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La capital aragonesa posee atractivos de sobra para satisfacer a los más exigentes, sin importar si el visitante es un amante del patrimonio, la historia, la cultura o la gastronomía. Una riqueza que, además, se multiplica si incluimos en la lista de actividades una excursión cercana a alguno de los muchos lugares que se pueden visitar desde la ciudad en apenas hora u hora y media. Estos son algunos de los más interesantes, ¡pero hay muchos más!

Escapadas rurales desde Zaragoza

Escapadas desde Zaragoza: Monasterio de Piedra

C. Afueras, s/n, 50210 Nuévalos, Zaragoza

  • Distancia desde Zaragoza: 1,20h
  • Cómo llegar: coche
  • A destacar: un antiguo monasterio rodeado de un paisaje de ensueño

Situado cerca de la localidad de Nuévalos, a apenas una hora y veinte minutos de la capital, este monasterio cisterciense está enclavado en el corazón del Parque Natural del mismo nombre, y su entorno es una maravilla de la naturaleza que atrae a miles de visitantes cada año. Este antiguo cenobio fue fundado en la Edad Media por monjes del Císter, que escogieron la ubicación por sus hermosos y apacibles paisajes, plagados de cascadas, corrientes de agua y grutas. Un auténtico oasis escondido en las sierras del Sistema Ibérico.


Gruta Iris, uno de los rincones más hermosos del monasterio de Piedra.

Escapadas a los pueblos más bonitos cerca de Zaragoza

Escapadas desde Zaragoza: Tarazona

  • Distancia desde Zaragoza: 1h
  • Cómo llegar: coche o tren (2-3h)
  • A destacar: pintoresca ciudad histórica con una espectacular catedral 

Frontera entre los reinos de Aragón y Castilla durante siglos, esta pintoresca localidad (a una hora de Zaragoza) fue a lo largo de varias centurias un enclave de importancia capital para la historia de España. Como testimonio de aquel rico pasado, Tarazona conserva numerosas muestras de patrimonio, como la catedral de Nuestra Señora de la Huerta –un magnífico templo en el que se entremezclan los estilos gótico, mudéjar y renacentista–, el Palacio Episcopal o el barrio de la judería, entre otros muchos. Además, a sólo 15 minutos de allí se encuentra el monasterio de Veruela, donde se alojó el poeta y novelista romántico Gustavo Adolfo Bécquer.


Interior de la catedral de Santa María de la Huerta, en Tarazona.

Escapadas desde Zaragoza: Sos del Rey Católico

  • Distancia desde Zaragoza: 1,40 h
  • Cómo llegar: coche 
  • A destacar: uno de los pueblos más bonitos de España, para perderse entre estrechas callejuelas y descubrir tesoros de otros tiempos

Este pequeño pueblo de la comarca de las Cinco Villas, situado a una hora y media de la capital, debe su nombre a Fernando II de Aragón, que nació en uno de los inmuebles de la localidad, el Palacio de Sada. Pasear por el laberinto que forman sus calles constituye un auténtico viaje en el tiempo, durante el cual podemos descubrir maravillas como la iglesia de San Esteban, la Casa de la Villa o el castillo de la Peña Feliciana. Es una de las localidades que forma parte de la iniciativa Pueblos más bonitos de España, y la belleza de sus calles sedujo a Luis García Berlanga, que rodó aquí La vaquilla, uno de sus filmes más recordados. Más información: Turismo de Sos.


Calles de Sos del Rey Católico.

Escapadas desde Zaragoza: Pueblo Viejo de Belchite

  • Distancia desde Zaragoza: 45 minutos
  • Cómo llegar: coche 
  • A destacar: un testimonio de los horrores de la guerra civil española

Belchite ha pasado a la historia por un triste episodio ocurrido durante la guerra civil española, ya que fue escenario de una cruenta batalla en la que perdieron la vida casi cinco mil personas. La contienda dejó buena parte del pueblo en ruinas, por lo que tras la guerra se decidió construir uno nuevo en las proximidades, quedando el original como testimonio de aquella terrible batalla. Hoy es posible visitar sus ruinas gracias a las diferentes visitas guiadas que organiza el Ayuntamiento.


Ruinas de la iglesia del Pueblo Viejo de Belchite.

Escapadas a monasterios y castillos cerca de Zaragoza

Escapadas desde Zaragoza: Monasterio de Rueda

Carretera Sástago a Escatrón, Km. 9, 50780 Sástago, Zaragoza

  • Distancia desde Zaragoza: 1h
  • Cómo llegar: coche 
  • A destacar: un interesante monasterio cisterciense con un delicioso restaurante

Situado entre las localidades de Sástago y Escatrón, a poco más de una hora de viaje desde Zaragoza, este cenobio es el tercer monasterio cisterciense de la provincia. Fue construido durante los siglos XIII y XIV en estilo gótico y mudéjar, y en la actualidad su hermoso claustro, su iglesia y sus distintas estancias pueden descubrirse durante las visitas guiadas que organiza Turismo de Aragón. Además, cuenta con una hospedería y un restaurante capaz de satisfacer a los más exigentes.

Escapadas desde Zaragoza: Castillo de Loarre y Alquézar

Castillo de Loarre, 22809 Loarre, Huesca

  • Distancia desde Zaragoza: 1,15 h
  • Cómo llegar: coche 
  • A destacar: la fortaleza románica mejor conservada del mundo y el pueblo encaramado sobre las rocas de Alquézar

Ya en la vecina provincia de Huesca, aunque a sólo una hora de viaje, se encuentra el espectacular castillo de Loarre, una fortaleza románica del siglo XI que puede presumir de ser la mejor conservada del mundo. Esta atalaya, donde se rodó parte del film El reino de los cielos, de Ridley Scott, ofrece unas vistas impresionantes de la Hoya de Huesca. También en la provincia oscense, a una hora y media desde Zaragoza, descubrimos el pueblo medieval de Alquézar, una hermosa localidad de la comarca del Somontano, que destaca por sus pintorescas casas apiñadas en las faldas de una colina. Además del castillo y de la bella colegiata, la población cuenta también con un imponente paisaje natural, en el que destacan los cañones del río Vero.


Vista del espectacular castillo de Loarre, en la provincia de Huesca.


Vista del pueblo de Alquézar, levantado sobre una colina del Somontano.

Las mejores escapadas de fin de semana desde Zaragoza

Llegado al final de este artículo, seguramente habrás entendido que la provincia de Zaragoza y toda la región de Aragón son un destino repleto de tesoros por descubrir, todos ellos a una corta distancia de la ciudad maña. Desde pintorescos pueblos hasta impresionantes paisajes naturales, la diversidad de opciones para escapadas cercanas es verdaderamente sorprendente. Con todo a solo una o dos horas de distancia, Zaragoza y sus alrededores invitan a aventurarse y descubrir los encantos que esta región tiene para ofrecer!

Además de los tradicionales mercadillos navideños y la decoración luminosa que anuncia la llegada de estas fechas tan entrañables, la capital maña y la comunidad aragonesa ofrecen un buen número de actividades para disfrutar de la Navidad en pareja, con amigos o en familia.

Apunta la fecha en el calendario: el 2 de diciembre arranca oficialmente la Navidad en Zaragoza, pues ese día, a las seis de la tarde, tendrá lugar el tradicional encendido de luces que marca el pistoletazo de salida para las fiestas más entrañables del año. Durante más de un mes (hasta el 8 de enero), la capital del Ebro vestirá sus mejores galas para celebrar estos días festivos y familiares, y lo hará por todo lo alto, con multitud de eventos y actividades que llenarán las calles de luz y color. 

Experiencias auténticamente navideñas en Zaragoza

Iluminación navideña

Una de las señas de identidad de Zaragoza en estos días es, precisamente, su iluminación navideña, que brilla con especial intensidad en distintos puntos de la ciudad: un manto de estrellas deslumbrará en el concurrido Paseo de la Independencia, las auroras boreales se darán cita en la plaza de San Felipe y un toldo de luminarias cubrirá la comercial calle Alfonso, guiando con su brillo los pasos de los visitantes hacia la plaza del Pilar.

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El Belen de Judea

Precisamente en la plaza del Pilar se ubican algunos de los escenarios y actividades más atractivos y apetecibles de estas fiestas. Coincidiendo con el encendido de luces, que tendrá lugar aquí de forma oficial, se inaugurará también el popular y tradicional Belén de Judea, que cada año recibe a cientos de miles de visitantes. 

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Con sus más de 1.000 metros cuadrados de superficie –y el incomparable telón de fondo de la basílica del Pilar–, este vistoso belén es el más grande de los que se instalan en toda España (con figuras de tamaño real). El espacio reproduce algunos de los escenarios más populares de la tradición religiosa (como el portal de Belén, el palacio de Herodes o el zoco de mercaderes), pero también se representan algunos oficios tradicionales aragoneses, sumando en total más de un centenar de figuras de tamaño real.

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El belén podrá recorrerse por libre o en una visita guiada que arranca en el interior de la basílica del Pilar –con una explicación sobre el origen de la tradición de los belenes– e incluye una sabrosa degustación.

Mercadillo de Navidad de Zaragoza y actividades en la plaza del Pilar

También en la plaza del Pilar podrá visitarse la Muestra Navideña, un colorido y animado mercadillo donde no solo será posible disfrutar con productos tan ricos y habituales en estas fechas como las patatas asadas, los churros o las crepes, sino también asistir a algunos de los numerosos talleres gratuitos que tendrán lugar allí (como el de decoración de galletas o el de adornos navideños), escuchar en directo villancicos de distintos rincones del mundo, o hacer compras en alguna de las tiendas de regalos navideños que llenan los distintos rincones de la plaza. Además, los más pequeños también podrán disfrutar asistiendo a los espectáculos de títeres, los pasacalles o las actuaciones circenses. 

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¿Te quedas con ganas de más? Como en años anteriores, la plaza del Pilar acogerá también una gran pista de patinaje cubierta, un árbol de los deseos para que todo el mundo pueda hacer sus sueños realidad y una divertidísima rampa para lanzarse en trineos neumáticos. Además, el 31 de diciembre la plaza se convertirá también en escenario de la multitudinaria fiesta de Nochevieja, desde antes de que las campanadas anuncien la llegada del nuevo año hasta bien entrada la madrugada.

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NAVIDADES BLANCAS EN ARAGÓN

Estando situada a poco más de 200 metros sobre el nivel del mar, ver caer la nieve en Zaragoza es algo poco habitual –aunque algún año el “milagro” se produzca–, pero eso no significa que no podamos disfrutar de una “blanca Navidad” en Aragón. Por suerte, la comunidad cuenta con un buen número de rincones en los que disfrutar de la nieve, ya sea practicando alguno de los deportes de invierno más habituales (esquí alpino y de fondo, snowboard, raquetas…) o realizando actividades más originales y sorprendentes. 

Esquiar en Aragón

Aragón es un verdadero paraíso para los amantes de los deportes invernales, pues no solo cuenta con seis apreciadas estaciones de esquí alpino –Candanchú, Astún, Cerner y Formigal-Panticosa en el Pirineo oscense y Valdelinares y Javalambre en la provincia de Teruel–, sino también un buen número de rincones donde practicar el esquí de fondo, como Llanos del Hospital (Benasque), Valle de Pineta o la Muela de San Juan (Sierra de Albarracín), entre otros.

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Formigal

Otras actividades en la montaña

No son las únicas formas de disfrutar de la nieve que ofrece el territorio aragonés: en lugares como el valle de Tena, entre las estaciones de Formigal y Panticosa, es posible realizar excursiones y rutas guiadas en motos de nieve 4×4, una actividad llena de adrenalina que además nos permitirá descubrir algunos de los paisajes más hermosos de la región, en un entorno salvaje.

Hay también alternativas más sosegadas: por ejemplo, una ruta de senderismo con raquetas de nieve, recorriendo parajes como los que se pueden contemplar desde El Portalet –en la frontera con Francia– o el ibón –lago de alta montaña– de Piedrafita de Jaca. 

Los amantes de la buena mesa pueden optar también por una cena de altura, como la que ofrecen en el restaurante El Bosque, ubicado en una cabaña a más de 2.000 metros de altitud en plena estación de Cerler, y en la que se pueden degustar sabrosos platos de la cocina tradicional del valle de Benasque (postres típicos incluidos).

ESCAPADAS CON ENCANTO

Otra buena alternativa para pasar las fiestas de Navidad en Aragón es hacer una escapada y descubrir alguna de sus localidades más hermosas y pintorescas, con rincones sobrados de encanto en cualquiera de las tres provincias. 

Los pueblos más bonitos cerca de Zaragoza

En Zaragoza, merece la pena escaparse hasta la monumental Daroca, una localidad a sólo 74 km de la capital y con un patrimonio envidiable: su imponente muralla llegó a tener 110 torres y torreones y todavía conserva joyas como la Puerta Baja, considerada una de las más bellas de España. Otro de los tesoros de la ciudad es la colegiata de Santa María, un espectacular templo en el que se entremezclan obras de estilo gótico, renacentista y barroco. 

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Daroca

Otra joya de origen medieval es Sos del Rey Católico, en la comarca de las Cinco Villas. A hora y media de la capital, debe su nombre a Fernando el Católico, que nació en uno de los inmuebles de la localidad, el Palacio de Sada. Pasear por el laberinto que forman sus calles permite descubrir maravillas como la iglesia de San Esteban, la Casa de la Villa o el castillo de la Peña Feliciana. Está considerado uno de los Pueblos más bonitos de España, y la belleza de sus calles sedujo a Berlanga, que rodó aquí La vaquilla, uno de sus filmes más recordados.

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Sos del Rey Católico

En la provincia de Huesca, aunque a solo hora y media desde Zaragoza, descubrimos el pueblo medieval de Alquézar, una hermosa localidad del Somontano cuyas pintorescas casas se apiñan en las faldas de una colina, como si quisieran protegerse del frío que llega desde las cumbres pirenaicas. Además del castillo y de la bella colegiata, la población posee también un imponente entorno natural, en el que destacan los cañones del río Vero. 

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Alquézar

También en Huesca, aunque más al oeste, encontramos la monumental ciudad de Jaca. Aquí hay –al menos– un par de visitas imprescindibles: la primera es la catedral de San Pedro, una joya del románico español e hito destacado del Camino de Santiago; la segunda no es otra que la llamada Ciudadela, una antigua fortaleza mandada construir nada menos que por el mismísimo Felipe II.

Ya en tierras turolenses, dos localidades compiten en belleza y singularidad. La primera de ellas es Albarracín, una villa señorial de calles empedradas y empinadas, casas rojizas de aire medieval, una espectacular muralla y monumentos como la catedral, la iglesia de Santiago y Santa María o la casa-museo de los Pérez y Toyuela.

No le anda a la zaga en belleza la pintoresca Valderrobres, en la comarca del Matarraña. Además de formar parte de la red de Pueblos más bonitos de España, esta localidad turolense sobresale por su vistoso castillo medieval, sus calles estrechas y empinadas y un bellísimo puente de piedra –el de San Roque–, que franquea el paso al casco antiguo, uno de los más hermosos de todo Aragón.

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Valderrobres

Más información: Navidad en Zaragoza.

¿Has pensado visitar Zaragoza en verano? Te felicito por tu decisión porque te va a encantar, sobre todo si quieres pasar unas vacaciones diferentes. ¿Sabes? Hay veraneo mucho más allá de la playa y la montaña. También se puede disfrutar al máximo con atracciones, piscinas y actividades acuáticas. Sigue leyendo si quieres saber las actividades que ofrece Zaragoza en verano para niños, adultos y todas las edades.

5 planes para disfrutar Zaragoza en verano

¡Empieza la diversión! Con estas actividades para hacer en Zaragoza durante el verano te reirás y aprenderás mucho sobre la capital del Ebro. ¡Vamos!

Autobuses turísticos

Lo primero que recomiendo hacer en Zaragoza en verano es subir a cualquiera de los autobuses turísticos. Zaragoza tiene muchos puntos interesantes y la forma más sencilla de descubrirlos es con el recorrido de estos autobuses. Hay tres tipos de autobuses turísticos: el diurno, el nocturno y el megabús.

Bus turístico diurno

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El bus turístico ofrece viajes diarios en julio y agosto, con salidas de la calle Jaime I, junto a la plaza de la Seo, entre las 10:30 horas de la mañana y las 19:30 horas de la tarde. El viaje dura 90 minutos y tiene 16 paradas. Puedes realizar el viaje sin bajar del autobús o puedes bajarte y volver a subir todas las veces que quieras.

Además, durante todo el recorrido puedes escuchar con los auriculares la narración disponible en español, inglés, francés, italiano, alemán y chino. Te servirá para conocer rincones de Zaragoza que no se mencionan en las guías turísticas.

Si haces el viaje y te bajas donde has subido, te recomiendo que vayas por la calle Jaime I hasta la pastelería Fantoba. En cuento veas la pastelería te encantará, porque es de 1856 y conserva la decoración de aquella época. Allí puedes comprar turrón de guirlache, frutas de Aragón y helados de sabores originales. Tiene hasta helado de melocotón con vino… ¡delicioso!

parque labordeta zaragoza
El parque José Antonio Labordeta, una de las paradas del bus diurno

Megabús

¿Conoces a la profesora profesora ZZ Jones, experta en zaragozología? Puedes montarte con ella en el Megabús turístico y reírte con sus explicaciones sobre Zaragoza. La actividad está disponible los sábados en junio, septiembre y la primera quincena de julio. Durante la segunda quincena de julio y el mes de agosto se puede disfrutar todos los días.

El precio del billete general tanto para el bus turístico diurno como para el megabús es 8 euros. Hay billetes con descuento para jubilados, estudiantes, desempleados, personas con discapacidad, familias numerosas y grupos. Es gratis para niños menores de 5 años.

Puedes comprar en la oficina de turismo una entrada combinada de bus turístico diurno o megabús más la visita al acuario. Además, con los billetes del bus turístico diurno o megabús tienes 3 euros de descuento para entrar al parque de atracciones.

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Vista nocturna de la plaza del Pilar. Desde esa marquesina salen los autobuses turísticos

Bus turístico nocturno

El recorrido del bus turístico nocturno por la Zaragoza iluminada comienza a las 21:45 horas, dura un poco más de una hora y no tiene paradas. Está disponible los sábados de julio, agosto y algunos de septiembre. Durante los viajes puedes conectar los auriculares para escuchar la explicación en español, inglés, francés, italiano, alemán o chino.

El precio ordinario son 11 euros. Hay descuento para jubilados, estudiantes, desempleados, personas con discapacidad, familias numerosas y grupos. Es gratuito para los niños menores de 5 años. Después del viaje, no te pierdas el ambiente de bares y la gastronomía zaragozana.

Parque de atracciones

Aprovechando las promociones de los autobuses turísticos, no podíamos dejar de mencionar el parque de atracciones, uno de los mejores planes de verano para los amantes de las mismas.

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Aquí las encontrarás para toda la familia. Desde las más infantiles hasta aquellas en las que domina la velocidad y el vértigo, como Revolution o Gran Tikal. Además tiene algunas atracciones muy queridas por todos los zaragozanos, como el barco Mississipi y la Casa Magnética.

El parque de atracciones está abierto desde marzo hasta finales de octubre. Se encuentra abierto de miércoles a domingo durante los meses de junio, julio y agosto. Además, durante estos meses también se puede entrar a la piscina con la misma entrada al parque. Genial para refrescarte en la época del año más calurosa.

Parque del Agua Luis Buñuel

parque del agua zaragoza

El parque del agua es el más extenso de Zaragoza, con más de 120 hectáreas. Y además tiene playa. No, no nos hemos vuelto locos. Las Playas Zaragoza son piscinas con arena blanca y área de restauración. Se encuentran abiertas desde junio hasta los primeros días de septiembre.

Las tarifas de Las Playas Zaragoza son de 5.50 € para mayores de 14 años de lunes a viernes. Los fines de semana se pagan 6 euros. Hay tarifas reducidas para niños, jubilados y discapacitados. Los niños menores de 3 años no pagan entrada.

Otro punto que queremos destacar del Parque del Agua es la zona del embarcadero. Allí podrás alquilar bicicletas y en verano también kayaks y cisnes. Todo para mantenerte bien fresquito y disfrutar en familia.

Parque de Muel

parque de muel zaragoza

Muel es un pueblo a unos 30 kilómetros de Zaragoza que tiene para ti un plan de lo más refrescante. Su parque está a orillas del río Huerva, tiene varias cascadas y un estanque para darte un chapuzón, que en verano siempre se agradece.

Hay columpios para los niños y mesas para las personas que quieren comer allí. Además de pasar un rato en la zona acuática, puedes dar un paseo y descubrir la iglesia de Nuestra Señora de la Salud, con pinturas del más que conocido Francisco de Goya.

Deportes acuáticos en el Club Náutico de Zaragoza

Si lo tuyo son los deportes acuáticos, el Club Náutico de Zaragoza te está llamando. El club imparte cursos de remo y piragüismo desde mayo hasta octubre a cualquier persona desde los 8 años de edad.

Otro de los deportes que aquí se practican es el paddle surf. De paddle surf se realizan cursos, bautismos, excursiones y paseos. Y hablando de paseos, también el Club Náutico ofrece paseos en kayak por el río Ebro. Tampoco puede faltar aquí una buena comida a orillas del Ebro de la mano del restaurante Tres Mares.

kayak ebro zaragoza

¿Qué te parecen estos planes de verano en Zaragoza? Como ves, es imposible aburrirse. Si tienes más tiempo y te apetecen más actividades en Zaragoza para verano, visita esta página donde verás todo lo que puedes hacer en esta ciudad de la que todo el mundo queda satisfecho.

La capital aragonesa cuenta entre su patrimonio con abundantes ejemplos de arte mudéjar, un estilo único en el mundo, surgido de la fusión de dos tradiciones artísticas de época medieval: la hispanomusulmana y la cristiana occidental.

El término “mudéjar” procede del árabe “mudayyan”, que significa “aquél a quien se ha permitido quedarse”. Así se denominó, en la España medieval, a todos aquellos musulmanes que decidieron permanecer en los territorios conquistados por los cristianos, manteniendo su fe y sus costumbres. Hoy en día, este vocablo se emplea para definir una manifestación artística que se caracteriza por ser una pervivencia de la tradición artística hispanomusulmana en la España cristiana. Durante varios siglos, maestros de obra y artesanos musulmanes –y en menor medida cristianos y judíos que aprendieron su estilo y técnica– siguieron empleando formas y características del arte islámico peninsular para construir y decorar edificios cristianos que, a día de hoy, constituyen bellísimos ejemplos de un estilo que podría calificarse como el único exclusivamente hispánico. Un arte que, como decía el historiador aragonés Gonzalo Borrás, «no encaja en la historia del arte islámico ni en la del occidental, porque se halla justamente en la frontera de ambas culturas».

Aragón fue uno de los núcleos más importantes de creación de arte mudéjar de toda la península ibérica, y en Zaragoza todavía es posible contemplar muchas de estas joyas nacidas de la fusión cultural. Un buen lugar para comenzar la visita es la Aljafería, un palacio cuyos orígenes se remontan a la época musulmana, pero que fue ampliado y enriquecido tras la reconquista cristiana.

La Aljafería fue fuente de inspiración y foco de difusión del mudéjar aragonés, pues allí se creó el primer taller de arte mudéjar y los distintos monarcas –entre los que destacan Pedro IV y los Reyes Católicos– encomendaron ampliaciones y obras en este estilo, cuyas huellas son todavía visibles en varias estancias del edificio.

No lejos de allí, en la calle de San Pablo, se levanta desde el siglo XIV la iglesia del mismo nombre, a menudo conocida como “la tercera catedral de Zaragoza”. Méritos no le faltan, pues se trata de uno de los ejemplos de arte mudéjar más importantes de la ciudad. Su torre-campanario, con estructura de alminar almohade (formada por dos torres, una envolviendo a la otra) está decorada en el exterior con bellísimos motivos mudéjares y desde sus alturas se puede disfrutar de una privilegiada panorámica de Zaragoza.

De la misma época es otro templo que también destaca por su decoración de aires hispanomusulmanes: la iglesia de Santa María Magdalena –rehabilitada recientemente–, uno de los ejemplos más sobresalientes del mudéjar aragonés. En el exterior, tanto su ábside como su torre –también inspirada en los alminares almohades– muestra una abundante decoración a base de arcos mixtilíneos, cruces de múltiples brazos y detalles cerámicos, que convierten al templo en un lugar de visita imprescindible (entrada gratuita, visita guiada 5 €).

En pleno corazón del centro histórico de la capital encontramos la iglesia de San Gil Abad (calle don Jaime), un edificio construido en la segunda mitad del siglo XIV. El templo sufrió importantes modificaciones en época barroca, pero una vez más su torre-campanario conserva todas las características de su estilo mudéjar original, con una vistosa decoración de rombos arcos entrecruzados.

La que posiblemente sea la joya mudéjar de la ciudad –al menos es nuestra favorita– se encuentra en la catedral de San Salvador, también conocida como La Seo. Este edificio, levantado en el solar de la antigua mezquita aljama de Saraqusta –la Zaragoza musulmana– es hoy un templo que mezcla distintos estilos, desde el románico hasta el neoclásico. Sin embargo, algunos de sus rincones más hermosos llevan en su ADN las huellas del arte mudéjar: es el caso de los tres ábsides con decoración de tradición almohade y, sobre todo, del muro exterior de la llamada “parroquieta” de San Miguel.

Decorada con hermosos motivos geométricos y cerámicas multicolores, esta fachada, encargada por el arzobispo Lope Fernández de Luna, es sin duda alguna la obra cumbre del mudéjar aragonés.

La basílica del Pilar, la catedral de La Seo, el palacio de la Aljafería… Como cualquier otra ciudad, Zaragoza tiene una lista de lugares imprescindibles que no podemos dejar de visitar. Pero además de estos célebres monumentos, de sus numerosos museos y de sus zonas de ocio, la capital del Ebro cuenta con un buen número de rincones que, sin ser tan conocidos, suponen un auténtico tesoro que esperan a ser descubiertos por los visitantes. Estas son algunas de las muchas joyas ocultas que “esconde” la ciudad:

* ARCO DEL DEÁN

Está en una callecita humilde, en la parte trasera de la catedral, pero su belleza no tiene nada que envidiar a otros rincones del templo catedralicio. Si nos acercamos hasta allí nos encontraremos frente a un corredor construido nada menos que en el siglo XIII, y que desde aquellos remotos tiempos sirvió para conectar el edificio de La Seo con la casa del deán (prior). Sufrió una reforma en el siglo XVI que nos regaló un hermoso mirador de arquillos de estilo plateresco-mudéjar, una auténtica maravilla capaz de transportarnos a siglos pasados.

* REAL MAESTRANZA DE CABALLERÍA

Si cruzamos bajo el hermoso arco del Deán, y seguimos caminando por la calle Pabostria hasta llegar a su final, acabaremos frente a un auténtico palacio aragonés de estilo renacentista. Este edificio, conocido hoy como la Real Maestranza de Caballería por albergar la sede de esta institución zaragozana, fue originalmente el palacio de un rico jurista de origen converso llamado Miguel Donlope, quien encargó su construcción en la primera mitad del siglo XVI. Su fachada es un buen resumen de este tipo de construcción, con un acceso en arco de medio punto y un vistoso alero de madera, pero el interior es también sobresaliente, con una vistosa cúpula de madera cubriendo el hueco de la escalera, bellas decoraciones en yeso y artesonados en las salas nobles. Puede visitarse sábados y domingos de 11 a 14 horas.


Fachada de la Real Maestranza desde la calle Pabostria.

* LA LONJA

Está a simple vista, en plena plaza del Pilar, junto al Ayuntamiento y a un paso de La Seo, y aunque muchos visitantes admiran la belleza de las líneas arquitectónicas de su exterior, la mayoría no se anima a atravesar sus puertas, ignorando la joya que espera dentro. En la actualidad, este hermoso edificio civil de estilo renacentista construido en el siglo XVI acoge distintas exposiciones temporales (siempre gratuitas) durante todo el año, lo que no impide disfrutar de su bellísima bóveda de crucería estrellada.


Techumbre del edificio de La Lonja.

* PATIO DE LA INFANTA

En su origen, el Palacio de los Zaporta estaba situado en la céntrica calle San Jorge, y allí permaneció durante más de 300 años. Sin embargo, a finales del siglo XIX el edificio se encontraba en tan mal estado que se decidió su demolición. Por suerte, el llamado Patio de la Infanta –el patio interior del edificio– se salvó de la ruina y, tras ser desmontado pieza a pieza, fue adquirido por un anticuario francés. Tras su exilio en tierras galas, que se prolongó hasta 1957, esta exquisita obra de arte renacentista regresó a Zaragoza y se recuperó en una nueva ubicación: la sede central de Ibercaja (Calle San Ignacio de Loyola, 16), donde aún permanece a día de hoy y acoge exposiciones temporales, conferencias y otros eventos culturales.


Vista del Patio de la Infanta.

* PALACIO LARRINAGA

Al igual que otras muchas ciudades europeas, Zaragoza vio aparecer a principios de siglo XX un sinfín de construcciones en estilo modernista. Muchos de estos edificios, por desgracia, desaparecieron hace décadas víctimas de la especulación urbanística y decisiones poco acertadas de las autoridades. Entre las construcciones que lograron sobrevivir a la temible piqueta, destaca el vistoso Palacio de Larrinaga (Calle Miguel Servet nº 123), un edificio construido en la primera década del siglo XX por encargo del naviero vasco Manuel Larrinaga. El palacio está decorado con numerosos símbolos alusivos a la profesión de su propietario, y cuenta con salones profusamente decorados que pueden descubrirse en las visitas guiadas que se realizan todos los martes, de 09:30 a 11 horas.

* MUSEO DE LA TORRE NUEVA

Hasta finales del siglo XIX, Zaragoza tuvo en el centro histórico –en la actual plaza de San Felipe, a unos cinco minutos de la plaza del Pilar–, una enorme torre mudéjar que superaba los 80 metros de altura y era uno de los símbolos más visibles de la ciudad. La Torre Nueva –así se llamaba– comenzó a inclinarse poco después de su construcción a comienzos del siglo XVI, y aunque tal inclinación no parecía suponer un peligro, las autoridades decimonónicas de la ciudad decidieron derribarla en 1892. Como recuerdo de aquella atalaya que asombraba a los viajeros, hoy es posible descubrir algunos de sus secretos en el museo dedicado a su recuerdo que se mantiene en la antigua bodega de Montal, un establecimiento con solera que abre sus puertas en la misma plaza San Felipe. El museo incluye una gran colección de grabados, fotografías, planos y otros documentos que permiten descubrir el pasado y los entresijos de este hermoso edificio tristemente desaparecido. Además, se conserva también una auténtica joya: la maquinaria del reloj que la torre tenía en sus entrañas cuando fue derribada.


Trampantojo de la Torre Nueva, en una calle próxima a su ubicación original

¿Estás de paso y sólo dispones de un día para descubrir la capital maña? Te proponemos una ruta “exprés” por los lugares indispensables de la localidad aragonesa. 

08:30 h. Toda visita a Zaragoza debería comenzar en la plaza del Pilar, auténtico epicentro turístico de la ciudad, pues allí se encuentran algunos de sus monumentos más importantes. Pero antes, es buena idea coger energías con un buen desayuno, por ejemplo, en el Café Botánico (C/ Santiago 3), un acogedor establecimiento que ofrece una variada y deliciosa selección de tartas caseras y “pulgas” (mini bocadillos).

09:30 h. La basílica del Pilar es el monumento más representativo de la ciudad, escenario de una tradición que lo ha convertido en uno de los santuarios marianos más importantes del mundo. Además de su espectacular aspecto exterior, en el que destacan sus once cúpulas y cuatro torres (se puede subir en ascensor a una de ellas para disfrutar de las vistas), merece la pena entrar para descubrir la Santa Capilla diseñada por Ventura Rodríguez, el Retablo Mayor de Damián Forment o las pinturas que realizó Goya en una de sus cúpulas.


Basílica del Pilar

10:30 h. Al otro lado de la plaza se levanta la catedral de San Salvador, o La Seo, como se la conoce popularmente. Este templo remonta su origen a época medieval (se construyó sobre la antigua mezquita), y conserva elementos de estilo románico, mudéjar, gótico, renacentista, barroco y neoclásico. Una de sus partes más hermosas es el muro de la Parroquieta, de estilo mudéjar, en uno de sus laterales. En el interior destaca el Retablo Mayor, y conviene no olvidar una visita al Museo de Tapices, con una de las mejores colecciones de toda Europa.

La Seo

11:30 h. Nada más salir de La Seo encontramos el vistoso “cubo” que da acceso al Museo del Foro romano. Este espacio es uno de los rincones que forman parte de la ruta de la Zaragoza romana, y a escasos 10 minutos a pie se encuentra otro de sus hitos, el Teatro de Caesaraugusta. Son dos lugares de visita obligada si queremos hacernos una idea de cómo era la ciudad fundada por el emperador César Augusto.

12:30 h. Damos ahora un breve paseo hasta la calle Espoz y Mina, donde se encuentra el Museo Goya. El pintor Francisco de Goya es el artista aragonés más universal, y en este museo es posible disfrutar de un buen número de sus obras. Además de una notable selección de pinturas, destaca la colección completa de sus grabados.


Estatua Goya

14:00 h. Toca hacer un alto en el camino para recuperar fuerzas y degustar la sabrosa gastronomía local. Un lugar fantástico para la hora de la comida es el Restaurante Montal (Plaza San Felipe), un establecimiento que también cuenta con una tienda de productos gourmet y una zona de degustación (La Despensa). La cocina de Montal hace una apuesta por la cocina de mercado con productos de temporada, todo ello en un escenario inmejorable: un antiguo palacio renacentista del siglo XV.

16:00 h. Satisfecho el apetito, es buen momento para descubrir el Palacio de la Aljafería. Testimonio de Saraqusta –la Zaragoza musulmana–, el origen de este edificio se remonta a finales del siglo IX o mediados del X, aunque con el paso del tiempo sufrió modificaciones. Su interior es una pequeña Alhambra, en la que destacan los restos de época islámica, pero también los salones de tiempos cristianos, con decoración mudéjar y renacentista.


El palacio de la Aljafería 

18:00 h. Aún queda tiempo para visitar otro museo, y cerca de la Aljafería se encuentran dos de los más interesantes de la ciudad. El primero de ellos es el IIAAC Pablo Serrano. Además de la colección de esculturas del artista aragonés y de otros creadores, ofrece exposiciones temporales. A apenas diez minutos de allí se encuentra el Caixaforum Zaragoza, una de las construcciones más vanguardistas de la ciudad. Este espacio acoge exposiciones temporales de gran importancia y todo tipo de eventos culturales, como conferencias y conciertos.


Terraza IAAC

20:00 h. No podemos dejar la ciudad sin probar sus deliciosas tapas y pinchos, así que la mejor forma de acabar el día es visitar las calles del célebre Tubo. Esta pintoresca zona del casco histórico tiene un gran número de bares para tapear, con locales que dejarán satisfechos a los paladares más exigentes, como Doña Casta, El Meli del Tubo o Bodegas Almau.

La capital maña goza de una abundante oferta de espacios museísticos en los que no sólo es posible descubrir la apasionante historia de la ciudad a través de piezas arqueológicas notables, sino también disfrutar de obras de arte con la firma de figuras tan destacadas como Francisco De Goya.

El lugar ideal para comenzar una ruta por los espacios culturales más representativos de la ciudad es el Museo de Zaragoza, que abrió sus puertas en 1836 y que en la actualidad cuenta con la colección más extensa de todo Aragón. En sus diferentes salas es posible disfrutar de piezas que abarcan desde la Prehistoria hasta el siglo XX. Entre sus colecciones se cuentan obras arqueológicas y artísticas de la Caesaraugusta romana, pinturas representativas del gótico aragonés, obras renacentistas de gran calidad o creaciones del siglo XIX, entre otras muchas.

Otro de los hitos imprescindibles para cualquier visitante es el Museo Goya, muy cerca de la plaza del Pilar. Como ya anticipa el nombre del museo, aquí el protagonista es el genio aragonés de Fuendetodos. Aunque la colección más valiosa del pintor se encuentra en el madrileño Museo del Prado, la pinacoteca zaragozana cuenta también con una selección de obras de gran importancia y calidad. Además de un buen número de lienzos firmados por Goya, en sus salas se pueden contemplar también las series completas de sus célebres grabados, como Los Caprichos, Los Desastres de la Guerra o Los Disparates, así como una selección de pinturas de artistas contemporáneos del maestro.

No muy lejos de allí, en la céntrica plaza San Felipe, se encuentra el Palacio de Argillo, un edificio renacentista que desde 1985 es la sede del Museo Pablo Gargallo. El hermoso palacio –un magnífico ejemplo de estilo aragonés renacentista– ya merece por sí solo una visita, a lo que hay que sumar la colección de obras de este artista zaragozano que se convirtió en uno de los escultores más destacados de la primera mitad del siglo XX, alcanzando fama y prestigio internacional.

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Pablo Gargallo Museum

Otro escultor aragonés de renombre fue Pablo Serrano, cuya nutrida creación artística –esculturas, dibujos y obra gráfica– llena las distintas plantas del IIAAC de Zaragoza (Instituto Aragonés de Arte y Cultura Contemporáneos), acompañando a las piezas creadas por otros artistas aragoneses y del resto del territorio nacional. El IIAAC, renovado y ampliado hace sólo unos años, destaca también por sus continuas exposiciones temporales, así como por otro tipo de eventos culturales, como los conciertos que se celebran en su moderna terraza, desde la que es posible disfrutar de unas magníficas vistas de la ciudad.

IIAAC

A tan sólo cinco minutos a pie de allí, muy cerca de la antigua estación del Portillo, se encuentra el museo más joven de la ciudad, el Caixaforum Zaragoza. Inaugurado en junio de 2014, este edificio diseñado por la arquitecta Carme Pinós es una de las construcciones más modernas y singulares de la ciudad, y destaca por dos grandes formas geométricas de gran tamaño. Al igual que los otros Caixaforum repartidos por el territorio nacional, la sede zaragozana acoge exposiciones temporales de gran importancia, y hasta la fecha ha albergado muestras de artistas tan importantes como Giorgo de Chirico, Dalí, Goya, Robert Capa, o Fortuny, entre otros. Además, sus instalaciones ofrecen también todo tipo de eventos culturales, como conferencias, conciertos y proyecciones.

Estos son algunos de los museos más destacados de la ciudad, pero Zaragoza cuenta con otros muchos espacios expositivos que ofrecen la posibilidad de descubrir interesantes colecciones permanentes y muestras temporales. Entre los otros muchos museos y galerías que merece la pena visitar se encuentran el Patio de la Infanta, el Palacio de Sástago, el Centro de Historias, el Paraninfo y su Museo de Ciencias Naturales o el edificio de la Lonja. Todos ellos cuentan con una completa e interesante agenda de actividades y exposiciones que complementa a la perfección una oferta cultural que no tiene nada que envidiar a las de otras capitales españolas y europeas.

Más información: Museos de Zaragoza

Muros, solares abandonados, fachadas de edificios y parques se han convertido en el lienzo de centenares de artistas españoles e internacionales que, desde el año 2005, han ido convirtiendo las calles de Zaragoza en un gigantesco museo al aire libre, único en Europa.

Todo comenzó hace 14 años, y desde entonces cientos de sorprendentes y coloridos graffitis, stencils, stickers y otras intervenciones de arte urbano se han ido extendiendo por toda Zaragoza, legando a vecinos y visitantes un fascinante y único museo en la calle que se ha convertido en referente internacional para estudiosos y amantes de este tipo de creaciones artísticas, al tiempo que han ayudado a renovar y recuperar algunas de las zonas más deprimidas de la capital aragonesa.


Above



GR170

La relación de Zaragoza con el mundo del graffiti es larga y estrecha, pues se remonta a la década de los años 90 del siglo pasado, cuando la presencia de la antigua base militar estadounidense –hoy desaparecida– favoreció el contacto de la ciudad con elementos de la cultura hip hop como el break dance, el rap o las manifestaciones de arte urbano. Desde aquel entonces y durante muchos años, un buen puñado de virtuosos del spray decoraron muros de la ciudad desde la clandestinidad, sentando las bases de una reconocida escena de esta forma de expresión artística a menudo polémica. Todo cambió en el año 2005 con la celebración del primer Festival Asalto, una iniciativa cultural que pretendía mostrar nuevas formas de expresión artística en la calle, al tiempo que ayudaba a mejorar el aspecto estético y las condiciones del entorno en un barrio –El Gancho–, tradicionalmente deprimido. La primera obra fue un trabajo conjunto del colectivo español Boa Mistura, pero en el evento participaron también otros 25 artistas –tanto españoles como internacionales– con sus creaciones. El festival fue todo un éxito, y año tras año las intervenciones urbanas –no hay sólo graffitis, sino también stencils (plantillas), esculturas y otro tipo de obras– han ido creciendo en número y diseminándose por otras zonas más alejadas del centro histórico, por lo que hoy es posible trazar una ruta de arte urbano que recorre buena parte de Zaragoza.


Sebas Velasco


Nicolas Barrome & Amandine Urruti


Isaac Mahow

La mejor opción para descubrir este “museo urbano” es visitar la página web del festival, donde es posible consultar un mapa interactivo con la ubicación exacta de las obras, así como diversas rutas preestablecidas que nos guían por los distintos escenarios artísticos. En el centro histórico encontramos buena parte de las creaciones realizadas durante los primeros “asaltos”, con piezas firmadas por artistas como Isaac Mahow, Roa, Blu, Stook, o 100 Pression entre otros muchos. En los últimos años el festival ha cambiado el tradicional escenario del centro por otros barrios, como Delicias, Valdefierro u Oliver, convirtiendo el evento en una auténtica fórmula de interacción global con la ciudad y sus diferentes distritos, implicando al mismo tiempo a los vecinos y dinamizando las calles con un proyecto que puede presumir de ser el más veterano de su clase en España, y que ha convertido a Zaragoza en la ciudad española con mayor número de obras de arte urbano.

Por lo general el certamen (cuya trayectoria ha sido premiada en varias ocasiones) se celebra todos los años a lo largo del mes de septiembre, así que esas fechas son ideales para presenciar e incluso participar en vivo en el proceso creativo de los distintos artistas y grupos, pero, dada su naturaleza abierta, gratuita y urbana, cualquier otra época del año es buena para descubrir este gigantesco museo al aire libre que ha cambiado de forma radical muchas de las calles de Zaragoza, aportando un punto de vista novedoso y original a las manifestaciones artísticas contemporáneas. ¿Te lo vas a perder?

Más información: Festival Asalto

ASALTO 2016 from Asalto ORG on Vimeo.

Escoge tu mejor túnica, cálzate unas buenas sandalias y prepárate a recorrer las calles de Zaragoza dispuesto a convertirte en protagonista de un auténtico péplum. ¿Estás preparado para descubrir las numerosas huellas romanas de la capital del Ebro?

Hace más de dos mil años, a finales del siglo I a.C., César Augusto acudió a la península ibérica con motivo de las guerras cántabras, y tras su victoria el emperador decidió reorganizar las provincias de la Hispania romana. Augusto fundó así varias ciudades que fueron bautizadas en su honor. Una de ellas fue Caesaraugusta, la Zaragoza romana. Han pasado más de dos milenios, pero las huellas de aquella ciudad imperial, instaurada en el año 14 a.C., todavía son visibles en la capital aragonesa.


Estatua de Augusto junto a los restos de la antigua muralla romana.

Caesaraugusta estaba protegida por una recia muralla de tres kilómetros de longitud y más de cien torres. La mayor parte de aquella magnífica defensa fue destruida o permanece sepultada bajo las modernas calles, pero aún podemos admirar alguno de sus fragmentos. El más importante se encuentra en la Avenida de César Augusto, entre la Torre de la Zuda y el Mercado Central. Este paño de muralla, que se prolonga a lo largo de varios metros, está presidido por una estatua del emperador, copia en bronce del célebre Augusto de Prima Porta, un regalo que Mussolini hizo a la ciudad en los años 40 del siglo pasado.


Museo del Foro


Restos arqueológicos del Museo del Foro


Túneles subterráneos de época romana, Museo del Foro

Muy cerca de allí, en la plaza de La Seo, encontramos el Museo del Foro, oculto a los ojos del turista por un enorme y llamativo cubo de mármol. El foro era el lugar público más importante de las urbes romanas, pues en él se desarrollaba toda la vida política, administrativa, religiosa y comercial de la ciudad. El de Caesaraugusta ocupaba unos 33.000 m2, y estaba ligeramente desplazado hacia el Puerto Fluvial, que gozó de gran importancia y que cuenta igualmente con un museo de visita obligada.

El foro se articulaba en torno a un gran espacio abierto, y estaba rodeado por varios pórticos, donde se distribuían los edificios de mayor importancia: la basílica, dedicada a los asuntos jurídicos; la curia, de uso político; el templo principal –cuyos restos se encuentran bajo la catedral de La Seo– y las tabernas, que albergaban locales comerciales. Curiosamente, una distribución que hoy se mantiene casi con exactitud.

Tras un breve paseo, llegamos a nuestra próxima etapa: la calle de San Juan y San Pedro. Allí se descubrieron en 1982 los restos de los baños romanos, datados en torno al siglo I a.C., y donde hoy puede visitarse el interesante Museo de las Termas. Por desgracia, sólo se conserva parte de su piscina, así como restos de basas de columnas y algunos apoyos del pórtico de cinco metros de altura que la rodeaba. Aún así, merece la pena visitar la exposición para conocer algunas de las costumbres y comodidades de las que disfrutaban los zaragozanos de aquella época.


Vista del teatro romano de Caesaraugusta.

Nuestro paseo por Caesaraugusta nos lleva ahora hasta el magnífico teatro romano y su museo, que encontraremos muy cerca, en la calle de San Jorge. Mientras recorremos las distintas partes del teatro, no resulta difícil imaginar las representaciones artísticas que tuvieron lugar allí desde el siglo I d.C. Las distintas excavaciones han ido sacando a la luz hermosos fragmentos de columnas, esculturas y cornisas, entre otras piezas, algunas de las cuales pueden contemplarse allí o en el Museo de Zaragoza, que cuenta con una buena selección de obras de arte de época romana.

La última parada de nuestro viaje por Caesaraugusta se encuentra en la iglesia de Santa Engracia, construida en los siglos XV y XVI sobre los terrenos de la antigua necrópolis cristiano-romana. En su cripta podremos contemplar dos magníficos sarcófagos paleocristianos del siglo IV, decorados con bellos relieves con temas alusivos a pasajes del Antiguo y el Nuevo Testamento, y que suponen un fabuloso ejemplo del arte de fines de la época romana en la ciudad.


Réplica a tamaño gigante de una estatua de Augusto, en el mercado gastronómico Puerta Cinegia, Zaragoza.

Más información: Paseo Romano (Zaragoza Turismo)

Gourmands del mundo: la capital maña posee una oferta gastronómica envidiable, tanto si buscáis la tapa perfecta como si preferís la comodidad de una buena mesa. Zaragoza os espera con sus cocinas abiertas dispuesta a satisfacer vuestros paladares.

Como en otras ciudades españolas, en Zaragoza el tapeo está muy arraigado; tanto, que es casi una “religión”. Aunque aquí no es habitual que las tapas se sirvan gratis al pedir una bebida –como sí ocurre en otras localidades de la Península–, a cambio las raciones suelen ser muy elaboradas y generosas. Y si el tapeo es casi una religión, no podían faltar un buen número de “templos” en los que rendir devoción a tan sabrosa costumbre.

El rincón por excelencia para disfrutar de unas buenas tapas está en el centro histórico, a un paso de la calle Alfonso y la basílica del Pilar, en una zona conocida como “El Tubo”, una encrucijada de calles repletas de bares y restaurantes. Algunos de los establecimientos con mayor solera se encuentran en el cruce de las calles Libertad y Estebanes o sus proximidades, como
Doña Casta (célebre por sus croquetas de deliciosas combinaciones, como las de boletus con foie, bacalao con trigueros o gallina con chocolate), El Champi (que lo apuesta todo –y con notable éxito– por los champiñones a la plancha), o Bodegas Almau (visita obligada para los amantes de la anchoa, pues la preparan de formas muy originales: con queso y chocolate, con miel y moscatel o con aguacate, mental y almendra).


Además de estos locales veteranos, no faltan otros más recientes, y con una oferta igual de sugerente. Es el caso de El Melí del Tubo (calle Libertad 12), dos plantas con una moderna decoración en las que podemos disfrutar de su carta de cócteles y una amplia selección de tapas creativas: el ceviche bonaerense, los chupa-chups de ternasco, o la hamburguesa de rape y gambas, entre otras.




Aunque El Tubo es la zona más popular para ir de tapas, no es el único rincón en el que disfrutar de estas maravillas culinarias. Casi todos los barrios, por ejemplo, cuentan con establecimientos donde las tapas se miman con esmero. Es lo que sucede en el bar Cervino (calle Ainzón 18), en la Almozara, un pequeño local que está siempre muy concurrido gracias a sus productos de primera calidad. De vuelta en el centro, otra zona que conviene visitar es la de las calles Mayor y Heroísmo, donde desde hace algunos años los jueves son días muy especiales gracias a una iniciativa bautizada como juepincho (tapa y bebida por 2 euros). No muy lejos de allí, en la calle Cadena nº6, encontramos otro establecimiento imprescindible: se trata de Casa Pedro, un local con tapas de autor que ha cosechado multitud de premios: el más reciente, el primer galardón en el Concurso Nacional de Tapas.

Pero Zaragoza es mucho más que pinchos y raciones. Si queremos disfrutar de un agradable brunch en un entorno elegante, con música y ambientación moderna, lo ideal es acercarse hasta Garbo Gentlebar (Plaza de los Sitios 18), uno de los locales de moda en la ciudad, donde podemos degustar alguno de sus deliciosos cócteles antes de sentarnos a comer unos fantásticos huevos Benedict o unos brioches rellenos. No faltan tampoco locales “coronados” con las prestigiosas estrellas Michelin, como La Prensa (calle José Nebra 3) o Cancook (calle Juan de Aragón 5) ambos con menús degustación y precios que rondan entre los 65 y los 95 euros por cubierto.

En definitiva, la oferta gastro de la capital aragonesa tiene virtudes de sobra para complacer a los más exigentes. Un último apunte: no dejes de probar el ternasco (carne de cordero joven), es uno de los productos típicos y se prepara de muchas formas, tanto en tapa –las riquísimas madejas, por ejemplo–, como en bocadillo, o en plato –en chuletillas, cocinado al horno…–. Y no olvides probar alguno de los vinos aragoneses con denominación de origen: Somontano, Cariñena, Borja o Calatayud. ¡Buen provecho!

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