¿Alguna vez has soñado con perderte entre viñedos frente al mar, copa en mano y el aroma del maquis en el aire? Entonces Bastia, en el norte de Córcega, podría ser tu próxima escapada ideal.
Este rincón encantador del Mediterráneo tiene todo lo necesario para conquistar a los amantes del vino (y a los que todavía no saben que lo son). Desde colinas salpicadas de vides hasta pueblos de postal donde el tiempo se detiene, la Haute-Corse te invita a descorchar su alma.
Bastia, donde empieza la aventura (y la degustación)
Bastia no solo es la puerta de entrada al norte de Córcega, también es una joya con sabor propio. Con su puerto viejo lleno de vida, sus fachadas descoloridas y su aire bohemio, la ciudad parece una película que aún no se ha rodado. Pasea por la plaza Saint-Nicolas, piérdete por las callejuelas de Terra Vecchia, y empieza tu ruta con una copa de vino en alguna terraza con vistas al mar. Porque sí, aquí el vino se bebe con mar de fondo.

Haute-Corse: la Córcega más salvaje (y más sabrosa)
El norte de la isla es un lugar donde la naturaleza todavía manda: montañas abruptas, costas escarpadas, pueblos colgando de las laderas… y viñedos que crecen donde parecería imposible. En esta región, el vino se produce con carácter, como sus paisajes. Aquí nacen etiquetas con denominación de origen Patrimonio, Coteaux du Cap Corse y Muscat du Cap Corse, nombres que te harán salivar antes de probar una sola gota.
¿Y qué se cultiva? Cepas nobles como niellucciu (el primo corso del sangiovese), sciaccarellu, vermentinu… Uvas que dan vinos intensos, aromáticos, llenos de personalidad. Una copa y entenderás por qué los corsos están tan orgullosos de su vino.
Brindis con vistas: rutas para saborear el norte de Córcega
De Bastia a Patrimonio: el santuario del vino corso
A solo 30 minutos en coche desde Bastia, Patrimonio es la meca del vino en Córcega. Su microclima privilegiado y sus suelos calcáreos lo convierten en un pequeño paraíso para la viticultura. Aquí puedes visitar bodegas familiares que te recibirán con una sonrisa y una copa en la mano. Algunas paradas imprescindibles: Clos Santini, Domaine Arena o Domaine Leccia.

Y ya que estás en la zona, sigue hasta Saint-Florent, una pequeña joya costera perfecta para un almuerzo frente al mar. Combina un plato de pescados frescos con un vermentinu bien frío… y listo: el Mediterráneo en tu paladar.
Ruta del Cap Corse: vino, mar y alma corsa
Súbete al coche y recorre el Cap Corse, esa delgada península que parece un dedo apuntando al cielo. Aquí, los viñedos se aferran a las laderas que caen al mar, y el vino se produce en terrazas que quitan el aliento. Visita los pueblos de Erbalunga, Rogliano o Centuri, prueba el muscat du Cap Corse, dulce y embriagador, y déjate llevar por el ritmo lento de la vida corso.

Consejo de oro: detente en alguna de las pequeñas bodegas del Cap, donde los productores te contarán historias de viento, sal y viñas centenarias.
El Nebbio y el corazón interior de la isla
Más hacia el interior, el Nebbio es una región menos conocida pero igual de fascinante. Pequeños pueblos como Oletta, Murato o Santo-Pietro-di-Tenda te esperan con sus calles empedradas, su arquitectura de piedra y, por supuesto, vinos auténticos y sabrosos. Aquí, el vino se combina con la cocina corsa: quesos curados, embutidos como el figatellu, panes de castaña y miel de maquis. Todo un festín para los sentidos.

Un viaje que se bebe a sorbos lentos
Descubrir el norte de Córcega a través del vino es mucho más que visitar bodegas: es saborear la historia, la cultura y la naturaleza de una isla indomable. Desde Bastia, cada ruta es un brindis a lo bueno de la vida. Así que ya lo sabes: prepara las maletas, afina el paladar… y à votre santé! 🥂