A Coruña modernista, una ruta llena de encanto
A CORUÑA

A Coruña modernista, una ruta llena de encanto

A Coruña inhala historia y exhala cultura. Como balcón del Atlántico, la Ciudad de Cristal atesora en sus fachadas y edificios muestras de una riqueza arquitectónica que tiene en el mar y en los coruñeses a su público más fiel. Pisar sus calles sumerge al visitante en un recorrido visual hasta lo más profundo del estilo neoclásico, el historicismo o el modernismo.

¿Qué puede ofrecer A Coruña a golpe de paseo? Os proponemos un viaje a través de su historia y de sus calles para conocer cómo el rompedor estilo modernista consiguió instalarse en algunos de los principales edificios de la ciudad y perdurar hasta el día de hoy.

El origen de la arquitectura modernista de A Coruña

La industrialización del siglo XIX supuso para A Coruña un momento clave para su expansión urbana y la necesidad de ofrecer viviendas a sus trabajadores. La burguesía comienza a asumir un papel relevante en la sociedad coruñesa y se inicia el derribo de las antiguas fortificaciones de la ciudad. La antigua ciudad amurallada cede su espacio al crecimiento urbano y con él a las nuevas corrientes artísticas llegadas de Francia y de Cataluña en el último cuarto del siglo donde cobra especial importancia el movimiento modernista.

A Coruña, como símbolo de modernidad del noroeste peninsular, levanta edificios siguiendo los parámetros europeos. Sus estructuras se erigen con diseños opuestos al academicismo con una clara predilección por la expresividad de la línea. Las formas cobran vida. El edificio es un ser vivo en contraposición al clasicismo anterior. Los paramentos son adornados con líneas curvas y una decoración floral, marina o arabesca que parece latir.

edificio coruña modernista

A principios de siglo, los arquitectos Antonio López Hernández, Julio Galán, Rafael González Villar y Ricardo Boán, entre otros, importan las ideas del austríaco Otto Wagner y del belga Víctor Horta, sobre todo en la utilización de elementos de fundición en las fachadas.

El modernismo en la ciudad arranca en el límite del casco histórico y se expande por todo el ensanche urbanístico que se produjo a principios del XX.

Ruta por los edificios modernistas más emblemáticos de A Coruña

La ruta propuesta comienza en Puerta Real, a pocos metros de la Plaza de María Pita, donde se encuentran, además, algunos de los mejores restaurantes de la ciudad con las propuestas gastronómicas innovadoras que emanan de la riqueza del Atlántico.

En ese entorno se halla la Casa Rey (1911), que combina el nuevo lenguaje Art Noveau con las balconadas marineras acristaladas. La fachada curva engalanada con los elementos de forja y la cerámica vidriada nos seduce con su movimiento.

casa rey a coruña

A escasos metros se encuentra la Casa Molina, (1915) con su escenográfica fachada de motivos vegetales que jalonan una fachada sobria que corona una cúpula hexagonal de estilo francés.

casa molina a coruña

Continuando el paseo modernista en la calle Real, llegamos al número 22 (1902). Aquí nos encontramos toda una joya del Noveau. Allí, Antonio de Mesa y Julio Galán se inspiraron en los paradigmas de Víctor Horta para colmar de motivos ornamentales a una fachada que es referente del movimiento. El hierro esta vez se integra en las ventanas y las formas curvas se intercambian en un baile de formas que ajardinan el mural escultórico.

calle real 24 coruña

Es la hora del relax en nuestra ruta. Tiempo para sentarse en uno de los bancos de los jardines de Méndez Núñez y contemplar con sosiego la edificación del Kiosko Alfonso (1912) de Rafael González. Hoy sala de exposiciones, alberga en su interior tanto arte como en su fachada. Símbolo de la belle époque, y concebido como un espacio para el ocio.

kiosko alfonso coruña

Muy cerca de este pabellón, que corona los jardines, se encuentra la plaza de Lugo, verdadera milla del modernismo herculino. Esta zona permite al viajero, además, acercarse a una zona comercializada, ligada al sector de la moda y de la alimentación.

En el número 22 (1911), Julio Galán eleva a la máxima potencia el gusto por las balconadas de hierro con formas florales que flanquean una gran galería central. Junto al inmueble de Galán, en la misma plaza, Antonio Hernández diseñó la Casa Viturro, entre la calle Compostela y la propia plaza. Son, a todos los efectos, una verdadera oda al momento.

casa viturro coruña

A pocos pasos, la Casa Arambillet (1912), de Antonio López. El modernismo alcanza aquí su máxima expresión con una fachada teatralizada repleta de adornos plásticos que conducen a una guirnalda central como eje del edificio.

casa arambillet coruña

Continuando el paseo por la zona no podemos dejar de visitar la casa de los Cisnes, en el número 11 de la misma plaza. Allí, Manuel Reboredo diseñó en 1905 una fachada modernista con unos azulejos inspirados en los mantones y abanicos que se traían de Filipinas. Los cisnes y juncos orientales le dan nombre al inmueble.

casa de los cisnes coruña

La ruta continúa hacia la plaza Pontevedra, donde nos encontramos con la Casa Salorio (1912), que parte de un solar triangular que Antonio López aprovecha para sugerir la entrada de un barco hacia el centro de la plaza. A pocos metros del Atlántico, sus ventanas simulan ojos de buey de los trasatlánticos. Destaca el portal, único en la ciudad que conserva el artesonado modernista.

casa salorio coruña

Y seguimos por la calle San Andrés para admirar la Casa Fonte (1911), de Julio Galán. En los espacios de las escaleras se diseñaron huecos que permiten que la luz penetre hasta el interior liberando al conjunto de la tiranía del pesado paramento.

casa fonte de san andres

Un suave olor a salitre nos recuerda que el mar está cerca. Huimos tierra adentro, sin embargo, para concluir nuestro paseo. Nos desplazamos hasta una de las principales arterias de A Coruña. En la calle Juan Flórez se encuentra la edificación del Colegio Labaca, una construcción de 1912 obra del arquitecto Leoncio Bescansa. El inmueble mezcla el estilo modernista con el neogótico, con un tono rosado en su fachada que le aporta un grado incluso mayor de singularidad.

colegio labaca coruña

Aquí concluye una de las múltiples rutas arquitectónicas que guarda la ciudad herculina. El modernismo y su influencia, aún intacta en tantos rincones de A Coruña, invitan a perderse y a querer quedarse entre sus calles.

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