Recorre torres megalíticas y tumbas colectivas que emergen del paisaje menorquín, testigos milenarios de una cultura única que va más allá de sus playas cristalinas.
Menorca no es sólo playas de arena fina y aguas turquesa: sus 216 km de costa varían entre abruptos acantilados y calas doradas, ofreciendo actividades que atraen todo tipo de viajeros. Declarada Reserva de la Biosfera el 8 de octubre de 1993, la isla combina desarrollo sostenible con la conservación de un rico patrimonio natural y cultural; Más allá del verano, Menorca es un destino para todo el año: senderismo por el histórico Camí de Cavalls, rutas en bicicleta, y una gastronomía de kilómetro 0 donde la caldereta de langosta y el queso de Maó son protagonistas. Entre lo más sorprendente de esta encantadora isla no podemos olvidar sus más de 1.600 monumentos prehistóricos que salpican el territorio, formando la Menorca Talayótica, declarada Patrimonio Mundial de la UNESCO en 2023 por su valor excepcional.
Talayots: las atalayas ciclópeas
Los talayots son torres megalíticas de planta circular o cuadrada, construidas sin mortero con grandes bloques de piedra calcárea, que alcanzan hasta cinco metros de altura y diámetros de 25 a 30 m. Erigidos entre el siglo IX y el V a.C., sirvieron como puntos de observación, centros comunitarios y posibles espacios ceremoniales.
Principales talayots y poblados
- Poblado talayotico de Trepucó (Mahón): con unos 49 240 m², es uno de los más extensos de Menorca; hoy se conservan solo dos talayots (1000–700 a.C.), restos de muralla con dos torres cuadradas, el recinto de taula y vestigios de viviendas de la fase post-talayótica (650–123 a.C.). Su imponente taula, excavada en 1930 por la arqueóloga Margaret Murray y restaurada posteriormente con refuerzos hoy cuestionados, mantiene la forma en herradura y los grandes bloques de piedra que la hacen uno de los recintos monumentales más destacados de la isla. Las excavaciones recientes en la zona oeste sacaron a la luz casas polilobulares con patio central y habitaciones periféricas, cuyo abandono abrupto conservó intactos utensilios domésticos que se exhiben hoy en el Museo de Menorca; además, el talayot mayor y la taula quedan enmarcados por una fortificación estrellada de mampostería seca del siglo XVIII, erigida durante el asedio al castillo de Sant Felip.
- Torre d’en Galmés (Alaior): el poblado talayótico más extenso del Mediterráneo, con tres talayots, sala hipóstila, sistema de recogida de aguas y un centro de interpretación. El poblado se habitó desde el periodo naviforme (1700–1400 a.C.) hasta la Antigüedad tardía e incluso alberga restos islámicos del siglo XII d.C.

- Torralba d’en Salort (Alaior): destaca por su taula de 4,3 m de altura, dos talayots y silos agrícolas, habitado desde el Bronce hasta la época romana.
- Talatí de Dalt (Mahón): a 4 km del centro, conserva columnas interiores y cuevas funerarias asociadas.
- Poblado de Son Fornés (Es Mercadal): incluye un talayot, necrópolis y talleres cerámicos, evidencia de vida cotidiana talayótica.
Información práctica
- Acceso: todos estos poblados se sitúan junto a la carretera Me-1 o vías comarcales, con señalización y aparcamiento.
- Visitas: la mayoría del exterior es gratuito; Torre d’en Galmés y Trepucó ofrecen entradas de 3 €–6 € con audioguía opcional.
- Consejo: calzado cómodo, agua y protección solar; los amaneceres y atardeceres realzan las siluetas megalíticas.
Navetas: tumbas en forma de barca
Solo en Menorca se levantan las navetas, sepulcros colectivos de planta absidal invertida construidos entre 1050 y 850 a.C.. Su nombre alude a su forma de “barca volteada”, con una pequeña entrada frontal que da paso a una cámara funeraria.
Muchas navetas permanecen al aire libre, señalizadas y con acceso gratuito, aunque la Naveta des Tudons exige entrada (2 €) y tiene horario de visita establecido. El expolio y las primeras excavaciones redujeron la información disponible, por lo que la investigación actual se centra en estudios de contexto y prospecciones no invasivas.
Visitas imprescindibles
- Naveta des Tudons (Ciutadella): el monumento prehistórico íntegramente conservado más antiguo de Europa, con restos óseos y ajuar expuestos; entrada 2 €, horario 10:00–18:00.

- Navetas de Rafal Rubí (entre Mahón y Alaior): dos navetas de fácil acceso junto a la Me-1, libre visita.
- Son Mercer de Baix (Ferreries): Son Mercer de Baix es el yacimiento de naviformes más emblemático de Menorca. Ocupado desde el Bronce Inicial (alrededor del 1400 a.C.) hasta la cultura talayótica (aprox. 1000 a.C.), está compuesto por varias viviendas en forma de naveta. Se alza en la cima del barranco de Son Fideu, en Ferreries, un enclave de gran belleza paisajística.
- Biniparratxet Petit (Jardines del aeropuerto de Mahón): primera parada megalítica para el visitante que aterriza en Menorca, con sala hipóstila y patio central.
Más hitos megalíticos
Antes de los talayots surgió la etapa dólmenica (2100–1600 a.C.), con dólmenes de corredor como Ses Roques Llises . Posteriormente, las taulas (600–300 a.C.) —masas de piedra en “T”— aparecieron en recintos rituales: las de Trepucó, Torralba y Torretrencada son las mejor conservadas. Finalmente, los hipogeos y cuevas funerarias (500–123 a.C.) en Cala Morell y Calescoves completan un paisaje funerario excepcional.

Itinerario arqueológico de este a oeste
- Biniai Nou (sepulcro neolítico, 5 km de Mahón)
- Talayot de Trepucó y taula homónima (Mahón)
- Torre d’en Galmés (Alaior)
- Naveta des Tudons (Ciutadella)
- Torralba d’en Salort (Alaior)
- Calescoves y Cala Morell (necrópolis costera)
- Torretrencada (Ciutadella)
Reparte este circuito en 2–3 días para disfrutar de pausas en calas vírgenes y museos locales.
Museos y experiencias vivas
Los Museus de Menorca (Mahón y Ciutadella) atesoran cerámica talayótica, joyas de bronce y utensilios domésticos que complementan el yacimiento al aire libre. Además, talleres de arqueología experimental permiten tallar piedra o reproducir ceremonias antiguas, una actividad ideal para familias y grupos.
Menorca es la puerta de entrada a un museo al aire libre único en el Mediterráneo. Reserva tu vuelo y embárcate en la prehistoria viva de la isla: tras cada talayot y naveta, descubrirás el ingenio y la espiritualidad de las comunidades que forjaron este paisaje hace más de 3.000 años. ¡Tu aventura talayótica te espera!