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En menos de siete años, la Cité du Vin se ha convertido en el mayor museo del mundo dedicado a la cultura del vino. Lejos de limitarse a la región de Burdeos, este museo abarca una gran variedad de temas en torno a este preciado néctar, como la historia de la expansión de la vid, los diferentes paisajes vitivinícolas del mundo, o algunos de los secretos que rodean a este licor. Permíteme que te acompañe en un recorrido por este lugar imprescindible de la ciudad de Burdeos.

¿Qué es la Cité du Vin y por qué es un lugar único en el mundo?

Más que un simple museo, podríamos decir que se trata de un centro cultural dedicado al vino. Además de las exposiciones permanentes y temporales, también hay salas de degustación donde se realizan talleres, una mediateca, dos restaurantes, una increíble bodega con muestras de todo el mundo, una tienda con multitud de objetos y souvenirs relacionados con el vino… ¡y no nos podemos olvidar del fantástico mirador panorámico de la octava planta!

© Vincent Micou

Entonces, ¿qué podemos hacer exactamente en la Cité du Vin?

Exposición permanente de la Cité du Vin

Te recomiendo empezar la visita por la exposición permanente. Además, estás de suerte porque, siete años después de su apertura al público, la acaban de renovar. Ahora es todavía más intuitiva e interactiva que antes. De hecho, antes de empezar, te equiparás con una pequeña tableta que también sirve de audioguía (disponible en 8 idiomas). Este dispositivo te permitirá gestionar mejor el tiempo de la visita y dirigirte directamente a los espacios que más te interesen. Hay opciones para todos los gustos, tanto si te apasiona la historia como si prefieres la geografía, la cultura o la gastronomía. La visita termina por todo lo alto con una degustación de una copa de vino en la última planta de la Cité du Vin (incluida en la entrada).

Via Sensoria, nuevo recorrido sensorial con degustaciones

La nueva exposición temporal de la Cité du Vin, disponible hasta el 5 de noviembre de 2023, te permitirá embarcarte en un increíble viaje sensorial. Acompañado de un guía-sumiller, realizarás un recorrido inmersivo a través de las cuatro estaciones. En cada espacio, degustarás un vino o una bebida sin alcohol mientras contemplas obras artísticas y digitales que te ayudarán a sumergirte en la experiencia. La visita es, por tanto, accesible a todos los miembros de la familia (a partir de 6 años).

© Sylvain-Roca

Talleres de degustación

Como complemento a las exposiciones, en la Cité du Vin también es posible reservar experiencias de degustación increíbles. Pueden estar dedicadas a países o regiones vinícolas, o también a técnicas de vinificación particulares o a certificados medioambientales (agricultura biológica o biodinámica). En función del tema, las degustaciones estarán dirigidas por diferentes especialistas que te ayudarán a ampliar tus conocimientos y a realizar nuevos descubrimientos.

Burdeos 360°

Aunque la Cité du Vin no se centra específicamente en Burdeos, no podemos ignorar el hecho de que está ubicada en la capital mundial del vino. Por eso, hay un espacio dedicado a esta fantástica región. La Cité du Vin ofrece experiencias de degustación inmersivas en un espacio completamente rodeado de pantallas que te traslada a los lugares más bellos de la Gironda. Esta combinación de vinos y paisajes te hará viajar por todo el departamento.

© Vincent Micou

¿Qué simboliza la arquitectura de la Cité du Vin?

Muchos dicen que el edificio representa un decantador. Sin embargo, la explicación de los arquitectos me parece más poética: «Este edificio no se asemeja a ninguna forma conocida porque pretende evocar el alma del vino que emerge entre el río y la ciudad». Evoca el movimiento perpetuo, el del vino que se arremolina en la copa, el de la vid que crece, o el de los remolinos del río Garona. En cuanto a los paneles dorados, pueden recordar al amarillo de la caliza de Burdeos, a los reflejos de un vino dulce o a los colores del río que fluye junto al edificio. Una nueva exposición fotográfica en la planta baja permite profundizar en la arquitectura de este edificio a través de la idea del movimiento.

¿Se puede comer en la Cité du Vin?

Por supuesto que sí. Hay varias opciones de restauración tanto en el interior como en los alrededores de la Cité du Vin. En la planta baja hay un café-brasserie abierto al jardín, mientras que en la séptima planta encontramos un restaurante gourmet con vistas panorámicas de la ciudad. En frente de la Cité du Vin está Les Halles de Bacalan, con un concepto a medio camino entre un mercado tradicional y un mercado gastronómico. Aquí encontrarás tanto puestos donde probar los productos de la región (ostras, foie-gras, jamón curado) como espacios de restauración. Por último, te recomiendo un lugar un poco escondido, el Bar de la Marine con su popular terraza a la sombra, muy frecuentada en verano. Intenta reservar porque se llena rápido.

Restaurant Le 7 © Vincent Micou

¿Cómo se llega a la Cité du Vin?

La Cité du Vin se encuentra al norte de Burdeos, en el barrio de Bassins à Flots. Está comunicada por la línea B de tranvía (parada «Cité du Vin»). Es imposible equivocarse. Además, desde el centro histórico de la ciudad se puede llegar en bicicleta, ya que hay estaciones de alquiler y de estacionamiento en las inmediaciones. Al otro lado de la calle también hay un aparcamiento de pago. Una forma mucho más original de llegar es en «batcub», una embarcación pública de transporte fluvial. Puedes subirte en Stalingrad, junto al puente de piedra (orilla derecha), o en el pontón situado a la altura de la plaza Quinconces. Te dejará directamente a los pies del museo. Personalmente, me parece mucho más impresionante y divertido llegar a la Cité du Vin en barco.

© Vincent Micou

Espero que tras leer este artículo te hayan entrado ganas de visitar este lugar tan increíble y emblemático de Burdeos. Es una visita que merece la pena tanto para los amantes del vino como para aquellos que no están muy familiarizados con el tema. Así que no te dejes asustar por el imponente tamaño y la original forma del edificio y prepárate para vivir una experiencia increíble. ¡Te aseguro que no te arrepentirás!

Si después te apetece acercarte a conocer las plantaciones de vides, aquí te explico cómo visitar los viñedos de Burdeos en un día.

La ciudad de Burdeos se conoce como la capital mundial del vino. Se trata, sencillamente, del mayor viñedo certificado por denominaciones de origen protegidas (DOP).

Hay más de sesenta, desde Saint-Émilion hasta Pauillac, pasando por Sauternes. No es fácil orientarse, ya que solo el departamento cuenta con más de 5000 propiedades vitícolas. Aquí se les llama comúnmente «castillos», aunque a veces no lo parezcan. Entonces, ¿cómo se llega a los viñedos de Burdeos y cómo podemos organizar nuestra estancia allí?

Nací en Burdeos, y llevo diez años recorriendo los viñedos como bloguero y como guía independiente de enoturismo. Hoy te doy mis consejos para descubrir los viñedos de Burdeos, tanto si es tu primera vez como si vuelves para profundizar tus conocimiento sobre la región.

  • Reservar una excursión de un día con una agencia o a través de la oficina de turismo.
  • Llegar a los viñedos bordeleses en transporte público.
  • Formas originales de descubrir los viñedos bordeleses.
  • Visitar los viñedos de Saint-Émilion en bicicleta eléctrica
  • Descubrir los vinos de Burdeos sin moverse de la ciudad.
  • Aprovechar un evento que tenga lugar ese fin de semana.
Chateau Paveil de Luze © Vincent Micou

Reservar una excursión de un día con una agencia o a través de la oficina de turismo

La mejor manera de visitar los viñedos es probablemente recurrir a un profesional. Empieza dirigiéndote a la Oficina de Turismo de Burdeos, que ha hecho del descubrimiento de los viñedos una de sus principales actividades. También te recomiendo que visites el sitio web al respecto: Bordeaux Wine Trip.

Para una primera aproximación, lo mejor es reservar una excursión de un día con un guía que te oriente. Sobre todo, te proporcionará una valiosa información para entender los viñedos y la producción de vino de la región. Asimismo, te permitirá plantear todas las preguntas que se te ocurran, porque descubrirás que es un mundo complejo, pero infinitamente fascinante. La idea que se tiene de los vinos de Burdeos suele estar lejos de la realidad y, sobre todo, es poco representativa de su diversidad.

Recomiendo, por ejemplo, la agencia Olala Burdeos, con la que trabajo habitualmente, que ofrece una excursión de un día para descubrir las prestigiosas denominaciones de Margaux y Saint-Émilion y permite comprender rápidamente las diferencias entre los vinos de la margen izquierda y la derecha. Y si vas en tu propio coche, recuerda que tienes que elegir entre beber y conducir. De ahí la importancia de llevar un conductor. Encontrarás todas las excursiones de este tipo con diferentes agencias en esta página de la Oficina de Turismo.

Wine tour Olala Bordeaux © Vincent Micou
Wine tour Olala Bordeaux © Vincent Micou

Cómo llegar a los viñedos de Burdeos en transporte público

Si prefieres ir a los viñedos por tus propios medios, es posible, pero debes organizarte bien. Debo advertirte de que los viñedos están en el campo y la red de transporte público no es muy adecuada para llegar a los castillos. Sinceramente, no es fácil compaginar los horarios del transporte público con las franjas de visita de los castillos, pero tampoco es imposible. Hay tres soluciones: la red de transporte de la metrópoli de Burdeos TBM (tranvía, autobús y alquiler de bicicletas), los trenes expresos regionales TER y los autobuses del departamento TransGironde.

Algunas bodegas están literalmente rodeadas por la ciudad y, por lo tanto, son fácilmente accesibles, como Château Les Carmes Haut Brion, Château Pape Clément, Château Haut-Brion o Château Luchey-Halde en la denominación Pessac-Léognan. Tomando el tranvía C hasta la estación «Pyrénées», también puedes alquilar una bicicleta para descubrir otros castillos de esta misma denominación. Por último, en la denominación Haut-Médoc, en Blanquefort, también están Château Saint-Ahon y Château Dillon.

En tren se puede llegar a Margaux, Moulis, Listrac y Pauillac en el Médoc, así como al famoso pueblo de Saint-Émilion, en el margen derecho. Ten en cuenta que el autobús te dejará al pie de la colina y tendrás que caminar unos 20 minutos para llegar al sitio patrimonio mundial de la UNESCO. Los asientos no están asignados en los trenes expresos regionales y puedes comprar tu billete por internet, en el mostrador o en las máquinas amarillas de las estaciones.

Saint-Emilion © Vincent Bengold
Saint-Emilion © Vincent Bengold

Formas originales de descubrir los viñedos de Burdeos

Cada vez son más las empresas que ofrecen visitas insólitas a los viñedos, especialmente en Saint-Émilion. Entre las hileras de viñas, aparecen carros de golf, segways, bicicletas de montaña y bicicletas eléctricas. También se puede recorrer el pueblo y sus alrededores en tuk-tuk o en tren turístico con una visita guiada. Algunos vehículos de época, como los antiguos taxis ingleses, los 2CV y los Cadillac descapotables también recorren los viñedos. Incluso alguna vez se han visto motos con sidecar. Por último, ¿por qué no ver todo desde otra perspectiva reservando un vuelo en globo al amanecer?

Cadillac tour © Vincent Micou
Cadillac tour © Vincent Micou

Visitar los viñedos de Saint-Émilion en bicicleta eléctrica

Para disfrutar al máximo del paisaje y de los castillos, te sugiero que recorras Saint-Émilion en bicicleta. Las colinas que rodean este pueblo declarado Patrimonio de la Humanidad son algunas de las más pintorescas de la Gironda. Elige una bicicleta eléctrica, ya que esta es una de las zonas más montañosas del departamento, pero ten cuidado, porque en esta zona no hay carriles bici y tendrás que utilizar las carreteras rurales. Lo mejor es que un guía experimentado te lleve por los caminos secundarios y a los miradores más bonitos. La agencia más conocida para este tipo de visitas vinícolas es Rustic Vines. Ofrece salidas desde Burdeos y Saint-Émilion con sus propias bicicletas, visita a dos bodegas e incluye un pícnic a mediodía. De hecho, hago muchas visitas guiadas para ellos, porque creo que es la mejor manera de descubrir los viñedos, entender el ciclo de la vid y descifrar el paisaje. 

© Vincent Micou

Si quieres un plan más original, también puedes descubrir el sendero Roger-Lapépie. Se trata de una antigua línea de ferrocarril reconvertida en carril bici que atraviesa la región de Entre-Deux-Mers. Es una importante denominación vitícola que produce principalmente vinos blancos secos y vinos tintos con la denominación de Burdeos. A lo largo del recorrido, las estaciones de ferrocarril se han transformado en paradas turísticas, e incluso podrás descubrir la magnífica Abadía de la Selva Mayor. 

© Vincent Micou

Descubre los vinos de Burdeos durante tu estancia en la ciudad

¿No quieres ensuciarte los zapatos, pero quieres descubrir los vinos de Burdeos durante tu estancia en la ciudad? No hay problema. Para ello, en primer lugar está la imprescindible Cité du Vin. Sin embargo, no trata específicamente de los vinos de Burdeos, sino de los diversos aspectos culturales de esta bebida. El Museo del Vino y del Comercio se centra en la historia vitícola de la ciudad.

Personalmente, el lugar que prefiero para profundizar mis conocimientos es el Conseil Interprofessionnel des Vins de Bordeaux, el CIVB. Se trata de un organismo de gestión encargado de la promoción de los vinos de Burdeos que ha ideado dos formas para hacerlo: una escuela de vinos en la que puedes reservar sesiones de cata más largas o más cortas, adaptadas a tu nivel, y un extraordinario bar de vinos, donde la carta de vinos cambia continuamente y muestra la verdadera diversidad de las denominaciones de origen, ¡todo ello a un precio sumamente competitivo!

No tiene pérdida, es un hermoso edificio frente a la Oficina de Turismo.

Bar a vins CIVB © G.Bonnaud
Bar a vins CIVB © G.Bonnaud

Aprovecha algún evento que tenga lugar ese fin de semana

En los viñedos de Burdeos, el calendario de eventos está repleto durante toda la temporada. Hay fines de semana de puertas abiertas casi todos los meses. En general, esto posibilita la visita a las bodegas, especialmente a las que no suelen estar abiertas. También es una oportunidad para conocer a algunos viticultores independientes que presentan su propia producción. Asimismo, hay grandes degustaciones en el centro de Burdeos que suele organizar la revista Terre de Vins. Por último, el gran acontecimiento tiene lugar cada año el último fin de semana de junio en los muelles de Burdeos, ¡la Fiesta del Vino! Durante varios días, la ciudad está en plena efervescencia con fuegos artificiales, pabellones de degustación, conciertos al aire libre, visitas de grandes yates y muchas otras actividades. La preventa de entradas está disponible a partir de diciembre.

Bordeaux Fete le Vin © Christophe Correy
Bordeaux Fete le Vin © Christophe Correy

A mediados de octubre tendrá lugar otro gran acontecimiento: ¡el Fascinant Week-end! Durante 4 días, numerosas explotaciones vinícolas con el sello Vignobles et Découvertes abrirán sus puertas a los visitantes en toda Francia, incluido Burdeos. Para ello, ofrecen animaciones y actividades en los viñedos nunca antes vistas. 

© Vincent Micou

Por último, los viñedos de Burdeos son mucho menos inaccesibles de lo que uno podría imaginar. Hay cientos de castillos abiertos al enoturismo, desde pequeñas bodegas familiares de Entre-deux-Mers hasta los Grands Crus Classés del Médoc. Incluso puedes almorzar o dormir en algunas de las bodegas: las mejores de estas han sido galardonadas con un premio Best of Wine Tourism. 

Así que no esperes más, los viñedos de Burdeos están a solo un vuelo de distancia. En cuanto a mí, ¡te espero en los viñedos!

Me encanta esta época del año, cuando los viñedos se tiñen de mil colores y la ciudad se viste de luces para las fiestas de fin de año. Repasemos qué ocurre en Burdeos en esta época y qué podemos hacer durante los meses de invierno.

Mercados de Navidad

El tradicional mercado navideño de las Allées de Tourny abrirá sus puertas el 26 de noviembre durante un mes. ¿Ya puedes oler el agradable aroma del vino caliente, las castañas asadas y el pan de jengibre? Con su emblemático tiovivo y sus 150 casetas de madera, es una visita obligada para las fiestas de fin de año, entre el Gran Teatro y la plaza Tourny, que está recién renovada.

Un plan más original es el mercado navideño flotante de I.Boat. Un barco conocido por sus fiestas de música electrónica, pero que tiene mucho más que ofrecer. Al otro lado del río, el proyecto Darwin alberga un mercado ecológico y responsable. No me perdería la visita a la nueva fábrica de chocolate ecológico, donde se puede ver cómo se elaboran las tabletas en tiempo real. ¡Aviso a los gourmets!

Nueva exposición en el Parc Bordelais

Como novedad este año, el Parc Bordelais se transformará gracias a la instalación de 500 esculturas gigantes de seda y metal. Se trata de faroles tradicionales fabricados en Francia por artesanos chinos. Desde la noche del 12 de noviembre al 2 de enero, de 18:00 a 22:00, podrán verse una treintena de cuadros temáticos.

Esta exposición, titulada Lumières Légendaires, nos sumerge en un mundo de cuento de hadas con dulces gigantes y animales de todo tipo. Personalmente, me encantaron las criaturas mitológicas, como los dragones y los unicornios. Algunos de los animales son asombrosamente realistas, como las abejas pecoreando, los ciervos en la maleza y el túnel de medusas. Un mundo maravilloso que sorprenderá a grandes y pequeños.

Lumières Légendaires au Parc Bordelais ©Vincent MICOU.jpg
Lumières Légendaires en el Parc Bordelais ©Vincent Micou

Asimismo, se iluminarán la calle Sainte-Catherine, el Cours de l’Intendance y el resto de hermosas avenidas de la capital de Gironda.

Bassins de Lumières

Desde su apertura en 2021, la exposición Bassin de Lumières nunca ha estado vacía. Este increíble espacio cultural ofrece una experiencia totalmente nueva: ¡un espectáculo de luz y sonido proyectado sobre los muros antibombardeos de una base de submarinos! Las pinturas se reflejan en el agua donde estaban estacionados los submarinos italianos y alemanes durante la Segunda Guerra Mundial. El breve vídeo de apertura me puso la piel de gallina, cuando se ve a una de estas naves entrar en la bodega.

Hasta el 2 de enero, se exponen las obras más bellas de los pintores impresionistas: Monet, Renoir, Chagall, Pissarro… Sus cuadros se descomponen y se escenifican con música para revelar todos sus detalles y la genialidad de su autor. Por la noche, Gustav Klimt y Paul Klee toman el relevo durante los pases nocturnos, que suelen celebrarse los viernes y sábados por la noche, así como durante las vacaciones escolares.

A principios de año, se inaugurarán nuevas exposiciones de gran originalidad. Los que suelen rehuir los museos no dejarán de emocionarse con este viaje de inmersión a través de las obras de arte más bellas.

Bassin de Lumières bordeaux
Bassin des Lumières ©Vincent Micou

Sabores del suroeste

No muy lejos de allí, puedes hacer tus compras navideñas en Halles de Bacalan. Encontrarás los mejores productos de Nueva Aquitania, como el foie gras y los productos avícolas del suroeste, o las ostras de la bahía de Arcachon. También podrás comprar el famoso cannelé de Burdeos: un postre que nació gracias a las monjas que aprovechaban las yemas de los huevos (las claras se utilizaban para clarificar el vino) y aromatizaban su receta con ron y vainilla de las islas.

Halles de Bacalan
Halles de Bacalan

Enfrente, la tienda Cité du Vin tiene infinitas ideas de regalo, como las zapatillas ZETA (fabricadas con residuos de uva) y, como no podía ser de otra manera, cajas de vino. Cada vez que voy, no puedo resistirme y compro una botella de esta impresionante bodega, que cuenta con cientos de referencias de vinos de todo el mundo.

Después, puedes seguir comprando en los muelles de Bord’eau Village (antiguo Quai des Marques). Puedes encontrar tiendas artesanales, pero también una tienda de alimentos que vende productos locales (L’Échoppe de la Lune) y algunos bares y restaurantes. He oído que los chocolates calientes de Lindt hacen furor en esta época del año. ¡Mi mujer puede confirmarlo!

La “hora mágica” en los muelles

Los paseantes no pueden dejar de admirar la puesta de sol sobre el Garona y el magnífico puente levadizo Jacques-Chaban-Delmas. Pero el mejor lugar para ver este espectáculo es desde un barco. Puedes tomar el Bat3, un barco de transporte público que conecta varios pontones en ambas orillas (Stalingrad, Quinconces, Les Hangars, Cité du Vin y Lormont). Se trata de un medio económico para darse una vuelta por el río.

coucher de soleil sur la Garonne
Puesta de sol en la Garona ©Vincent Micou

Crucero por el Puerto de la Luna

Sin embargo, para una noche romántica, recomiendo reservar el crucero con cena a bordo del Sicambre. Un auténtico restaurante flotante donde todo se prepara a bordo con productos frescos y locales. Ofrece un viaje fluvial de dos horas a lo largo de las fachadas iluminadas de la ciudad de Burdeos, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

¿Sabías que esta parte del Garona sigue sometida al fenómeno de las mareas? Ello nos recuerda que el estuario de la Gironda y el Atlántico no está tan alejado. Toda la riqueza de la ciudad se construyó en torno a estas riberas curvas, lo que le valió el apodo de Puerto de la Luna. Me gusta imaginar los grandes barcos veleros y de vapor que descargaban aquí sus mercancías, antes de exportar nuestros barriles de vino a todo el mundo.

Hoy en día, el puerto comercial está más abajo. Solo los cruceros pueden disfrutar de la vista. Los bordeleses están encantados de haber recuperado los muelles de su ciudad, de poder pasear, hacer picnic, correr y montar en bicicleta entre las dos orillas. Cada año, en junio, se organiza una gran fiesta del río o del vino entre el Miroir d’Eau y los Hangars. Siempre hay embarcaciones excepcionales para esta ocasión.

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Fiesta del río ©Vincent Micou

Conciertos Candlelight en Burdeos

Hasta que podamos festejar al aire libre, te sugiero que disfrutes de un concierto a la luz de las velas. Este concepto ya se ha implantado en varias grandes ciudades del mundo, pero en Burdeos ha cosechado un gran éxito. El magnífico Palacio de la Bolsa acogerá próximamente un homenaje a Michael Jackson (22 de diciembre), a Vivaldi (29 de diciembre) y a Mozart (30 de diciembre). Sin embargo, otros lugares excepcionales, como la Faïencerie o la iglesia de Notre-Dame, también acogen conciertos Candlelight. Consulta el programa con frecuencia, ya que se celebran eventos durante todo el año.

EventCandlelight Bordeaux - ph @fever Events
Evento Candlelight Bordeaux – ©Fever Events

Un océano lleno de luz

Para entrar en calor en pleno invierno, nada como un humeante baño al aire libre a 34 grados. Pero la experiencia es aún más agradable de noche, rodeado de cientos de farolillos brillantes. Esto es lo que nos ofrecen los baños Calicéo de Bordeaux-Bruges durante sus sesiones nocturnas de los jueves, de octubre a marzo. Un lugar un poco apartado, pero ideal para relajarse.

A continuación, puedes disfrutar de un baño turco con aceites esenciales de eucalipto para aliviar tu piel y tus pulmones, que se enfrentan a una dura prueba durante esta época. Después, te aconsejo que termines con la sauna para calentarte y relajarte profundamente. Pero si quieres evitar un choque térmico, opta por el sanarium, con un calor más suave.

ocean de lumieres bordeaux
Océan de lumières ©Calicéo Bordeaux

Burdeos no deja de seducirnos, ni siquiera durante el invierno. Algunos dicen que la luz blanquecina de esta estación es la mejor para descubrir su arquitectura de piedra rubia. Es poco probable que veas la nieve, pero es una ciudad gastronómica y festiva que seguramente te sorprenderá.

Si la principal misión del faro de Cordouan era proteger la desembocadura del estuario de Gironda, hace ya tiempo que dejó atrás un cometido tan puramente funcional. Su arquitectura hace de él un edificio único que atrae a los visitantes.

El faro de Cordouan, que en su día era conocido como “faro de los reyes”, acaba de ser nombrado “Faro del año 2019” por la Asociación Internacional de Señalización Marítima, que otorga por primera vez este título con motivo del Día Mundial de las Ayudas a la Navegación. Además, Francia ha enviado este año la propuesta para que el faro de Cordouan sea reconocido como Patrimonio Mundial de la Humanidad en 2020. Además de la creación de un comité de apoyo, Cordouan también recibe ayuda a través de las redes sociales con la etiqueta #UNESCORDOUAN.

Y es que este extraordinario edificio bien se merece tal reconocimiento. Resulta difícil imaginar que esta construcción, ubicada en medio del mar y apenas visible desde la costa, se haya construido con tanto esmero. Este faro de piedra esculpida fue un encargo que Enrique III le hizo en 1584 al ingeniero y arquitecto Louis de Foix. Se terminó de construir en 1611, pero entre 1786 y 1789 se retomó la obra para añadirle 20 metros más. De este modo, alcanzó una altura de 67,50 metros. Otra curiosidad es que se trata del único faro del mundo en el mar que ha estado habitado continuamente por vigilantes y que se puede visitar.

Existen dos opciones para llegar hasta allí: desde Port Médoc en Gironda, con La Bohème, o desde Royan en Charente-Maritime, al otro lado del estuario, con La Sirène. Las visitas tienen lugar cuando la marea está baja, por lo que los horarios varían. Yo zarpé desde Port Médoc, a ocho kilómetros de distancia del faro, en un barco con capacidad para unos cien pasajeros. Poco antes de llegar, bajé al transbordador acuático que me dejó justo delante de la puerta de entrada al faro. El transbordador repite el trayecto desde el barco varias veces hasta llevar a todos los visitantes. Al regresar, como la marea había seguido bajando, seguí un camino de cemento de varios cientos de metros que va desde el faro y que no se veía cuando llegué. Fui saltando entre charcos y piedras hasta llegar al transbordador, que nos esperaba en un banco de arena, antes de volver a embarcar de vuelta a Port Médoc.



Durante la visita, disfruté de este monumento único sometido a restauraciones continuas para sobrevivir al desgaste provocado por el mar y el viento. Me animé a subir los 301 escalones y en cada nivel descubrí lo mucho que el faro tiene para ofrecer: el vestíbulo en cuya esquina reconocí la antigua habitación de los vigilantes o la estancia del rey, en la que por cierto jamás estuvo ninguno. El hecho de que esculpiesen las iniciales MTL, en referencia a Luis XIV y María Teresa de Austria, no fue suficiente para que la monarquía se pasase por allí. Más arriba se encuentra la capilla, decorada con suelos pavimentados de mármol de Sainte-Anne, pilastras corintias y vidrieras. Allí se pueden apreciar los monogramas de Enrique III y Enrique IV, así como el busto de Louis de Foix. En ella todavía se celebran algunas misas. La sala de los girondinos se creó cuando se amplió la torre. Su larga escalera de piedra sorprende por su amplitud en un edificio como este. Más adelante está el cuarto de luces, donde se almacena el equipo de iluminación y, justo antes de llegar a la pasarela para admirar las vistas, está la vieja sala de trabajo de los vigilantes. De forma redonda y con madera del suelo al techo, en ella también se encuentra su escritorio. Al bajar, pasé por la estancia del ingeniero, que está completamente artesonada en roble y se encuentra en la corona del faro, en la planta baja. La visita al faro de Cordouan ofrece un pequeño paseo por el mar y un gran viaje en el tiempo.

El barrio bordelés de Bacalan, en la ribera del río Garona, está en plena reconquista tras muchos años de indiferencia por parte de los bordeleses tradicionales, que lo tachaban de demasiado popular. Esta etiqueta de terra incognita le ha permitido llenarse de experiencias artísticas sin precedentes.

Aunque Bacalan lleve tiempo viendo grúas ondear su cielo para construir edificios nuevos aquí y allá, el barrio sigue conservando ese toque de marginalidad mezclada con tradición, olvido, desfase e iniciativas artísticas que le aporta todo su carisma. No hay más que irse un poco más allá de la Cité du Vin para entenderlo.

Les Vivres de l’Art reflejan a la perfección el espíritu de este recóndito barrio donde florece el arte urbano. Les Vivres de l’Art es una obra del artista Jean-François Buisson, construida hace ya diez años, que está formada por edificios históricos, dos pabellones de piedra y los antiguos Vivres de la Marine, en la plaza Victor Raulin. Estos últimos fueron construidos entre 1786 y 1789 por Joseph Teulère para controlar los productos de la marina que entraban y salían del puerto de Burdeos. El edificio principal, que se alza con un bonito frontón donde ha crecido un árbol, está en ruinas y no tiene ni tejado ni ventanas, aunque en su conjunto haya sido clasificado como «monumento histórico». Acaban de terminar de restaurar los dos pabellones ocupados por Les Vivres de l’Art, y las puertas de metal oxidado, trabajo de Jean-François Buisson, se diferencian entre ellas por sus cortes, huecos y relieves muy gráficos.







También se han instalado esculturas espectaculares en todo el recinto. Y, para darle vidilla al lugar, invitan a artistas residentes a sus talleres. Además, se celebran eventos, desfiles de moda y espectáculos. Otra forma más de avivar la llama de la creación contemporánea.

Entre los dos pabellones hay un búnker construido durante la Segunda Guerra Mundial que sirve de terraza para una cafetería. También hay mesas por todas partes, colocadas a la sombra de los grandes árboles, donde la gente puede sentarse a tomar algo y esculturas que sirven de banco para empaparse del ambiente del lugar.





Ubicación: aquí

En pocos días, Burdeos ha ampliado su oferta de museos con la reapertura del Museo de Ciencias Naturales y la creación de nuevas salas en el Museo de Aquitania. Dos iniciativas que permiten conocer mejor Burdeos, su historia y su entorno.

Hacía diez años que los bordeleses no podían disfrutar del Museo de Ciencias Naturales, así que estaban impacientes por volver a verlo. Ya de por sí el Museo de Ciencias Naturales es un edificio imponente. Se trata de un palacete construido en 1778 por Nicolas de Lisleferme en el recinto del Jardín Público de Burdeos. De hecho, los pequeños bordeleses que acudían a jugar a este parque lo incluían en sus paseos. En él se exponen colecciones desde 1862. Sin embargo, el edificio había permanecido 10 años cerrado para su renovación y adaptación. Durante este tiempo, se construyó un depósito de 1000 m² para albergar y restaurar los animales. De una colección de más de un millón de especímenes, tan solo se exponen 3492 para garantizar una mejor organización, explicación y visibilidad en el museo. Las salas de exposición tienen un carácter científico a la par que lúdico. El sentido auditivo también se estimula con sonidos en la entrada de las salas, donde se puede escuchar el murmullo del mar, el oleaje y hasta el romper de las olas.



En la planta baja, el visitante conocerá a Miss Fanny, la que siempre ha sido la mascota del Museo de Ciencias Naturales de Burdeos, un elefante asiático que formó parte de un circo y que murió en Burdeos en 1892, donde lo habían adoptado. Y, para jugar con los contrastes, a los pies del elefante han colocado una pequeña musaraña. En el primer piso, el litoral de Aquitania acapara todo el protagonismo con una impresionante reconstrucción de las estacas de ostras de la bahía de Arcachón, fijadas al fango de manera más real que en la naturaleza, pero recreadas por un artista. En el segundo piso, la galería Souverbie es mágica. Bajo el esqueleto de una ballena hay animales de todo el mundo: un oso polar, una jirafa, un dromedario o un hipopótamo, entre otros. Sus vitrinas restauradas del siglo XIX albergan toda suerte de animales, como el pequeño oso pardo de los Pirineos, cuya especie original se extinguió, o el imponente dogo de Burdeos. Además, los divertidos nombres de algunas salas dan una pista de su temática: Cómeme si puedes, Paraíso de los dentistas o Todos los bebés, un espacio dedicado a los más pequeños. Para mejorar la comprensión del gran público, los visitantes tienen a su disposición 22 quioscos interactivos, 18 pantallas de vídeo y 10 estaciones de audio.



Más información: https://www.museum-bordeaux.fr/es
Dirección: Hôtel de Lisleferme – 5 place Bardineau – 33000 Burdeos

Horario: abierto de martes a domingo

Horario de verano (abril-septiembre): 10:30-18:00 h

Horario de invierno (octubre-marzo): 10:30-17:30 h

Cerrado lunes y festivos (excepto el 14 de julio y el 15 de agosto)

El Museo de Aquitania también ha echado mano de los recursos multimedia con 8 grandes pantallas de proyección, 14 quioscos interactivos y 5000 documentos de archivo digitalizados para la escenografía de sus salas de los siglos XX y XXI. Un enfoque de inmersión que deja que cada cual decida su grado de profundización en el conocimiento de la región. Salas que aportan una nueva luz tanto a los aquitanos que no conocen todas las virtudes de su región como a los visitantes, a quienes servirán de punto de partida para salir a descubrir la Nueva Aquitania, un vasto territorio cuyas fronteras se han ampliado hace algunos años. La diversidad de los paisajes es importante, desde el litoral hasta el bosque, pasando por la montaña, con actividades tradicionales como la viticultura, la silvicultura y la agricultura. Además, algunos actores industriales han donado maquetas, como CEA/CESTA con su maqueta esférica de láser Megajoule en rosa intenso, Dassault con el caza Rafale C o Safran Helicopter con el motor Arriel. La exposición muestra la transformación de la metrópolis bordelesa en tan solo unos años y da a conocer el sector aeroespacial, un segmento económico de primer nivel, que hará soñar a grandes y pequeños. Porque Burdeos y su región no son simplemente el escenario de hermosas postales. Además, el museo hace una retrospectiva de su historia. Situado en las instalaciones de la antigua Facultad de Letras y Ciencias de Burdeos, expone una reproducción en escayola de la Atenea de Velletri pintada de negro por los estudiantes durante las protestas de mayo del 68.





Más información: http://www.musee-aquitaine-bordeaux.fr/es
Dirección: 20 Cours Pasteur, 33000 Burdeos, Francia
Horario: abierto de martes a domingo de 11:00 a 18:00 h

Cerrado lunes y festivos (excepto el 14 de julio y el 15 de agosto)

Durante muchos años, los bordeleses no podían acceder al río Garona por su actividad portuaria, los cobertizos y las rejas que hacían de represa. Pero hoy recuperan el tiempo perdido gracias a las nuevas reestructuraciones del lugar y la Fiesta del Río de Burdeos.

La Fiesta del Río de Burdeos es un acto simbólico de reapropiación del Garona y de los muelles hoy accesibles. Esta gran manifestación popular tiene lugar cada dos años, junto con la llegada de la Fiesta del Vino bordelesa. En su undécima edición, se ha asociado con la temporada cultural de Burdeos conocida como «Liberté ! Bordeaux 2019» creada en torno al «Esprit des Lumières » (el espíritu de las luces). Una noción de libertad que también entra en contacto con los grandes espacios girondinos.

La Fiesta del Río de Burdeos, que tendrá lugar del 20 al 23 de junio de 2019, inaugurará el comienzo de esta temporada cultural. Por eso se celebrarán, principalmente, las Entretiens de la Liberté (Entrevistas de la Libertad), en la sala Station Ausone de la librería Mollat, donde se tratarán temas como la libertad artística, las mujeres o las religiones, con entrada gratuita. Y no te pierdas Horizon Liberté ! Prende la mer pour vivre libre… (¡Horizonte Libertad! Echarse a la mar para vivir en libertad…), una exposición organizada en el Museo del Mar y la Marina abierta hasta finales de octubre o Les Bateaux de la Liberté (Los barcos de la Libertad), otra exposición instalada en los muelles desde el 20 al 23 de junio por los Dossiers d’Aquitaine. Esta instalación presentará las diferentes embarcaciones al servicio de la libertad que se utilizaron para transportar a emigrantes y refugiados españoles, o para escapar de los nazis.

Para ofrecer un aire más lúdico, al final del día se celebrarán conciertos gratuitos en la Place des Quinconces. Los habrá para todos los públicos (Carmina Burana, la Orquesta Nacional Burdeos Aquitania acompañada de 380 coristas, Zazie, Jérémy Frérot, etc.). Pero la Fiesta del Río de Burdeos también será el punto de encuentro para grandes veleros, con la aparición de los rusos Kruzenshtern y Sedov, del Skeaf, del séptimo continente que lucha contra la contaminación provocada por el plástico francés, de embarcaciones francesas o del Zenobe Gramme, el único velero de la Marina Real Belga. Además, estos navíos estarán abiertos al público. Pero no pierdas el tiempo, porque a partir del 23 de junio izarán las velas y zarparán dejando Burdeos atrás. Las reservas se pueden hacer en el sitio oficial de Turismo de Burdeos (la entrada para adultos cuesta 5 euros y es gratuita para menores de 6 años). Y por si fuera poco, habrá fuegos artificiales el jueves 20 y el sábado 22 a las 23:00 horas, inspirados en la flora y la fauna, para hacer de la noche en el río toda una fiesta.

No hay fiesta en Burdeos que no satisfaga el apetito de los más glotones. Por eso habrá puestos de venta gastronómicos en los muelles con productos locales, mientras se le rinde homenaje al vino blanco con su propia fiesta particular (a razón de 10 euros por cabeza por tres catas, una copa y el estuche). Y en el Jardín Botánico, en la ribera derecha del Garona, habrá múltiples cocineros encargados de preparar dos comidas.

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© picture Marc C.

Imposible visitar Burdeos y no reparar en el Gran Teatro. A poca distancia de la ribera del río Garona, es el lugar donde convergen las grandes arterias de la ciudad. Su tamaño y su majestuosidad resultan imponentes. Su programación de calidad, muy dinámica e imaginativa, lo convierten en un gran actor cultural del siglo XXI.

Si bien el Gran Teatro, conocido también como la Ópera Nacional de Burdeos (ONB), es toda una institución donde el edificio y su función están íntimamente ligados, este emplazamiento cultural representa también un lugar de entretenimiento abierto a todo tipo de públicos. Así, por ejemplo, ha acogido el festival Tango à l’Opéra, con un programa compuesto por demostraciones, cursos y conferencias de tango. Queda lejos aquel universo de las «mañanas clásicas» a las que asistía cuando era una joven colegiala que debía familiarizarse con el repertorio de tragedias y comedias del programa del curso escolar.


El Gran Teatro ha sabido evolucionar con los tiempos, aunque sin perder ni un ápice de su encanto y manteniéndose siempre del lado de la excelencia. Resulta fascinante su arquitectura, con sus doce columnas corintias delante de la fachada en forma de pórtico. Dichas columnas están coronadas por doce estatuas, en su mayoría, musas y diosas de las artes. Si bien las estatuas son obra de Pierre Berruer, el conjunto del edificio es de la autoría de Victor Louis, quien ideó un proyecto a la altura de las ambiciones del gobernador de Guyena y de los magistrados (jurats) bordeleses. Desde 1780, año de su inauguración, el Gran Teatro ha visto desfilar a infinidad de melómanos y de aficionados al ballet, a los que siempre ha deslumbrado con su elegante vestíbulo y su gran escalinata iluminada por un rosetón. El Gran Teatro encabeza y forma parte de la Ruta de los Teatros Históricos de Francia.

Con el paso del tiempo, el edificio ha sido restaurado y adaptado. Un ejemplo: el gran salón, que ha recuperado sus colores originales en azul, blanco y dorado (los colores de la monarquía) en detrimento del rojo, solo tiene capacidad para 1114 asientos (en lugar de los 1700 de antaño) para garantizar la comodidad. Por su parte, la «pequeña» sala de conciertos con 700 asientos destinada a la música de cámara ha sido transformada en «Grand Foyer». Restaurada recientemente, ha recuperado el brillo de sus dorados. Principal institución de empleo del sector del espectáculo después de París, la ONB cuenta con 400 empleados, de los que 200 son artistas. El teatro ha conservado su personal de vestuario, costura y escenografía. Su programación es variada e incluye desde la música lírica, pasando por la sinfónica, la barroca y los recitales de piano, hasta el ballet y el jazz. También utiliza el Auditorio, un edificio contemporáneo situado en sus inmediaciones y que posee el mayor foso de orquesta de Europa.



La ONB se interesa por el público joven y, prueba de ello, es que le dedica 15 espectáculos específicos al año. También ha ideado la iniciativa L’Opéra en baskets para que los menores de 28 años puedan asistir a determinadas representaciones y conocer a los artistas en el transcurso de un cóctel. En los próximos meses, la ONB acogerá a Renaud Capuçon y a David Fray, quienes interpretarán sonatas de Bach y de Beethoven, a Daniel Barenboim o a Nathalie Dessay, entre otros. Para visitar el Gran Teatro de Burdeos, es necesario realizar una reserva previa.

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La primera edición de Bordeaux S.O GOOD, un festival sobre gastronomía y el arte de vivir, nació con timidez hace cinco años, pero la iniciativa tuvo tanto éxito que ha seguido celebrándose desde entonces. A finales de noviembre, Bordeaux S.O GOOD se convierte en el lugar de encuentro para gourmets, amantes de la comida y curiosos.

La primera edición de Bordeaux S.O GOOD —donde «SO» se puede interpretar como «tan» en inglés o como la sigla para suroeste— me encantó. El concepto es original y cumple bien con las expectativas de los bordeleses y aquitanenses, que tradicionalmente saben disfrutar de la vida. La Cámara de Comercio y de Industria de Burdeos, que se ha rodeado de varios socios para organizar los tres días de fiesta, ha determinado las fechas del 16 al 18 de noviembre para este año. Un fin de semana durante el cual Burdeos se transforma en la capital internacional de la gastronomía.

El chef Pierre Gagnaire será el padrino de esta quinta edición y traerá consigo a una centena de chefs, que estarán al mando de las cocinas en todas las esquinas de Burdeos. Sea cual sea el presupuesto de cada uno, el festival está pensado para que todo el mundo pueda participar: se pueden probar aperitivos originales con ingredientes sorprendentes, formar parte de una de las lujosas cenas o disfrutar de una comida a la vieja usanza. Aquí no falta de nada, porque se representan todos los productos, tanto salados como dulces.



Una parada obligatoria es el Hangar 14, a orillas del río Garona, rebautizado para la ocasión como «Halle gourmande» y transformado en un mercado enorme que acoge numerosos eventos. Un momento culminante que no hay que perderse es la venta de la lonja de Arcachon que se desplaza hasta Burdeos. De ahí se puede salir con un montón de pescado fresco comprado en las subastas. Y para saber cómo preparar bien todos estos productos de la región, tanto los pequeños como los grandes pueden disfrutar de talleres de cocina con trabajos prácticos. También forman una parte indispensable de Bordeaux S.O GOOD los itinerarios gastronómicos con degustaciones en cada parada. Y para los más dedicados, también se organizan debates sobre temas de nutrición, placer, comida saludable, el arte de vivir, agricultura sostenible o biodiversidad.



La oferta es muy variada y es mejor preparar el fin de semana con tiempo para ir bien organizado. Algunos eventos son totalmente gratuitos y en otros hay que pagar. El pase, que se compra por adelantado en el sitio web de Bordeaux S.O GOOD o en la entrada, permite probar creaciones culinarias originales. Pero, sobre todo, para poder ir a la Noche de los banquetes es absolutamente necesario reservar plaza en el sitio de Bordeaux S.O GOOD a partir del 25 de septiembre. Una quincena de banquetes organizados cada uno por un chef de prestigio y en un lugar inesperado, como una librería o un museo, son muy concurridos. La gente arrasa con las plazas desde que se abren las taquillas. El ambiente, el menú y los vinos que lo acompañan explican el tremendo entusiasmo que no decae de una edición a otra. Los más atrevidos pueden probar un banquete en la oscuridad, y este año el país invitado es Italia, una unión entre los sabores del Mediterráneo y la gastronomía del sudoeste que resultará excepcional.

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Burdeos y sus sabores

He encontrado dos locales nuevos en Burdeos que me hacen viajar en el tiempo. Además, como no están muy alejados el uno del otro, puedo visitar ambos fácilmente cuando ando por la zona. Chartrons es una zona muy conocida y preciada entre los bordeleses donde se encontraban los negociantes de vino. Se extiende hasta el barrio de Bacalan, que durante mucho tiempo los burgueses de la ciudad han despreciado y tachado de impopular, pero que ahora empieza a subir puestos. La Cité du Vin, en la frontera entre ambos barrios, ha sido un factor condicionante. Todo esto queda al lado del río Garona.

Los hangares del puerto de la luna

Los antiguos hangares portuarios, a lo largo del río, se transformaron en 2007 en la zona comercial Quai des Marques, un centro con diferentes tiendas de venta directa y cafés. Allí abrió a finales del año pasado Anna Pédelaborde su tienda, Echoppe de la Lune, nombre que hace referencia al puerto de la luna y que también se utiliza para referirse a Burdeos por la forma de luna creciente que adopta el Garona al atravesar la ciudad. Esta tienda de comestibles histórica y gourmet está pensada para despertar todos los sentidos, sobre todo la vista, el olfato y el gusto. Allí encontraremos productos hechos en Burdeos como el licor Marie Brizard, elaborado desde 1755. Es un lugar muy acogedor que me encanta visitar para encontrar productos de mi infancia o descubrir cosas originales y novedosas.

Un paseo por el tiempo

En Echoppe de la Lune se sigue la cronología. Comenzamos con el licor Marie Brizard, la mostaza Louit, el vinagre Tête Noire, las conservas y terminamos con el Vodka Pyla y el whisky Moon Harbour, sin olvidar los siropes Meneau, las pastas y los platos cocinados Lou Gascoun, el batido de chocolate Cacolac, los polvos para hacer postres Jock, el vino para el aperitivo Lillet o los jabones Savons de Bordeaux. Los muebles son variados y de diferentes épocas, desde un armario bordelés grande para los productos más antiguos hasta las estanterías o aparadores más contemporáneos para los recién llegados. Además, cada producto tiene su propio cartelito de presentación. El local está decorado con la cerámica típica de Vieillard, donde encontraremos hasta el propio libro que Jacqueline du Pasquier dedicó a esta fábrica.







La renovación de los mercados

En Halles de Bacalan volvemos a los mercados de antaño con un toque moderno. Solo hay que fijarse en la arquitectura del edificio que se encuentra enfrente de la Cité du vin para entenderlo. Allí se reúnen productores artesanos para vender productos locales, de buena calidad y a veces ecológicos o vegetarianos, así como productos italianos o españoles, ya que la gastronomía de estos países es sabrosa y deliciosa. Me encanta el toque humorístico de algunos de los negocios, como el de la pescadería Les Requins Marteaux (los pez martillo), la taberna Garg’Antoine (que se pronuncia parecido a Gargantua, el personaje literario famoso por tener un apetito insaciable) o la pescadería tradicional La Mouette Rieuse (la gaviota risueña). Naturalmente, es un lugar en el que podemos hacer la compra, pero también es un entorno apacible para pasar el rato y degustar algunos de sus manjares, como las tablas de embutido o la pizza. O, si se prefiere, visitar el restaurante con vistas a la Cité du Vin.



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