Rehúye las masas por un día conduciendo hasta la bahía de Fokos (y su taberna), en la aislada costa norte de Mykonos. Realmente podrás sentir que estás abandonando la civilización mientras serpenteas por el sendero agreste cuyo final te permitirá vislumbrar el azul intenso del mar, y llegar a la retirada bahía. Unas pocas horas de natación y bronceado, y estarás listo para algo de comida y, por suerte, aquí hay una (y sólo una) taverna.
Sus dueños son una familia griego-canadiense, que sirven pescado fresco y hamburguesas de ternera caseras hechas a la barbacoa y acompañadas de refrescantes ensaladas. Completa tu experiencia con un mousse de chocolate increíblemente rico. Ah, y no vayas muy tarde, ya que la taberna sólo abre a la hora de comer.