Llegar a Anafi es un viaje en sí mismo: la última isla del archipiélago de las Cícladas se esconde a pocos kilómetros de Santorini, revelando su alma libre y alternativa a unos pocos tenaces. Una diminuta isla llena de historia, mitos, arqueología, naturaleza virgen, playas fascinantes, tradiciones y productos locales.
Durante cuatro años y medio, Anafi era una isla que veía todas las mañanas desde mi terraza en Santorini. Cada amanecer, el monasterio de Kalamiotissa se asomaba por detrás del kastro de Akrotiri con la salida del sol. Mi curiosidad por visitar esta isla tan cercana, y tan difícil de acceder, creció con el paso de los años junto con mi necesidad de construir una vida nueva en una comunidad más pequeña. Las historias sobre la belleza y la singularidad de Anafi me llevaron a visitar la isla en mayo de 2021 y a mudarme allí definitivamente el mes siguiente. Fue un amor a primera vista potenciado por los aromas de la isla, su tranquilidad y el espíritu libre de este puñado de kilómetros cuadrados.
Anafi, una isla que cambia de ambiente cada mes, es un destino deseado y un puerto imprescindible para los viajeros a los que les gusta detenerse y descubrir los lugares a través de sus ritmos.

Cómo llegar a Anafi: un viaje en sí mismo
La llegada a Anafi es una de las más fascinantes de todas las islas Cícladas. La isla no tiene aeropuerto y solo se puede acceder a ella mediante algunos ferris con horario intempestivo. Los barcos que van a Anafi viajan de noche y llegan a la isla en las primeras horas del amanecer. Los colores de la salida del sol sobre el mar serán el primer y merecido regalo para los viajeros que persistan en llegar a este destino. La forma más fácil de llegar a Anafi es volar a Santorini y, después, tomar el ferri (una hora y media de navegación). En la temporada estival, hay un mayor número de ferris nocturnos que conectan Santorini y Anafi (aunque no todos los días), así como un barco más pequeño que realiza el viaje durante el día (solo algunos días de la semana). Otra forma de llegar a Anafi es volar a Atenas y tomar un ferri nocturno desde la capital.
Qué hacer en Anafi: paseos por Chora, senderismo y vida tranquila junto al mar
Aunque solo cuenta con una superficie de 36 kilómetros cuadrados, un pueblo y pequeño puerto, Anafi tiene mucho por descubrir. En general, Anafi no es una isla en la que buscar cosas que hacer, es una isla en la que sumergirse en sus ritmos lentos, condicionados por los pocos barcos que pasan, y olvidarse de las necesidades y la saturación de la vida en la ciudad.
- Encaramado en una colina, Chora, el único asentamiento de la isla, exhibe el clásico estilo cicládico de calles laberínticas, casitas blancas y ventanas azules. Paseando por las callejuelas de Chora, uno tiene la sensación de haberse transportado a otra dimensión temporal; se respira un aire de sencillez y tranquilidad mezclado con el olor de la ropa tendida en los pequeños patios de las casas. Chora cobra vida por las mañanas con el desayuno y la parada obligatoria en la panadería del pueblo, donde se hornean las delicias tradicionales de Anafiotika.

- Kalamos: al llegar con el barco, es imposible no fijarse en una imponente colina (463 m), el segundo monolito más grande de Europa después del de Gibraltar, y en la pequeña iglesia de Kalamiotissa erigida en su cima. En verano, muchos viajeros suben al atardecer con sacos de dormir, pasan la noche en la terraza de la iglesia, y se despiertan para contemplar el amanecer en un entorno verdaderamente surrealista y místico. Para llegar a la cima hacen falta unas buenas zapatillas de deporte y un poco de entrenamiento (es alrededor de una hora y media de subida), pero las vistas que te esperan compensarán todo el esfuerzo y el sudor. Visita también el monasterio de Zoodochou Pigii, desde donde parte el camino hacia Kalamiotissa. Si no está abierto, toca la campana y una monja te dará la bienvenida al interior de su hermoso patio, donde podrás comprar productos locales en su pequeña tienda.

- Trekking por Kalamos: Anafi es una isla para los amantes del senderismo; además del trekking por Kalamos, encontrarás muchas rutas con las que podrás descubrir su naturaleza salvaje y, a veces, escabrosa.

- Excursión en barco: el perímetro de la isla está repleto de playas y calas a las que solo se puede acceder por mar. Te recomiendo hacer una excursión en barco con un koursaro (¡un pirata!) para no perderte ninguna.
Las playas de Anafi: vírgenes, sin sombrillas y para amantes del naturismo
Las playas vírgenes de Anafi son su tesoro más preciado; aquí no encontrarás tumbonas ni chiringuitos, solo aguas cristalinas y tranquilidad absoluta. Las playas no tienen fácil acceso ni cobertura, y son el lugar ideal para vivir unas horas de ensueño.
Kleisidi: una extensión de arena blanca rodeada de una prominente roca y de algunos árboles donde resguardarse a la sombra. Una playa apta para todo el mundo.

Katsouni: una diminuta ensenada ideal para los que quieran perder la noción del tiempo y posponer el ferri de vuelta.
Flamourou: una pequeña lengua de arena a la que se puede acceder caminando desde Kastouni.
Roukounas: una de las playas más famosas; con su ambiente alternativo, es el destino preferido por los mochileros que viajan con una tienda de campaña y que, a veces, se olvidan del bañador. Es, sin duda, uno de los símbolos imperecederos de Anafi.

Agii Anargiri: dominada por una pequeña iglesia que, según la hora del día, proyecta una fascinante sombra de la capilla sobre la propia playa. Ojo, porque la leyenda dice que los que visitan esta playa en pareja se casarán en un futuro próximo.
Monastiri: amplia y de fácil acceso.

Livoskopo: mi favorita, en el norte de la isla. Llegar a ella es toda una hazaña y tendrás que recorrer un sendero que transcurre por unos acantilados.

Dónde comer y qué probar en Anafi: tabernas y productos locales que no te puedes perder
Los productos locales de Anafi son únicos y deliciosos, y se pueden degustar en todas las tabernas de la isla. La isla es famosa por su producción de miel, hierbas aromáticas y azafrán. También producen un excelente vino natural (Ktima Flamourou) elaborado con una variedad de uva, llamada gaidourià, que solo se encuentra en Anafi.
En la isla, no hay un gran número de restaurantes o tabernas, pero todos los establecimientos ofrecen platos y productos locales con un sello característico.
Para el desayuno
Para la comida
Para la cena
- Anemo (Chora)
- Liotrivi (Chora)
- Nektaria (Porto)
- Steki (Chora)
- Armenaki (Chora)
- Bandieroli (Chora)
PARA un souvlaki
- Petrino (Chora)
- Sokaki (Chora)
El lado inesperado de Anafi: su animada vida nocturna
En una isla así de pequeña y con ritmos tan lentos, uno no esperaría una vida nocturna digna de mención, ¡pero todo lo contrario! En temporada alta (julio y agosto), la noche es joven (o para los jóvenes), pero arranca tarde.
- Steki: taberna que cobra vida por la noche con actuaciones de música en directo. A cierta hora, se retiran las mesas y comienza el baile.
- Armenaki: abierto desde el desayuno hasta altas horas de la noche. Reserva una mesa para la cena y escucha música rebética mientras tomas raki.
- Monolithos: coctelería bajo las estrellas con buena música y vinilos.
- Mylos: discoteca con ambiente ochentero y música wave. Cada noche se turnan diferentes DJ.
- Mantres: la discoteca con la mejor panorámica que verás jamás. Baila hasta el amanecer contemplando el relevo entre la luna y el sol.
Anafi: una isla para artistas y amantes de la cultura
Anafi siempre ha sido una isla para «unos pocos elegidos», principalmente para los que se atreven y buscan alejarse de todo y de todos. Por eso, ha acogido a muchos artistas, escritores (incluso internacionales) y amantes de la cultura en general.
En verano de 2024 se ha abierto, en el puerto Arsenale, una bonita y refinada librería donde podrás encontrar narrativa, revistas de cultura y arte contemporáneo, y muchas otras sorpresas. Merece la pena visitarla, aunque sea solo para admirar su preciosa mesa de mármol y su ambiente ilustrado.
En verano, Anafi también acoge festivales muy interesantes.

- Anafono: festival de música tradicional en el que, durante dos días, podrás aprender tus primeros pasos de los bailes típicos griegos imitando a los lugareños. Un fin de semana dedicado a compartir el amor por la tradición musical con artistas procedentes de la Grecia continental y de otras islas.
- Phenomenon: bienal de cultura contemporánea que acoge a artistas, intérpretes y escritores de todo el mundo. Durante dos semanas (normalmente entre finales de junio y principios de julio de años alternos, es decir, el próximo tendrá lugar en 2026), toda la isla se convierte en escenario de exposiciones, representaciones y lecturas. Una forma muy interesante de descubrir la isla.
- Anafi International Film Festival: cinco días de cine bajo las estrellas. Además de otros eventos dedicados al séptimo arte, se proyectan cortometrajes de todo el mundo en la cancha de baloncesto de la escuela de Anafi y en otros lugares de la isla, seguidos de coloquios con los directores.
¿Cuál es la mejor época para visitar Anafi?
Cada estación tiene su encanto. La primavera presenta un ambiente más tranquilo y renovado; junio y septiembre son, probablemente, los mejores meses, ya que todos los negocios están abiertos y no hay mucho turismo. Julio y agosto son los meses en los que encontrarás más turistas, pero estoy segura de que podrás seguir disfrutando de la belleza de la isla. Si quieres visitar la isla en temporada baja, será aún más difícil llegar, pero experimentarás un ambiente completamente local y harás compañía a los 150 habitantes del lugar (¡búscame!).

La belleza de Anafi me cautivó desde el primer momento en que vi Kalamos por la ventana del ferri. Caminando por la isla se respira el aroma de la tierra y la libertad. Anafi es una isla donde uno llega pensando que sabe lo que se va a encontrar, pero que te sorprende completamente con su belleza salvaje y virgen.