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Todos sabemos que Verona se considera la ciudad del amor, pero más allá de los itinerarios turísticos y de los lugares más famosos, la ciudad tiene algunas particularidades desconocidas e íntimas. En este artículo te mostramos una Verona distinta y secreta.

CÓMO DESCUBRIR UNA VERONA DESCONOCIDA: EL PORTAL DE VISITBEST

Para descubrir los lugares secretos de Verona —o aún no tan conocidos—, ve a VisitBest, una agencia turística situada en la calle Leoncino, cerca de la Piazza Brà. 

VisitBest se ocupa principalmente de promocionar la zona, además de poner en valor sus características organizando degustaciones enogastronómicas mediante la colaboración con la histórica Botteghetta.

Pero veamos juntos cuáles son las principales paradas en este paseo para descubrir la Verona desconocida.

LAS PUERTAS DE LA PIAZZA BRÀ

Nuestro recorrido empieza en las Puertas de la Piazza Brà, una de las antiguas puertas de entrada a Verona. Alza la mirada mientras entras metafóricamente en las tripas de la ciudad: las Puertas de la Piazza Brà están formadas por dos arcos de medio punto unidos entre sí.

En el centro, entre las dos aberturas, hay un gran reloj y, un poco más abajo, el telón se cierra con una senda almenada.

portoni della bra verona

Una curiosidad: las Puertas se construyeron a lo largo de las antiguas murallas medievales para unir la Piazza Brà con el campo de aquel entonces, mientras que el reloj se colocó e inauguró en 1872.

PLACA Y BUSTO DE WILLIAM SHAKESPEARE

Mientras observas el reloj de las Puertas de la Piazza Brà, mira una de sus esquinas. Acercándote con atención, encontrarás el busto de William Shakespeare, con una placa que exhibe una frase de la obra Romeo y Julieta, acto III, escena III:

«Fuera del recinto de Verona, el mundo no existe; solo el purgatorio, la tortura, el propio infierno. Desterrado de aquí, lo estoy de la tierra, y el destierro terrestre es la eternidad…».

PIAZZA BRA’

En la amplia plaza Brà se encuentran la Arena, el Palacio Barbieri —sede del Ayuntamiento de Verona—, el Palacio Gran Guardia, el Museo Lapidario Maffeiano y muchos otros palacios del cinquecento.

piazza bra verona

En el centro de la plaza hay un jardín público en forma de trébol con la hermosa fuente de los Alpes, donada a Verona por Múnich.La escultura en su interior simboliza la cadena de los Alpes que divide ambas ciudades y representa, por extensión, el hermanamiento que une Verona con la ciudad bávara.

Una curiosidad: el nombre Brà deriva de «braida», en idioma lombardo «breit», que significa «plaza».

LA ARENA DE VERONA

¿Quién no ha soñado nunca con asistir a una ópera lírica dentro del tercer anfiteatro romano más grande del mundo? La Arena es sin duda el icono de Verona, un símbolo eterno de sus orígenes romanos. Probablemente se construyó hacia el siglo I d.C. y en ella se celebraban los espectáculos de los gladiadores. Debe su nombre al topónimo latino de arena: la platea, de hecho, estaba cubierta de arena fina y servía para tapar las manchas de sangre durante los combates.

arena verona dettaglio

Una curiosidad: con motivo de la inauguración de la temporada lírica, ¡no es raro encontrar fuera de la Arena decorados y partes de la escenografía!

VIA MAZZINI

Via Mazzini es una antigua calle peatonal, arteria del centro histórico de Verona: estrecha y larga, flanqueada por bonitos edificios, alberga las tiendas más de moda del centro. Es la famosa calle de compras que une Piazza Brà y Via Cappello, la calle donde «vive» Julieta. 

Via Mazzini, por su popularidad, está casi siempre repleta de turistas y veroneses, tanto de paso como de compras.

Una curiosidad: los más veteranos siguen llamando a Via Mazzini con su antiguo nombre, Via Nuova.

Desde Piazza Brà, al inicio de Via Mazzini, encontrarás:

  • El banco del amor «Forever Love» formado por las letras G y R, las iniciales en italiano de Julieta y Romeo.
panchina giulietta e romeo verona
  • A la entrada de Via Mazzini hay una columna que sostiene un edículo gótico en mármol, con la Virgen y los santos, copia del original conservado en el museo de Castelvecchio.
  • Si te fijas en la pavimentación de la calle, te darás cuenta de que esta calle está construida utilizando láminas de piedra de Prun de Valpolicella (cerca de Verona).
  • Al comienzo de Via Mazzini, donde se encuentra el banco Forever Love, hallarás una placa de bronce que representa la plaza de la ciudad en la época romana, con su clásica división escaqueada.

CASA DE JULIETA

Recorriendo toda la Via Mazzini, llegarás a Via Capello: algún metro más allá, la multitud que espera te indicará que en ese patio se encuentra una de las casas más famosas de la literatura.

Un edificio del siglo XVI llamado «la Casa de Julieta» con un encantador balcón que se asoma a un patio y, en el centro, la famosa estatua de bronce de Julieta.

statua giulietta verona

Si no hay mucha gente, quédate dentro admirando este formidable palacete del siglo XV y —por qué no— toca el seno de la heroína shakesperiana para llamar a la buena suerte.

Curiosidad: la estatua de Julieta, realizada por Nereo Costantini en 1969, no es la original. La que ha dado buena suerte a los amantes hasta 2014 se ha movido dentro del edificio.

PIAZZA ERBE

Considerada en 2012 la «plaza italiana más querida del mundo» según una investigación realizada por la Fundación Marilena Ferrari, es sin duda la plaza más antigua de Verona. De hecho, la Piazza Erbe se encuentra en la zona del antiguo Foro Romano, que alberga el mercado con sus característicos puestos. Piazza Erbe es, además, un lugar de encuentro para muchos veroneses —sobre todo los más jóvenes— que disfrutan de la oferta de bares y restaurantes para tomar el aperitivo con un clásico Spritz.

piazza erbe verona

Una curiosidad: en el interior de la Piazza dei Signori, bajo el arco, levanta la vista y busca el Arco de la Costa: desde mediados del siglo XVIII, aquí se encuentra una gran costilla de ballena, cuyo uso aún resulta un poco misterioso. Sin embargo, se dice que caerá sobre la cabeza del ser humano más virtuoso… ¡De momento, aún no ha caído!

PIAZZA DANTE O PIAZZA DEI SIGNORI

Supera la costilla y dirígete hacia la Piazza dei Signori, más conocida como Piazza Dante. La estatua dedicada al poeta Dante, que preside la plaza, nos recuerda el nombre con el que se la conoce.

Pero ¿por qué Dante? El autor de la Divina Comedia fue acogido por la familia Della Scala durante su exilio en los primeros años de 1300. Estando muy cerca de Cangrande della Scala, Dante le dedicó además el canto del Paraíso.

Una curiosidad: durante el periodo navideño, la Plaza Dante se transforma en un Christmas Land, con puestos, comidas típicas tirolesas y muchos artículos para regalos originales.

piazza dante verona

LAS BOCAS DE LEÓN

Observando bien la Piazza Dante, te darás cuenta de la presencia en uno de los palacios de algunos extraños bajorrelieves con escritos antiguos: ¿qué representan? Para empezar, el palacio en cuestión es el de la Ragione y las llamadas «bocas de león» no eran más que urnas en cuyo interior se echaban los nombres de personas que, según la legislación de entonces, habían cometido crímenes.

Existen tres, pero nosotros solo hemos encontrado aquellas dedicadas a la usura y el contrabando… ¿puedes encontrar la tercera?

EL POZO DE VIA MAZZANTI

Ahora adéntrate un poco en la Piazza Dante, un lugar fuera de las rutas turísticas. Nos encontramos en Via Mazzanti, frente al homónimo edificio que sigue conservando su antiguo estatus de palacio nobiliario.

Sin embargo, lo que despierta nuestra curiosidad es el pozo, conectado a la escalinata exterior del palacio por medio de una red de guías de hierro. ¡Todavía es posible ver de qué forma el agua, cuando se extrae del pozo, puede llegar a la casa, algo realmente inusual de encontrar!

Se trata sin duda de uno de los lugares más íntimos y pintorescos de Verona.

ARCHE SCALIGERE

Vuelve a la Piazza Dante —o dei Signori— para encontrarte ante unas esculturas extrañas, pero hermosas: estamos en la zona de las denominadas Arche Scaligere.

¿Y qué son? En pocas palabras, las tumbas de los señores Della Scala, adornadas con bajorrelieves y coronadas con estructuras y arcos de estilo gótico. Sin duda, las dos más famosas son las de Bartolomeo y Cangrande Della Scala, personajes ilustres y protectores de la ciudad durante uno de los periodos de mayor esplendor de Verona.

arche scaligere verona

Una curiosidad: el complejo de Arche Scaligere está rodeado por una verja original del siglo XIV, formada por rejas que se entrelazan. En los puntos de unión está el símbolo de Scala con cuatro peldaños.

¿Cómo? ¿Te queda todavía algo de energía? Entonces es momento de volver a la Arena de Verona e ir a Via Leoncino, donde puedes concluir el paseo con una increíble degustación de vino y comida típica del territorio veronese.

¡Volotea cumple 10 años! Para celebrar este importante hito, te proponemos recorrer la historia de la compañía a través del descubrimiento de 10 bases Volotea.

El 5 de abril de 2012, el primer vuelo de una nueva compañía aérea de bajo coste, partió de Venecia hacia Cagliari. Desde entonces, los aviones de Volotea nunca dejaron de surcar los cielos de Europa, acogiendo a más de 40 millones de pasajeros y uniéndolos con cada vez más ciudades: ahora hay más de 100 en 16 países, con un mapa de 360 rutas en continuo crecimiento.

Las ciudades de Volotea son el corazón y el alma de Volare, por lo que, con motivo de nuestro aniversario, hemos pensado en presentarte mejor algunas de nuestras bases operativas.

Te invitamos a que nos acompañes en un viaje por el tiempo descubriendo 10 ciudades que han marcado la historia de la compañía. Diez bases, una por año, cuando se inauguraron.

2012: NANTES

nantes panorama

El fascinante centro histórico, los relajantes espacios verdes y la dinámica vida cultural te conquistarán en cuanto llegues a Nantes.

Esta ciudad viva, situada a lo largo del estuario del Loira, está repleta de atracciones turísticas e instalaciones artísticas; las numerosas obras de arte y los museos han contribuido a dar una nueva vida al tejido urbano y a renovar el patrimonio industrial de la ciudad.

Experiencias que no te puedes perder en Nantes:

  • Recorrer en bicicleta la ruta verde para descubrir una de las ciudades más bike friendly de toda Francia
  • Pasa una velada en el Hangar à Bananes, entre los numerosos bares, restaurantes y tiendas a orillas del Loira
  • Descubre las instalaciones del Parcours Estuaire, entre Nantes y Saint-Nazaire
  • Degusta el vino Muscadet en los bares de la ciudad o descubriendo los viñedos de la provincia de Nantes
  • Empápate de cultura visitando los principales monumentos y museos de la ciudad, como el Castillo de los Duques de Bretaña, la catedral y el Museo de Bellas Artes

2013: PALERMO

palermo cattedrale

Visitar Palermo significa despertar tus sentidos: ecléctica, caótica, llena de aromas, colorida, con una interesante historia milenaria a sus espaldas que asoma en cada esquina… Palermo es un descubrimiento continuo. El rico patrimonio cultural, su personalidad exótica y cautivadora, la fantástica gastronomía y las paradisíacas playas en los alrededores del centro de la ciudad son solo algunas de las características que hacen de Palermo uno de los destinos más sorprendentes de Italia.

Experiencias que no te puedes perder en Palermo:

2014: ASTURIAS

spiaggia asturie spagna

Asturias es famosa por ser un verdadero paraíso para los amantes de la naturaleza y de la vida activa: exuberantes parques naturales, largas playas para hacer surf o relajarse en el sol, montañas que se pueden explorar con fantásticas caminatas… Pero en Asturias, incluso quien busca unas vacaciones culturales encontrará su plan: las ciudades, los pueblecitos y los museos tradicionales son imprescindibles, al igual que la rica gastronomía local. ¡Todo ello con un acogida maravillosa por parte de su gente!

Experiencias que no te puedes perder en Asturias:

  • Visita las tres principales ciudades de la región: Oviedo, Gijón y Avilés
  • Desconecta en uno de sus estupendos parques naturales locales, donde el tiempo parece detenerse.
  • Prueba las especialidades locales en uno de sus encantadores pueblos pesqueros, como Llanes o Cudillero.
  • Súbete a las olas en una tabla en una de sus inmensas playas, como la de Penarronda

2015: VERONA

arena di verona

Desde que Shakespeare la eligió como escenario para su famosa tragedia de Romeo y Julieta, Verona se ha ganado la fama de ciudad romántica por excelencia. En efecto, esta ciudad Patrimonio de la UNESCO es capaz de conquistar el corazón de todos gracias a un centro histórico bien conservado, un anfiteatro romano en el que se interpretan obras líricas que no te puedes perder, una espléndida provincia en cuyas suaves colinas nacen vinos únicos en el mundo. Además, ¿quién no quiere disfrutar de un spritz mientras observa la vida pasar en una de las magníficas plazas de la ciudad?

Experiencias que no te puedes perder en Verona:

  • Asiste a un concierto en el maravilloso anfiteatro de Verona
  • Haz una pausa mientras visitas el centro histórico en la Piazza delle Erbe, el corazón de la ciudad.
  • Declara tu amor eterno a tu pareja (o a ti mismo/a) bajo el balcón de Julieta.
  • Disfruta de un cuantioso aperitivo y prueba los mejores vinos locales, como el Lugana o el Valpolicella.
  • Haz una excursión para descubrir el Lago de Garda, con su clima mediterráneo, sus spas y los preciosos pueblos que salpican sus orillas.

2016: TOULOUSE

place toulouse detaille

La dinámica Toulouse, la cuarta metrópoli más grande de Francia, también se denomina «la ciudad rosa» por el color de sus edificios medievales, que adquieren una tonalidad especialmente sugerente durante la puesta de sol. El bellísimo Vieux Quartier, el centro histórico, contrasta sin desentonar con la parte más moderna y frenética de Toulouse, un centro de investigación de vanguardia, además de una importante ciudad universitaria. El variado paisaje urbano emite un ambiente melancólico que se puede observar desde los puentes del Garona.

Experiencias que no te puedes perder en Toulouse:

  • Pasea por los alrededores del barrio de Carmes
  • Disfruta de un espectáculo en una de las instituciones culturales de Toulouse: La Cave Poésie o la Cineteca, ambas en la calle Taur
  • Deléitate con los manjares y los vinos locales y vete de compras por el elegante barrio de Saint-Etienne
  • Al igual que Nantes, Toulouse también tiene su espacio dedicado a las máquinas gigantes: la Halle de la Machine, en el barrio de Montaudran
  • Al caer el sol, puedes dar un relajante paseo a orillas del Garona y disfrutar de las increíbles vistas de la Cúpula de La Grave

2017: BILBAO

bilbao panorama guggenheim

Si te encanta la arquitectura, Bilbao es sin duda una visita obligatoria. Con sus museos de vanguardia, como el increíble Guggenheim y las construcciones futuristas, la ciudad ha apostado por las nuevas tendencias arquitectónicas y culturales para reconvertir su pasado industrial. ¿Y si te decimos que allí han abierto un restaurante los mejores chefs del mundo y que las playas cercanas a Bilbao son espectaculares? Imaginamos que ya estarás buscando un vuelo para el País Vasco…

Experiencias que no te puedes perder en Bilbao:

  • Sorpréndete con el increíble edificio de titanio del Guggenheim y admira su colección de arte moderno
  • A mediodía, visita los diferentes bares del Casco Viejo para picar unos pintxos y unos txakolís (vino local)
  • Date una vuelta en barca en las aguas de la Ría, el fiordo urbano formado por el encuentro entre el río y el mar
  • Si visitas la ciudad a principios de julio, no te pierdas el gran festival musical BBK, en el que cada año se dan cita músicos de fama mundial

2018: ATENAS

atene plaka

La ciudad de la democracia, Atenas, es una de las ciudades que hay que visitar sin falta una vez en la vida. No solo por su increíble patrimonio histórico, que es un verdadero imán para los turistas de todo el mundo, sino también por el ambiente irresistible que se respira allí: Atenas sabe que tiene muchísimo que ofrecer, pero parece no dar demasiada importancia a su belleza. Y es precisamente este ambiente informal y un poco anárquica lo que nos hace enamorarnos de ella. Solo te queda ver para creer…

Experiencias que no te puedes perder en Atenas:

  • Después de haber hecho la visita obligada del Acrópolis, descubre la Atenas más auténtica siguiendo los consejos de nuestros expertos locales
  • La cocina griega es una verdadera explosión de sabores; descubre sus platos más característicos en los restaurantes de Plaka
  • Descubre el espíritu hipster de Atenas y su sorprendente vida cultural y nocturna en los barrios más alternativos, como Metaxourgeio
  • Disfruta del espectáculo de la ciudad desde lo alto de la cima del monte Licabeto, preferiblemente durante la puesta de sol
  • Descubre las maravillosas islas griegas, como Mykonos o Santorini

2019: CAGLIARI

cagliari chiesa

La capital de Cerdeña es una pequeña ciudad que se recorre con facilidad, perfecta para hacer una pausa en las paradisíacas playas de la isla, pero también para un fin de semana cultural en cualquier época del año. En el bonito barrio fortificado de Castello podrás sumergirte en la historia y disfrutar de las espléndidas vistas de la ciudad, mientras que en la zona del puerto disfrutarás del ambiente marítimo y de los restaurantes típicos que sirven suculentos platos de pescado. A pocos kilómetros del centro, el litoral urbano está especialmente animado en los meses de verano, mientras que las zonas lacustres son el hábitat predilecto de los flamencos rosas y otras especies de aves.

Experiencias que no te puedes perder en Cagliari:

  • Disfruta de las vistas de la ciudad y los alrededores desde una de las siete colinas
  • Tómate un agradable aperitivo en el bastión Saint Remy
  • Sumérgete en la historia de Cerdeña con una visita al Museo Arqueológico Nacional
  • Pasa una tarde en un spa y una velada en la playa de Poetto
  • Observa la variada fauna acuática del parque de Molentargius

2020: NÁPOLES

napoli spaccanapoli

¿Será tal vez por su proximidad con el Vesubio que Nápoles irradia tanta energía o, quizás, la influencia de sus tres milenios de historia en los que se sucedían invasiones, ataques y catástrofes naturales, lo que ha forjado el carácter de esta ciudad? En cualquier caso, nadie puede quedar indiferente ante la personalidad verdadera, caótica pero absolutamente irresistible de esta ciudad que hace aflorar los sentidos de quien la visita. Los olores de la gastronomía partenopea, el ruido del tráfico y de los vendedores ambulantes, los colores de la ropa tendida y de las estatuillas de pesebre, las vistas sobre el Golfo, de las más bellas del mundo… Nápoles no es un destino, es un estado de ánimo que no se puede describir, hay que vivirlo en persona.

Experiencias que no te puedes perder en Nápoles:

  • Pasea sin preocupaciones por los alrededores del centro histórico, Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO
  • Prepara el estómago para la comida callejera local: pizza, sfogliatelle, babà, cuoppo, y mucho más. Y, naturalmente, ¡no te olvides de la tazzulella y el café!
  • Explora la ciudad desde un punto de vista alternativo con la Nápoles subterránea
  • Planifica una excursión a Pompeya y las espléndidas islas del Golfo de Nápoles

2021: LYON

ponte lione

La ciudad natal de los hermanos Lumière no es un lugar de culto solo para los cineastas, sino también para todos los amantes del arte. Con sus más de 20 museos espectaculares, sus barrios históricos protegidos por la UNESCO y sus propuestas culturales para todos los gustos, la elegante ciudad de Lyon ha decidido cautivar a los apasionados de la belleza. También aquí se come de maravilla; se te hará la boca agua: ¡estás en la capital gastronómica de Francia!

Experiencias que no te puedes perder en Lyon:

  • Piérdete en las salas del Museo de las Confluencias en un viaje a través de la historia de la humanidad
  • Prueba la cocina típica de Lyon en los bouchon de la ciudad
  • Descubre las mejores obras de arte callejero repartidas por la ciudad
  • Asiste a los sugerentes espectáculos de la Fiesta de las Luces, que se celebra cada año a principios de diciembre

Y las ciudades de Volotea siguen aumentando: la última es Lille, la nueva base que se inaugurará en 2022. Te invitamos a conocer todas las ciudades que puedas visitar con nuestros vuelos y a que no te olvides nunca de inspirarte, de descubrir, de viajar.

El Véneto, la tierra de Venecia, es una de las regiones más visitadas de Italia. Sus nueve lugares declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO atestiguan la increíble riqueza histórica y paisajística de esta región.

Venecia, Verona, Vicenza y las villas palladianas; Padua, la ciudad de los ciclos de frescos del siglo XIV y el Jardín Botánico universitario. La ciudad medieval Treviso y la región vinícola de las colinas del Prosecco de Conegliano y Valdobbiadene; la majestuosidad de los Dolomitas, el encanto del lago de Garda y los sitios de la UNESCO, como las fortificaciones de defensa veneciana construidas entre los siglos XVI y XVII y los sitios palafitos prehistóricos.

Desde los espacios naturales hasta las playas de arena dorada, pasando por las estaciones termales y los mejores campos de golf, la lista de tesoros que hacen del Véneto un destino turístico de primer orden en todas las temporadas es larga.

Todos estos hermosos destinos son fácilmente accesibles a través de sus tres aeropuertos: aeropuerto Marco Polo de Venecia, aeropuerto Virgilio Catullo de Verona y aeropuerto Antonio Canova de Treviso.

Descubrir Venecia y su laguna

Venecia y su laguna, que forman parte del Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO, es una de las capitales mundiales del arte y una ciudad mágica para pasear entre sus calli y campi. Por tanto, la mejor manera de llegar y disfrutar de Venecia es, idealmente, por agua. El bono turístico oficial de Venecia, Venezia Unica es una compra muy útil que te permite utilizar el transporte público de forma ilimitada, la entrada gratuita a muchos lugares emblemáticos y la entrada reducida a determinadas exposiciones en los museos más importantes de la ciudad.

Los lugares de interés de Venecia se cuentan por centenares, y la Plaza de San Marcos es uno de los más visitados. Con Murano, Burano, Torcello y cientos de pequeñas islas dispersas por la fascinante laguna veneciana, existen muchas opciones alrededor del distrito (sestiere) principal de la ciudad para satisfacer todos los intereses.

Hay varios momentos clave del calendario que tienen lugar en Venecia, como el Carnaval de Venecia, un acontecimiento anual que tiene lugar entre febrero y principios de marzo. La Biennale de Venecia con el Festival Internacional de Cine de Venecia, la Exposición Internacional de Arte, la Exposición Internacional de Arquitectura y los festivales de música, teatro y danza contemporáneos. 

carnaval in venice mask

Descubrir Verona

En la bella Verona el amor está en todas partes…

Verona, Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO y hogar de Romeo y Julieta, es un lugar de historia, cultura, música, arquitectura y gente acogedora. Una tierra de grandes tradiciones, desde la ópera hasta la buena comida y el vino.

Verona y sus alrededores están llenos de lugares, leyendas y misterios por descubrir. Los amantes del deporte se sorprenderán de las posibilidades que ofrece esta zona.

Verona bridge

Cada lugar tiene sus propias costumbres y tradiciones eternas. En Verona, hay algunas actividades que son imprescindibles: un aperitivo por la tarde con los amigos, comer risotto con una copa de vino local en una osteria tradicional, los conciertos de verano y las compras por el centro histórico.

Destination Verona también dispone de una gran oferta para las familias. Desde la ciudad y su río hasta las montañas de Lessinia, pasando por las colinas cubiertas de viñedos, hasta las orillas del lago de Garda con sus parques temáticos, las cosas para hacer no escasean para los más pequeños, incluidos los museos adaptados a los niños.

peschiera del garda

Descubrir Vicenza y las villas palladianas

Al venir a Vicenza, denominada la “ciudad-teatro”, verás edificios de una elegancia incomparable y una arquitectura majestuosa firmada por Andrea Palladio. Gracias a sus obras, Vicenza y las villas palladianas están incluidas en la lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO desde 1994.

vicenza panoramic view

La ciudad merece sin duda alguna su denominación “Corazón del Véneto” , ya que se encuentra en una posición central dentro de la región, lo que facilita su acceso desde los aeropuertos de Venecia y de Verona.

Sumérgete en la mágica atmósfera del Teatro Olímpico, el teatro cubierto más antiguo del mundo, y descubre la antigua tradición orfebre en las elegantes salas del Museo de la joyería.

No te pierdas la oportunidad de degustar los manjares típicos, como el famoso bacalà alla vicentina, maridado con una copa de vino local y una degustación de grappa.

¡Vicenza, la joya del Renacimiento, te espera!

Descubrir Padua

Padua es la única ciudad de toda la región que puede presumir de tener dos lugares declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO: la Capilla de los Scrovegni de Giotto y los ciclos de pintura del siglo XIV y el Jardín Botánico.

Ven a visitar el Jardín Botánico más antiguo del mundo, con más de 3500 especies, y respira profundamente antes de entrar en la Capilla de los Scrovegni: un ejemplo único de un sistema de valor universal excepcional, en una zona en la que la tradición de la pintura mural al fresco tiene raíces muy antiguas.

scrovegni chapel padua

Padua es la ciudad de Giotto, Galileo y Petrarca, y alberga una de las universidades más antiguas del mundo, a la que acuden más de 60 000 estudiantes cada año. Por ello, Padua es una ciudad joven y muy dinámica. Un destino fuera de lo común que puedes explorar en bicicleta por sus varios carriles bici o caminando por sus calles con tu familia.

Venecia está a solo un viaje en tren (¡tan solo a 30 minutos!), pero también se puede llegar fácilmente a Venecia mediante una maravillosa travesía en barco por el río Brenta, donde se puede navegar entre pequeños pueblos, puentes giratorios y el esplendor de las villas venecianas.

Y para vivir la ciudad como un lugareño más… No te olvides de disfrutar de la comida y la bebida típicas de la zona en una de sus impresionantes plazas.

Descubrir las colinas del Prosecco de Conegliano y Valdobbiadene

El sitio del Patrimonio Mundial de la UNESCO denominado “Colinas de vides del prosecco de Conegliano y Valdobbiadene”, está situado en el Véneto (Italia), en una pequeña zona inclinada al norte de Treviso, donde la interacción positiva entre el hombre y el medio ambiente ha dado lugar a un paisaje cultural único. Laderas empinadas, suaves extensiones de campos, valles ricos en agua y crestas afiladas hacen de las colinas un lugar perfecto para quienes desean vivir plenamente la naturaleza con paseos en bicicleta, rutas y caminatas. Además, los siglos de historia han hecho que esta zona tenga multitud de pueblos, castillos, abadías, iglesias y tradiciones populares. La comida y el vino es una de las características clave de esta maravilla del mundo que ofrece un patrimonio de productos únicos con raíces antiguas, encabezado por el Conegliano Valdobbiadene Prosecco Superiore DOCG.

prosecco hills valdobbiadene

Descubrir los Dolomitas de Belluno, las montañas de Venecia

La provincia de Belluno, con sus maravillosos Dolomitas, Patrimonio de la Humanidad de la Unesco, se encuentra a una hora en coche o en tránsito desde el aeropuerto internacional de Venecia, y se sitúa en una zona rodeada de naturaleza, con un aire libre de contaminación.
En invierno, los Dolomitas de Belluno se tiñen de blanco. Los bosques interminables y las cumbres imperiosas, los valles suaves y los pueblos característicos, todo cambia con la llegada del frío y la nieve. Cortina, exclusiva y rodeada de espectaculares peñascos; la Marmolada, el macizo más alto de los Dolomitas; la zona de esquí de Civetta, que destaca sobre el encantador lago de Alleghe; los valles de Cadore, un paraíso para las raquetas de nieve y donde creció el maestro de la pintura Tiziano; las emblemáticas Tres Cimas de Lavaredo y el salvaje Comelico; por último, el valle del Piave, donde la historia se teje a través de pueblos, trincheras y bosques centenarios, y largos paseos.
Los Dolomitas de Belluno tienen una gran variedad de actividades de invierno que se pueden practicar al aire libre: más de 400 km de pistas de esquí, pero también raquetas de nieve, esquí de fondo y estaciones de esquí de montaña capaces de satisfacer cualquier necesidad de unas vacaciones en la nieve.

dolomiti bellunesi summer

En verano se convierten en un paraíso al aire libre. Son muchas las actividades que se pueden practicar: ciclismo, bicicletas eléctricas, senderismo, montañismo, rafting, barranquismo, parapente y mucho más. Con tu mochila y tus botas de montaña, descubre esta maravilla, roca tras roca, camino tras camino, pradera tras pradera.

Uno de los destinos más famosos de los Dolomitas y de toda la zona alpina es Cortina d’Ampezzo, también conocida como la Reina de los Dolomitas.

Cortina es uno de los puntos de referencia del mundo del deporte. Pocos saben que la ciudad acogió los primeros Juegos Olímpicos de Italia en 1956 y muchas competiciones internacionales desde entonces. Además, Cortina acogerá varias pruebas de los Juegos Olímpicos Milán-Cortina 2026. En verano, Cortina ha sido varias veces sede del Giro de Italia y acoge regularmente la Lavaredo Ultra Trail, una de las competiciones de carrera de montaña más famosas del mundo.

Pero las vacaciones en Cortina no giran solo en torno al deporte: lo que hace que el destino sea único es su capacidad de aunar su sólida tradición deportiva con un ambiente de montaña relajado y divertido.

Cortina @ph bandion.it
Cortina © bandion.it

Disfruta de la emoción de esquiar en las pistas del Campeonato Mundial de Esquí, o recorre una de las muchas y espectaculares rutas del valle. Lo que ambos aspectos tienen en común son las impresionantes vistas de algunos de los picos más famosos de los Dolomitas. Combina el placer del deporte y las maravillosas vistas con el delicioso sabor de la comida en uno de los numerosos refugios de montaña de Cortina, famosos por su abundante cocina. Aquí, la tradición gastronómica local combina antiguas recetas locales con las influencias centenarias de los sabores e ingredientes venecianos y tiroleses, lo que da lugar a una mezcla única. Prueba los casunziei, una receta local de raviolis con un matiz púrpura debido al relleno de remolacha que se sirven con mantequilla fundida, parmesano y semillas de amapola. Ven a Cortina para disfrutar al máximo de los Dolomitas.

Hay un palacio medieval en la central via Cappello di Verona, que tiene un patio interior al que da el balcón probablemente más famoso del mundo. Es un lugar visitado cada año por millones de enamorados y durante el periodo de San Valentín es lugar de peregrinación de sentimientos que no tiene comparación.

Lo que siempre me ha llamado la atención del Balcón de Julieta (porque es de esto de lo que estoy hablando) es su poder evocativo y simbólico frente a una ficción total y proclamada. William Shakespeare jamás estuvo en Verona. Sus Romeo Montesco y Julieta Capuleto son personajes fruto de su invención (aunque en el palacio de via Cappello habitaba en efecto una familia veronesa llamada Cappelletti). El balcón se añadió en el siglo XX.

En fin, para ser rigurosos no hay nada más falso que la Casa de Julieta (como también la https://www.google.it/maps/place/Museo+degli+Affreschi+e+Tumba+de+Julieta/@45.4337572,10.9942329,17z/data=!3m1!4b1!4m2!3m1!1s0x4780dd61e5d78799:0xecbc93bf3a05336b y que la menos conocida Casa de Romeo). ¿Y entonces por qué ejerce tanta fascinación aparentemente inquebrantable? ¿Por qué hay cola para tocar el pecho de la estatua de bronce de Julieta? ¿Por qué los visitantes cubren de escritos, grafitis, pegatinas y candados las paredes del patio, sin que nadie consiga deternerlos?

Quizá porque el hecho de que Verona sea, a ojos de muchos, “la ciudad del Amor”, no es el fruto de una operación comercial, aunque a posteriori la de Shakespeare haya sido para Verona la mayor operación de marketing de la historia. Es el efecto de un símbolo potentísimo e inmortal, en el que millones de personas siguen reconociéndose.

Actualmente Verona está aprendiendo a gestionar esta gran herencia. La administración municipal está valorando proyectos que aspiran a cambiar de forma radical el rostro de la Casa de Julieta, principalmente introduciendo una entrada para acceder. Entiendo que, cuando un fenómeno se convierte en algo tan masificado, se desea encontrar un modo para encauzarlo y, posiblemente, para recaudar dinero. Y sin embargo no querría que el lugar, al convertirse a todos los efectos en una atracción turística, pierda un poco de su poesía. En cualquier caso es un proyecto aún a largo plazo: por ahora el patio de Julieta sigue tal cual: repleto, un poco kitsch y gratuito.

No forzosamente por estar en Verona el día de San Valentín la visita debe realizarse rindiendo homenaje al mito de la heroína de Shakespeare.  Cada año en este periodo se organiza un festival llamado “Verona in love” con iniciativas, conciertos y proyección de películas, todo pensado para tantas parejas de enamorados que visitan la ciudad en este periodo.

Del mismo modo, algunos de los lugares más románticos de la ciudad, como la capilla de los Notarios, joya del arte del siglo XVIII dentro del Palazzo della Ragione o la tumba de Julieta, se han puesto a disposición para quien desee celebrar aquí su matrimonio (la iniciativa se ha llamado “Sposami a Verona”).

Y sin embargo la de Romeo y Julieta no es la única leyenda de amor fatal ambientada en Verona. Está la que, en torno al año 1500, tiene como protagonista a un joven soldado del ejército del Sacro Imperio Romano, Corrado de San Bonifacio, que se enamora de la bella Isabel pero que, ante su rechazo, se arroja a un pozo. Isabel, conmovida por ese sacrificio, lo sigue lanzándose a su vez a la gélida agua.

Actualmente todos lo conocen como el Pozo del Amor. Se encuentra escondido al final del Pozzo dell’amore en uno de los lugares más bellos del centro histórico de Verona. Antiguamente, al pasar, se podía arrojar dentro una moneda y pedir un deseo. Ahora el pozo, para evitar peregrinaciones desagradables a los residentes de la zona, se ha cerrado. Sin embargo, en alguna fisura, entre los ejes de madera, aún se puede introducir algún céntimo de cobre. Un deseo económico, para cambiar a un amor no correspondido o consolidar uno ya iniciado, no se puede dejar escapar.

Escribo este artículo justo después de ver con mi familia los nuevos mercadillos de Navidad que se acaban de inaugurar en Verona. No obstante, tengo que explicar qué entiendo por “nuevos”. Desde hace algunos años la ciudad es una especie de capital informal de la Navidad en Italia, con toda una serie de eventos que atraen a unos dos millones de visitantes que llenan las calles y las plazas, comprando o simplemente disfrutando del ambiente mágico de las luces y de los árboles decorados.

Piazza dei Signori, en el corazón del centro histórico y muy cerca de Piazza Erbe, es el tradicional punto de encuentro para las compras navideñas. De hecho, aquí se encuentran los mercadillos de Núremberg, que atraen a la mayoría de turistas. Piazza Bra es el otro núcleo de la Navidad, con la tradicional escultura de la estrella fugaz cuya cola penetra en la Arena, además de los puestos típicamente veroneses del mercadillo por la festividad de Santa Lucía (el 13 de diciembre). Pero este año, como decía, hay algunas novedades que resumiría así: la Navidad en Verona ya no se concentra en una o dos plazas, sino que ha conquistado muchos otros lugares de la ciudad.

Para empezar, está el maravilloso paseo peatonal de Lungadige San Giorgio. Es tal vez el lugar más bonito de los menos conocidos de Verona. Los puestos navideños han llegado también aquí: se puede disfrutar de un chocolate artesanal o entrar en calor con una copa de vino caliente, aunque la atracción principal es un gran carrusel panorámico con vistas al río, que hace las delicias de los niños pero también de sus padres. Para mí, aprobado con nota.

Continuando por la tarde por el Ponte Pietra, no se puede no ver el teleférico iluminado que lleva a Castel San Pietro, que abrió hace pocos meses. Al cogerlo (y al ahorrarse una cuesta empinada aunque pintoresca por una escalinata), se llega a la cima de la colina que domina la ciudad, en la que se ha instalado dentro de una construcción con forma de iglú un lounge bar, perfecto para un aperitivo con las mejores vistas de Verona.

Uno de los lugares de Verona más injustamente ignorados por los turistas es, este año, parte del circuito navideño. Hablo de Piazza San Zeno, en la que se encuentra la maravillosa basílica románica dedicada al Santo patrón de la ciudad. Un conocido viverista veronés ha instalado en ella un imponente belén, mientras que dentro del claustro de la iglesia hay otro belén admirable, hecho con materiales reciclados. De todas maneras, para los amantes de este género se propone también este año la exposición internacional de belenes dentro de la Arena, que celebra este año su 31.ª edición.

A los afortunados que están en Verona en el periodo de las fiestas, les aconsejo también una visita a Palazzo Forti, que se ha especializado en exposiciones monográficas muy bien preparadas y organizadas. En este momento ⸺y hasta el 28 de febrero de 2018⸺ hay una dedicada a los retratos over size del gran pintor colombiano Fernando Botero. Pero, en otra ala del palacio, se ha instalado también otra exposición para mí imperdible, aunque no comparable desde el punto de vista artístico: se llama “I love Lego”, y en ella se encuentran reconstrucciones de lugares reales y de fantasía hechos exclusivamente con las famosas piezas. Hay también una reconstrucción de Piazza Erbe de Verona, que hace brillar los ojos.

Por último, para celebrar como se debe, no debe faltar un brindis, acompañado por una porción del dulce veronés por excelencia: el pandoro. Feliz Navidad a todos.

Verona es una ciudad repleta de iglesias. La Wikipedia enumera al menos cincuenta tan solo en el centro y alrededores. Algunas son auténticas obras maestras arquitectónicas con importantes obras de arte en su interior, debidamente señaladas en las principales guías turísticas: el Duomo, la Basilica di San Zeno, Santa Anastasia y San Fermo. Junto a estas, hay más —poco conocidas incluso por los propios veroneses— donde se arraiga la profunda tradición cristiana de la ciudad. Son lugares inundados de un gran misticismo. No importa si se es creyente o no, es imposible quedar indiferente.

Sante Teuteria e Tosca. Es la iglesia más antigua de Verona y de todo el Véneto, consagrada en el año 751 a dos santas que hoy son prácticamente desconocidas. Se encuentra junto a la más reciente iglesia de los Santos Apóstoles, en una placita que hay detrás de Piazza Bra. La iglesia es muy pequeña y está parcialmente bajo el nivel del suelo: cuando bajamos los escalones parece que estamos entrando en una catacumba. Tiene una curiosa planta cuadrada con pilas de bautismo en el centro, en torno a las cuales tiene lugar el rito, posiblemente similar al que hacían los fieles durante los albores del cristianismo. Le tengo especial cariño a este lugar porque es donde bautizamos a mi hija.

San Procolo. Cuando todavía era un niño y me pasaba los días de verano jugando a la pelota en Piazza San Zeno, la iglesia de San Procolo (consagrada a uno de los primeros obispos de Verona) siempre estaba cerrada. Al lado derecho había una tienda, creo recordar que también había un cine; eso sirve para hacerse una idea de lo descuidada que estaba. Durante mucho tiempo me pregunté qué escondía aquella iglesia, cuyos orígenes se pierden en el periodo paleocristiano, con aquella fachada «pobre» a base de piedras y guijarros de río. Afortunadamente, una restauración la salvó del abandono, sacando a la luz incluso algunos frescos del siglo XII. La iglesia cuenta con una sola nave, pero la parte más interesante se encuentra bajo tierra: unos cuantos escalones conducen, de hecho, a una cripta que contiene en su interior los restos de una antiquísima necrópolis pagana. Es importante recordar que precisamente por aquí pasaba la antigua vía Gallica, una de las «autopistas» del Imperio Romano.

San Lorenzo Martire. La descubrí de pequeño, durante una excursión escolar, y desde entonces nunca la he olvidado. La característica que se me quedó grabada de esta pequeña iglesia medieval, entre el río Adigio y el corso Cavour (pero no se ve desde la carretera), es la presencia de matronei: se trata de arcadas, orientadas hacia la nave central y a las que se llega por las escaleras, que estaban reservadas exclusivamente a las mujeres durante la época durante la que, incluso en la iglesia, debían estar físicamente separadas de los hombres.

Santa Maria Antica. Se encuentra en el corazón de Verona, cerca de la Piazza dei Signori y detrás de los Arche Scaligere, donde se encuentran las tumbas de los señores de Verona, de los cuales era la capilla privada. Su origen remonta al año 1185, fue construida sobre los restos de una capilla longobarda del siglo VII de la cual solo ha quedado el pavimento a mosaico. El interior cuenta con tres naves, según el clásico estilo románico, la atmósfera es austera. Aquí, todos los años, se concentra el culto a Santa Rita. El 22 de mayo, desde las primeras horas del alba, los señores de Verona se detienen aquí para bendecir rosas y dirigir sus plegarias a la santa de los «casos imposibles».

San Rocchetto. Sobre las colinas de Verona hay una pequeña ermita que es un oasis de paz, silencio, tranquilidad y espiritualidad. Se llega solo a pie desde Quinzano o desde la iglesia de San Rocco, al pie del cerro. La subida es empinada, pero una vez que se alcanza la cima lo compensa con una gran vista de la ciudad. Es un contexto bucólico: prados verdes, parterres bien cuidados, olivos y vides. La pequeña iglesia, enmarcada por un pórtico, está decorada con un ciclo de frescos sobre la vida de San Rocco. Desde la capilla salen algunos senderos que permiten adentrarse y descubrir las colinas circundantes, donde los campesinos de la zona cultivan vides y olivos. Una inmersión en el pasado: ni siquiera parece que estamos a solo unos diez minutos de Verona.

Ciudad romana, medieval, veneciana, renacentista. Todas estas influencias contribuyen a convertir el centro de Verona en uno de los patrimonios protegidos por la Unesco, aunque fue la más reciente herencia austriaca la que dio a la ciudad la configuración definitiva que tiene hoy.

A partir de 1796, el ejército francés y el austriaco se enfrentaron varias veces entre Verona y sus alrededores. Después de una sangrienta batalla, Napoleón entró en la ciudad (en la pared del Palazzo Forti hay una placa que demuestra su estancia allí), la conquistó en 1805 y la ocupó hasta que Verona fue asignada a Austria-Hungría en el congreso de Viena de 1815.

A partir de ahí, y hasta la anexión a Italia en 1866 con el plebiscito (los resultados «búlgaros» están citados aún hoy en la puerta del ayuntamiento en Palazzo Barbieri), Verona fue ciudad fronteriza del glorioso pero decadente imperio de los Habsburgo. Una fortaleza militar en una de las fronteras más conflictivas de la época.

Lo primero que hicieron los austriacos fue reforzar las fortificaciones, pertenecientes al dominio de la República de Venecia. Este es uno de los motivos por los que, aún hoy, las murallas de Verona, con sus puertas renacentistas, están tan bien conservadas. En la actualidad están cubiertas de un manto de vegetación y árboles y forman un anillo verde por el que los veroneses pasean, sacan a sus perros o salen a correr.

Los austriacos ampliaron la muralla de fortificaciones a las colinas del norte de la ciudad, que hoy todos conocen como «Torricelle», precisamente por las muchas torretas de guardia y los fuertes que se dispersan por ellas. Uno de los más bonitos y mejor conservados, desde el que se puede disfrutar de un precioso paisaje de la ciudad es el Fuerte Sofía, construido en 1837 y dedicado a la madre del futuro emperador austriaco Francisco José. Hoy está gestionado por una asociación de voluntarios que organiza visitas guiadas cada sábado.

El ejemplo más importante de arquitectura militar austriaca en Verona es seguramente el ex Arsenal, el más grande del mundo de su categoría después del de Viena (pero, en comparación con él, mucho más completo). Solo hay que mirarlo desde arriba para darse cuenta: la Arena cabría en él por lo menos tres veces.

El Arsenal es también uno de los grandes temas sin resolver del urbanismo de la ciudad porque se encuentra cerca del centro histórico (algo más allá del puente de Castelvecchio), encerrado por el meandro del río Adigio, y se necesita un montón de dinero para financiar los proyectos para su restauración.

Personalmente, a mí me encanta pasear por el Arsenal. Paso por allí a menudo porque es el camino más breve y cómodo entre el centro de la ciudad y el Borgo Trento. El hecho de que esté en estado de abandono sustancial, con algunas partes que literalmente se caen a pedazos, no influye en su encanto, es más, en algunos sentidos, lo aumenta.

Se compone de cuatro grandes patios principales, en torno a los cuales se articulan los edificios, recubiertos de vegetación, árboles y espacios abiertos en los que a menudo se realizan ferias, mercadillos, representaciones teatrales. Se puede explorar un poco como si se estuviera ante ruinas antiguas, aunque tiene menos de 200 años.

El palacete central, llamado «de control», es el que se encuentra en mejor estado de conservación y alberga una fascinante sección del museo de historia natural de Verona, la dedicada a la botánica, con uno de los herbarios más antiguos de Italia.

Justo fuera del Arsenal hay jardines bien cuidados, perfectos para hacer un picnic en un día de primavera, y una gran piscina de agua en la que los veroneses buscan algo de alivio al calor en los meses de verano.

Otra imponente construcción de la época austriaca es la expanadería militar Santa Marta. Se construyó en 1863 sobre los restos de un antiguo monasterio para hornear el pan y los bizcochos para los soldados austriacos que se guarnecían en la ciudad. Después de una cuidadosa operación de restauración, hoy alberga la facultad de economía de la Universidad de Verona: el edificio es tan bonito que casi me entran ganas de volver a estudiar.

En Santa Marta se puede visitar una pequeña exposición permanente, con interesantes fotos de época e información sobre la historia del complejo. Para no olvidar que Verona, hace tan solo 150 años, era principalmente un gran cuartel.

Hace algunos años, se ambientó en Verona una película de Hollywood inspirada –no hay necesidad ni de decirlo– en el mito de Romeo y Julieta. Los escenógrafos, en el momento de buscar en el centro histórico de la ciudad una ubicación adecuada para grabar las escenas, dieron con una plazoleta poco conocida para el gran público, arrinconada entre dos callejuelas, pero bien conocidas por los veroneses por lo menos porque en ella están, desde hace décadas, dos restaurantes históricos de la ciudad, el Campidoglio y el 12 Apostoli. La plazoleta es especial porque dan a ella varios edificios de distintos estilos arquitectónicos y diferentes colores, con balcones bien cuidados y decorados con plantas, el suelo adoquinado y las farolas de hierro forjado: a los ojos de los productores de Cartas a Julieta (nombre de la película), la Piazzetta Tirabosco simbolizaba la imagen más bonita y auténtica de Verona (y, más en general, de Italia).

Reflexiono a menudo, al pasar por ese lugar que para mí es tan familiar, qué puede querer decir verlo por primera vez, dando con él de casualidad y sin expectativas. Pero la cosa es que la Piazzetta Tirabosco es solo uno de los muchos rincones que pueden provocar la misma sensación, esa que te deja con la boca abierta porque no te esperas que, después de ese callejón, más allá de aquel pórtico, se pueda ocultar tanta belleza.

Siempre he pensado que la mejor forma de explorar una ciudad es olvidarse de los itinerarios preestablecidos y perderse en sus recovecos, dejando a un lado los mapas y los navegadores, y guiándose por la intuición y la casualidad. La mayor parte de los turistas de Verona orbitan entre Piazza Erbe y Piazza Bra, recorriendo vía Mazzini, la calle de las compras en la que se encuentran las boutiques de las marcas más famosas. Solo hay que desplazarse unos pocos metros para encontrar tranquilidad, paz y rincones de la ciudad aún por descubrir.

Entre mis preferidos está el antiguo gueto judío que se encuentra, precisamente, entre vía Mazzini, vía Pellicciai, vía Quintino Sella y Piazza Erbe. La comunidad judía veronesa fue confinada aquí a partir del siglo XVI y hasta la conquista de la ciudad por parte de Napoleón Bonaparte en 1797. Minúsculas callejuelas se entrecruzan en un laberinto de recorridos. Y precisamente aquí se encuentra la sinagoga, diseñada por el arquitecto Ettore Fagiuoli. A pesar de que Verona es famosa por sus iglesias, este edificio me parece precioso: es de estilo art decó (y, por lo tanto, alejado de los rasgos medievales y renacentistas típicos del centro de Verona y su fachada monumental parece una escenografía teatral.

Se tarda un momento en llegar desde el viejo gueto a la piazzetta Tirabosco, de la que he hablado antes. Hay que subir las escaleras de vía Pellicciai y, desde la piazzetta, se llega fácilmente a corso Portone Borsari (el antiguo decumano de la ciudad romana), a donde da otro de mis lugares favoritos del centro de Verona: corte Sgarzerie. Cualquier guía turístico conoce bien su historia: en la Verona del Medievo la elaboración y el comercio de la lana era una de las principales actividades económicas y la corte era el corazón palpitante de artesanos y comerciantes del sector. Y aquí se encuentra también una de las áreas arqueológicas romanas más bonitas y sugerentes de Verona. En cambio para mí, corte Sgarzerie es sobre todo un lugar de contemplación. Domina la plazoleta la gran galería (solo ocupada en parte por la terraza de una taberna) en la que, si te dejas llevar por la fantasía, te puedes imaginar de verdad el gran mercado de tejidos que hubo hace un tiempo.

A un lado de la corte se encuentran pequeños pórticos, tan pequeños que parecen galerías secretas, que desembocan en el barrio Carega, uno de los pocos barrios del centro histórico de la ciudad que ha mantenido su carácter originario. Sus habitantes son celosos de las tradiciones, de sus personajes de Carnaval y de sus fiestas en la plaza. El corazón del barrio es la taberna homónima a la que siempre llevo sin falta a mis invitados. Sentados al aire libre, en bancos de madera en una plazoleta estrecha y recogida, miro a mi alrededor y pienso en mi buena suerte: haber nacido precisamente aquí.

Durante el verano puede hacer muchísimo calor en Verona. El termómetro puede superar los 35 grados y, lo que es peor, el aire caliente que llega de África se carga de humedad y el bochorno es insoportable. Cuando esto ocurre, los veroneses huyen en busca de algo de refrigerio. Hay quien pone rumbo al lago de Garda para darse un chapuzón en sus aguas fría o quien se dirige a la montaña –la cadena del Baldo o la Lessinia–, donde las temperaturas, por el efecto de la altitud, bajan de forma considerable. Pero si no tienes más remedio que quedarte en la ciudad y no quieres ser prisionero en tu propia habitación con el aire acondicionado, hay que idear alguna estratagema para ajustarle las cuentas al calor. Se me han ocurrido cinco, todas procedentes de mi experiencia personal.

Piscina del Arsenal. Desde hace algunos años a esta parte se ha convertido en uno de los lugares preferidos de los veroneses y de los turistas en las noches calurosas de verano. Después de una avería en las mangueras, el complejo está ya reparado y ha vuelto a funcionar a la perfección. Estamos detrás de Castelvecchio, en frente del ex Arsenal de los Habsburgo. En los jardines, a la sombra de los pinos, hay una gran piscina con dos dedos de agua en la que se puede pasear con los pies descalzos o con sandalias, los niños juegan a la pelota y montan en bicicleta y los perros chapotean dentro de ella. En resumen, un rincón de frescura en el corazón de la ciudad.

“Adigio beach”. En los días más bochornosos solo hay que cruzar uno cualquiera de los muchos puentes de la ciudad para darse cuenta de que del Adigio sube una brisa fresca que baja unos grados la temperatura. Normalmente en verano el río tiene un caudal reducido y, por eso, en algunos puntos el agua se retira dando lugar a playas fluviales. Cerca del puente de Castelvecchio, bajando por los jardines del Arsenal, se forma una amplia playa de piedras de río. En cambio, cerca del puente Catena hay una playa de arena (rebautizada por los veroneses como «Catena Beach»). Continuando a pie desde aquí se entra en el parque del Adigio, con un precioso paseo en el bosque por la orilla y claros equipados con mesitas y bancos para improvisar un picnic.

Piscinas Lido. En Verona hay varias piscinas públicas a precios accesibles para todos. Mis preferidas son las Santini, que están en medio de un parque verde y con sombre justo a los pies de las colinas de Quinzano. Sin embargo, las más cercanas al centro son las piscinas «Lido»: son también las más antiguas de la ciudad y, de hecho, las instalaciones son algo antiguas. No obstante, la localización no tiene comparación, justo al lado de los bastiones de la ciudad. No sé en qué otra ciudad del mundo se puede uno dar un chapuzón a la sombra de sus murallas medievales.

Adigeo. No soy una persona de centros comerciales, pero el nuevo Adigeo abierto cerca del peaje Verona Sur de la autopista (al que se puede llegar fácilmente desde la ciudad en autobús) es elegante y cómodo, además de muy fresco (gracias al aire acondicionado). Está organizado en dos plantas, con amplios espacios abiertos como si fueran una plaza, y ofrece una amplia selección de restaurantes de buena calidad. En general, si en el centro de la ciudad es imposible respirar, esta puede ser una buena alternativa para las horas más calurosas.

Quioscos de sandía. Los expertos lo repiten a menudo: cuando hace mucho calor, hay que comer mucha fruta. En Verona una de las tradiciones más difundidas en las noches de bochorno es quedar con los amigos para comer un trozo de sandía. En todos los barrios de la ciudad hay quioscos que la venden. El más famoso y longevo es probablemente el quiosco de San Zeno, que hace poco cumplió sus primeros cincuenta años de edad y donde por las noches se organizan a menudo conciertos con música en directo. Y si no te gusta la sandía, hay más opciones, como una deliciosa granizada.

No faltan motivos para considerar la colina de San Pietro como uno de los destinos que ningún visitante de Verona se puede perder y es que aquí se encuentra uno de los monumentos más bellos de la ciudad: el teatro romano, que se puede visitar en el contexto de un renovado museo arqueológico. Con sus cipreses, sus escalinatas y sus viviendas ancladas, es uno de los lugares más espectaculares y fotografiados. Desde la cima de la colina, donde se encuentra la gran terraza de Castel San Pietro, se puede disfrutar de uno de los panoramas más hermosos de Verona: el río Adigio dibujando su meandro, el centro histórico con su entramado geométrico de calles y los campanarios sobresaliendo.

Se ha añadido recientemente un motivo más para visitar la colina: la apertura –o mejor dicho, la reapertura– del nuevo «teleférico». Los veroneses lo llaman así, aunque no se trata de una instalación con cable sino de una cremallera que, en una rápida subida de menos de un minuto (con un coste de dos euros ida y vuelta), permite subir a la cima de la colina sin tener que soportar la fatiga de una escalinata tan empinada como pintoresca, que se despliega entre casas de época, jardines bien cuidados y ruinas romanas. Pongámonos en situación: en esos días de calor insoportable, con el sol recalentando la cabeza, las piernas pidiendo un poco de descanso por el cansancio acumulado y la camisa luchando por no acabar bañada en sudor, el teleférico es la alternativa perfecta para descubrir uno de los lugares más bonitos de Verona.

Quedan ya pocas personas que recuerden la primera inauguración del teleférico de Castel San Pietro. Fue un debut desafortunado para una obra que ya por entonces se había concebido para valorizar desde el punto de vista turístico una de las principales atracciones de la ciudad. Se empezó a hablar de ello en los años treinta del siglo XX, la construcción empezó en 1939 y se culminó con la apertura al público en 1941. A decir verdad, no era el mejor momento para relanzar la oferta turística de la ciudad. La Segunda Guerra Mundial estaba sacudiendo Europa y, con ella, Italia. En 1944 la aventura ya se podía considerar cerrada. El teleférico se desmontó, el lugar fue invadido por la maleza y no se volvió a mencionar durante décadas.

Hay que esperar hasta la década de 2010 para que se empiece a hablar de nuevo del teleférico, se consiga el dinero para reconstruirlo, se reelabore el proyecto y las obras. Por fin, a mediados de 2017, el teleférico vuelve a abrir. Se encuentra más allá del puente Pietra, no siendo visible inmediatamente: hay que recorrer un tramo de vía Santo Stefano antes de dar con él en una plazoleta a la derecha, con un edificio nuevo y todo para la taquilla.

Como ya hemos dicho, el teleférico es ahora una buena oportunidad de descubrir la belleza de la colina de San Pietro. El teatro romano, que pertenece al siglo primero después de Cristo, es todavía hoy uno de los principales enclaves para espectáculos en directo de la ciudad (después de la Arena, obviamente): prosa –sobre todo Shakespeare–, música, danza. Y no son pocas las cavidades de la colina desde las que se puede echar un vistazo sin pagar la entrada. Ver para creer: solo hay que pasear por esas zonas en una noche de concierto para ver grupitos de personas posadas en escaleras y balaustradas. Además, cuando hay espectáculos, la calle de delante de la colina está cerrada al tráfico: una buena oportunidad para disfrutar de un paseo por el Adigio, tal vez recorriendo la calle San Giorgio junto al río, que se ha pavimentado hace poco (y que es única y exclusivamente peatonal).

Unido al teatro romano está también el museo arqueológico, también renovado recientemente, que permite descubrir de cerca el que fue el primer núcleo fundador de la ciudad, antes incluso del nacimiento de la ciudad romana. Evidentemente, la visita no estaría completa sin asomarse a la terraza sobre la cima de la colina para sacarse un selfie con la ciudad de fondo. Y después, con el teleférico, se vuelve abajo en menos de un minuto.

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