Hay varios mercados al aire libre que te sorprenderán mientras recorres la ciudad. El pintoresco Mercado de la Pescheria, junto a la Piazza del Duomo, es uno de lo más destacables, tal vez por la alegría que inspira. Aquí vivirás el orden dentro del caos. Este mercado, abierto desde las cinco de la mañana hasta el mediodía, conserva los aromas y colores de los antiguos zocos. Prepárate
para zambullirte en un frenético mundo de sabores y formas. Podrás encontrar una increíble variedad de pescado fresco: desde mariscos, atunes y peces espada a caracoles y erizos de mar. Conoce a sus gentes, habla con los simpáticos vendedores y empápate del verdadero jolgorio italiano ¡Todo fresco, fresquísimo!
Se dice de Catania que es una fiesta cada día. Los sicilianos son de carácter alegre y abierto y además, Catania es uno de los destinos favoritos de Erasmus y también de viajeros jóvenes. Así que con esta combinación, ¿cómo vas a perderte su fascinante vida nocturna? La mayor parte del ambiente de noche lo encontrarás por el centro, así que lo mejor será que recorras sus
animadas calles ya que congregan multitud de terrazas, pubs y bares. Una de las terrazas que no deberías dejar pasar es la del bar del hostel Agorà, que reúne tanto a turistas como a gente local. Prueba una de las especialidades sicilianas, el original ‘vino di Mandorla’ (vino de almendras) o refréscate con una deliciosa cerveza. La noche te espera.
Situado en el corazón de Catania, en la hermosa y animada Piazza Stesicoro, se trata de uno de los anfiteatros más inmensos de la antigüedad, solo superado en plazas para el público por el Coliseo de Roma. Es muy curioso de ver, pese a estar resguardado y protegido, ya que combina siglos de historia y un toque de actualidad. Desde el exterior es solo visible uno de los
semicírculos, el resto se extiende bajos los edificios cercanos, así que su grandeza solo se intuye. De hecho, no fue hasta el año 1904, gracias al alcalde De Felice, cuando se inicio la excavación y restauración de una parte de este majestuoso monumento, antes se encontraba completamente oculto. Siéntete espectador de la antiguos espectáculos del Imperio.
Ha llegado el momento de deleitarse con la gastronomía siciliana. Y es que este acogedor restaurante, situado al lado de la Catedral de Santa Agata, es una buena muestra de la importancia de la cocina tradicional. Si eres amante del marisco prueba sus mejillones con aceite de oliva y alcaparras: no te defraudarán. Ah, ¡cómo visitar Catania sin pedir pasta! Sea cual sea tu elección, acertarás, seguro. La ‘pasta a la Norma’ es un clásico de la
ciudad, te sorprenderá el interesante toque de la albahaca fresca y el requesón. Riégalo todo con un buen vino tinto DOC del Etna, diferente a todo lo que has probado. Para salir del Paranza en estado de felicidad plena, saborea un buen postre típico, como los “cannoli di ricotta”, hechos con una pasta crujiente con escamas de chocolate.