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Un fin de semana en Génova es un pequeño viaje entre mar, historia y aromas irresistibles. Desde el centro histórico hasta el Porto Antico, pasando por Boccadasse: un itinerario “evergreen” para descubrir el alma de la Superba.

Génova, la ciudad perfecta para una escapada en cualquier estación

Genova es una de esas ciudades que nunca dejan de sorprender. La ves desde la ventanilla del avión—estrecha entre el mar y las montañas, escalonada y luminosa—y te preguntas cómo puede caber tanto en un espacio tan vertical. Y, sin embargo, cabe: siglos de historia marítima, palacios aristocráticos, plazuelas secretas, museos de primer nivel, senderos con vistas al mar, barrios con encanto antiguo, y luego su cocina ligur, fragante como la albahaca recién machacada.

Ya llegues en invierno con el viento salino azotando los muelles del Porto Antico, o en verano con la luz acariciando los palacios de colores pastel, Génova sigue siendo siempre fiel a sí misma: auténtica, franca, un poco áspera al principio pero capaz de conquistarte con destellos de poesía cotidiana. Es una ciudad perfecta para un fin de semana “evergreen” porque cambia con las estaciones sin cambiar realmente. Y sobre todo porque en 48 horas puedes ver mucho, probar mucho y vivir mucho.

He aquí un itinerario sensorial, histórico y gastronómico para tu fin de semana genovés, alternando paseos por las callejuelas, panoramas marinos y pequeños refugios costeros.

1. Perderse (con gusto) en los caruggi del centro histórico

La mejor manera de entender Génova es entrar en ella como se entra en una novela: sin saber qué te espera en la página siguiente. El laberinto de los caruggi, los callejones medievales más densos de Europa, es un fascinante laberinto donde cada paso es un encuentro. Aromas de focaccia recién horneada, retablos votivos de la Virgen, tiendas históricas que resisten al tiempo, placitas improvisadas que se abren como respiraciones.

caruggi genova tramonto

Comienza en Via Garibaldi, elegante y monumental, con los Palacios de los Rolli que narran el poder mercantil de la Génova del siglo XVI. Luego adéntrate en las calles más estrechas: Via della Maddalena, Via dei Macelli di Soziglia, San Luca. Cada rincón es una sorpresa.

Detente para una pausa “a la genovesa”: un trozo de focaccia bien aceitosa (obligatoriamente para comer con las manos), una farinata caliente o una panissa frita para llevar. En cualquier estación, estas especialidades tienen el don de reconfortar.

Y no olvides mirar hacia arriba: en Génova, a menudo los tesoros están justo sobre tu cabeza.

2. Pasear por el Porto Antico, entre historia marinera y aire de mar

El Porto Antico es la Génova que respira mar desde todos los puntos. Renovado en los años 90, es hoy una gran plaza sobre el mar donde el viento cruza risas, monopatines, museos y familias de paseo.

En verano es un lugar luminoso y animado; en invierno regala una atmósfera teatral, con el cielo reflejándose en el agua en mil matices.

cupola vetro porto antoco genova

Un paseo aquí es casi un ritual: desde el Bigo de Renzo Piano hasta las peceras del Acuario que albergan especies fascinantes, hasta la colina de Salita San Giovanni, que regala vistas sugerentes. Puedes sentarte a mirar los ferris que parten hacia Cerdeña, tomar un café frente a las olas o simplemente vagar sin rumbo.

Y luego está la Lanterna, el faro símbolo de la ciudad, que se yergue orgulloso como un guardián antiguo. Si el tiempo está despejado, vale la pena llegar hasta allí a pie siguiendo el recorrido de visita: será como tocar con la mano la identidad marítima de Génova.

3.  Las maravillas de los Rolli y los palacios de los dux

Génova es una ciudad aristocrática sin ostentación, y sus palacios históricos son pequeños cofres que descubrir con calma. Los Palacios de los Rolli, declarados Patrimonio de la UNESCO, eran en otro tiempo las residencias que las familias más ilustres ponían a disposición para alojar a embajadores y personalidades en visita a la República de Génova.

Visitar algunos es como hojear un álbum antiguo: salones decorados con frescos que cuentan mitos clásicos, patios interiores pensados para impresionar a los invitados, escalinatas escénicas dignas de una obra teatral.

Elijas Palazzo Rosso, Palazzo Bianco o el magnífico Palazzo Reale hacia la zona de via Balbi, tendrás la sensación de que el tiempo fluye de otra manera, a un ritmo más barroco y más grandioso. Una actividad perfecta en invierno, pero también agradable en verano si buscas un poco de fresco artístico.

palazzo reale genova

4. Subir a los puntos panorámicos para ver Génova desde arriba

Génova no es solo una ciudad para atravesar: es una ciudad para mirar desde lo alto. Desde arriba comprendes su forma teatral, esa escenografía natural hecha de colinas, tejados y mar.

Un clásico es la Spianata Castelletto: se llega con el ascensor de estilo liberty de Piazza Portello—ya de por sí un pequeño viaje vintage—y luego aparece ante ti el gran escenario de los tejados grises, las cúpulas y el puerto a lo lejos.

ascensore castelletto genova

Desde aquí, Génova parece casi una ciudad imaginaria. Dan ganas de quedarse allí horas, quizá con una granita de limón en verano o con un chocolate caliente en los días fríos.

Si tienes más tiempo, también los fuertes en las colinas (Forte Sperone, Forte Diamante) ofrecen senderos y panoramas espectaculares. Perfectos en primavera y otoño, pero sugestivos también en invierno cuando el aire es más límpido.

5. Un chapuzón en los sabores: pesto, trofie, anchoas y otras especialidades

No se puede hablar de Génova sin hablar de su cocina. Aquí los sabores son sencillos pero profundos, perfumados, intensos como un día de mar.

Un plato de trofie al pesto es una caricia verde y brillante; la cima alla genovese cuenta una tradición doméstica antigua; las trenette al basilico tienen el poder de cambiarte el humor incluso en los días grises.

Y luego están las anchoas: al horno, rellenas, marinadas. ¿Pescado humilde? Quizá. ¿Delicia absoluta? Sin duda.

La focaccia merece un capítulo aparte. La buena, la que lleva sal gruesa que cruje entre los dientes, es una experiencia casi espiritual que hacer al menos una vez al día. ¿Desayunar con focaccia? En Génova se puede y, de hecho, se debe.

Independientemente de la estación, la cocina ligur es un abrazo: ligera pero sabrosa, sencilla pero nunca banal.

6. Un paseo por Boccadasse, el encantador barrio marinero

Boccadasse es una pequeña joya que parece salida de una acuarela. Casitas de colores pastel que se asoman al mar, redes de pesca extendidas al sol, la playita de guijarros que recoge susurros y risas de quienes pasan por allí.

boccadasse panorama

Se llega fácilmente desde el centro—también con un bonito paseo por el paseo marítimo de Corso Italia—y es uno de los lugares más románticos de la Riviera ligur. Perfecto en verano, sí, pero increíblemente poético también en invierno, cuando el barrio se anima con sus habitantes y el mar se vuelve más narrativo, más profundo.

Siéntate en el murete, pide un cucurucho de helado artesanal si hace calor o una fragante tarta salada de hierbas si el día está fresco. Mirar las barcas que se balancean suavemente será el momento “postal” de tu fin de semana.

7. Excursiones rápidas hacia Nervi y su paseo marítimo

Si aún tienes algo de tiempo, ve a Nervi. Es una de las localidades más fascinantes en los alrededores de la ciudad, y el famoso Paseo Anita Garibaldi es probablemente uno de los más hermosos de Italia: una larga cinta suspendida entre rocas y olas, donde el mar llega tan cerca que parece que puedas tocarlo.

En los días de verano la luz rebota en el agua; en primavera explotan los colores de los Parques de Nervi; y en otoño e invierno el viento huele a tormenta y el panorama se vuelve más dramático.

panorama Nervi

También son imperdibles los museos de Villa Luxoro y la Galería de Arte Moderno, pequeños cofres culturales perfectos para una tarde tranquila.

Un fin de semana que se queda en el corazón

Génova es una ciudad que debe vivirse con curiosidad y sin prisa: se abre poco a poco, como un libro que te conquista página a página. En un fin de semana podrás saborearla, respirarla, verla desde lo alto y desde el mar, perderte en sus callejuelas y reencontrarte en un barrio marinero.

Y cuando te vayas, tendrás la sensación de haber descubierto un lugar sincero, auténtico e irrepetible. Un lugar al que querrás volver en cualquier estación.

Gris, industrial y poco dada al sentimentalismo. Con una población extremadamente ahorradora (el famoso puño cerrado) que no está muy dispuesta a perder el tiempo con cursilerías inútiles. En algunos aspectos, Génova sigue siendo esclava de viejos estereotipos que se resisten a morir. A fin de cuentas, puedes admitirlo: a la hora de organizar un viaje de San Valentín, la capital de Liguria no estaba entre tus primeras opciones. Sin embargo, hay muchos motivos para cambiar de opinión. Solo hace falta ir a los lugares adecuados. Y llegar en avión, claro.

Aterrizar en Génova

Recientemente, Génova ha sido incluida por la CNN entre los 15 mejores destinos donde aterrizar. ¿El motivo? La respuesta es fácil, sus vistas. Para impresionar a tu pareja, asegúrate de reservar un asiento junto a la ventana, en el lado derecho. El espectáculo comienza a partir de la curva del promontorio de Portofino, continúa con un vuelo lento sobre los pueblos de la Riviera di Levante y termina en Génova, la «Superba» (la Orgullosa). El puerto antiguo parece fundirse en un abrazo eterno con el mar. Además, al anochecer, todas las luces de la costa tiñen el agua de un tenue color amarillo. ¿Se te ocurre una forma más romántica de llegar?  

panorama genova dall'alto

Sant’Ilario

Sí, el lugar que se menciona en la canción Bocca di rosa existe de verdad y, aunque no hay rastros de la mujer que «hacía el amor por pasión», este barrio montuoso está impregnado de dulzura y sentimiento. Sube por las características creuze (senderos empinados pavimentados con ladrillos rojos) y gírate, de vez en cuando, para contemplar el destello del mar de Liguria. Haz una parada delante de la pintoresca iglesia de San Nicolò, con su patio asfaltado con adoquines de piedra. ¿Quizás, bajo las ramas de los árboles que adornan la plazoleta, podría encontrarse el lugar idóneo para una propuesta de matrimonio?

chiesetta sant'ilario genova

Nervi

No hay genovés que no haya salido a dar una vuelta con su pareja por el famoso paseo marítimo. Si hace buen tiempo (aunque sea invierno), aprovecha para disfrutar del sol y acurrucarte con tu media naranja en uno de los bancos de madera azules del camino. Si, por el contrario, sobreviene una tormenta, coge a tu pareja de la mano y echa a correr por los muros que dan al mar, como en las mejores comedias románticas. Al final del paseo marítimo se encuentra el puerto deportivo, una zona recientemente renovada que cuenta con algunos locales para tomar una copa o, si se acerca la hora de la cena, disfrutar de una velada romántica.

panchina nervi genova

Los barrios de Levante

El este de Génova es una sucesión de antiguos pueblos marineros. En Quinto, Quarto dei Mille y Sturla no faltan los rincones pintorescos. Además, en algunos tramos, el mar está tan cerca que toca la calle y, al caminar por sus amplias aceras, se respira un intenso aroma a sal que embriaga el alma.

Boccadasse

Este es un lugar de encuentro para los enamorados y, ciertamente, no solo el día de San Valentín. Según una regla no escrita, las parejas más jóvenes se quedan merodeando por las rocas en las que comienza el estrecho y profundo tramo de ensenada. Las parejas más adultas, que no por ello quieren renunciar a los mimos y las caricias, bajan por las casas de color pastel, se detienen en la playa de guijarros a escuchar el sonido del mar y luego vuelven a subir. A solo unos minutos también se encuentra Santa Chiara, un promontorio cuyas vistas se extienden hasta Camogli y desde donde se puede escuchar el rugido de las olas contra las rocas de abajo.    

boccadasse genova

Centro

Ha llegado el momento de conocer el casco histórico, un intrincado laberinto de callejuelas y edificios medievales. Tanto si estás viviendo la historia más bonita de todos los tiempos como si estás desesperado por encontrarla, no dejes pasar la oportunidad de visitar un lugar con un nombre especial. Se trata de la Piazza dell’Amor Perfetto (plaza del amor perfecto). Detrás de esta pequeña plazoleta, desconocida para muchos transeúntes, se esconde una historia de amor tan dolorosa como las que solo este noble sentimiento puede originar. 

vicoli genova

En barco

Es hora de dejar atrás los sombríos caruggi (callejones, en genovés) y conquistar los mares. En la Isola delle Chiatte, en Porto Antico, quedarás fascinado por los miles de luces del puerto. Después, estarás listo para embarcarte en una emocionante travesía. Cerca del acuario hay un barco con salidas frecuentes hacia el barrio de Pegli. Toma asiento en la proa y disfruta en buena compañía de las vistas de Génova desde una perspectiva inmejorable, el mar.  

porto genova

Pegli

En el barrio que vio nacer a De André hay un amplio paseo marítimo, playas donde tomar el sol y, como diría Fabrizio, lugares donde «pedir un beso y querer otros cien». También podrás hacer una visita a la Villa Durazzo Pallavicini, galardonada en 2017 como el parque más bonito de Italia. Sus románticos jardines de finales del siglo XIX te invitarán a perderte entre sus pinos marítimos, castillos neogóticos y templos de Diana erigidos en medio de lagos apacibles.

Piazza De Ferrari

Para regresar al centro, solo tendrás que coger un tren y bajarte en la estación de la Piazza Principe. Dando un agradable paseo, llegarás a la Piazza de Ferrari, el centro de la ciudad por excelencia. Es la ocasión perfecta para capturar una imagen memorable de tu escapada romántica a Génova, así que pídele a algún transeúnte una foto junto a los chorros de agua de la majestuosa fuente de la plaza y con el palacio Ducal de fondo. 

piazza de ferrari genova

Las alturas

Ha llegado el momento de levantar la vista. En Largo Zecca sale uno de los funiculares que suben hacia las colinas. Bájate en la última estación, en la zona de Righi. Podrás ver la ciudad extenderse bajo tus pies como una fina alfombra alargada. Además, desde aquí salen algunos senderos naturales fáciles de seguir que te permitirán respirar aire puro y disfrutar de otras vistas impresionantes.

forte diamante genova

Spianata Castelletto

El gran final solo puede ser en un lugar. En el centro, súbete al ascensor público de la Piazza Portello y «prepárate para llegar al cielo», como decía el poeta Giorgio Caproni. Desde el mirador más pintoresco de la ciudad casi te parecerá que puedes tocar los tejados de pizarra del casco histórico. Un poco más adelante, las grúas del puerto destacan sobre un mar de colores cambiantes. Hacia el oeste, el inconfundible perfil del faro Lanterna domina el panorama casi como si quisiera cogerte de la mano.

panorama spianata castelletto

Cuando llegues a este momento, no te olvides de estrechar entre tus brazos a la persona que tienes a tu lado. Juntos, delante de toda Génova, dejaos llevar por la fuerza más grande que existe, ¡el amor!

Sabemos que ya estás soñando con tu próximo viaje al Norte de Italia, y por eso te hemos preparado esta playlist que reúne los temas más actuales y clásicos de los artistas locales.

Le preguntamos a Alfa, artista de la región, sus lugares predilectos. Una buena comida cerca del mar, pasear entre los cuadros del Palacio Ducal y terminar disfrutando de un atardecer en el “Porto Antico” se convierten en paradas indiscutibles para un plan perfecto en la capital de La Liguria.

Hola, Alfa. ¿Te podrías presentar brevemente a los lectores de Volotea?

Me llamo Andrea, tengo 18 años, estoy cursando el último curso de lenguas clásicas en el instituto (latín y griego antiguo) y hago música pop/rap en italiano. Toco la guitarra, el piano y canto desde los siete años.

¿Vivir en Génova influye de algún modo en la música que haces?

Sí, sin duda. Algunos de los cantantes y grupos italianos más importantes nacieron en Génova, como Fabrizio De Andrè, Gino Paoli, Ivano Fossati, Luigi Tenco, Ricchi E Poveri, Ex-Otago, Tedua e Izi. Además, mis mejores canciones las escribí temprano por la mañana en la playa que está cerca de mi casa, frente al mar.

¿Qué le recomendarías a alguien que se acaba de comprar un billete para visitar el noroeste de Italia, pero no sabe por dónde empezar?

Un buen sitio para empezar sería Milán: la ciudad está repleta de tiendas, gente y actividades diferentes; seguro que allí se lo pasará muy bien. Y, si quiere, está claro que Génova siempre te abre sus puertas con las increíbles puestas de sol anaranjadas que tenemos al atardecer. Portofino, Bogliasco y Camaldoli también son sitios muy bonitos.

¿Qué museos o galerías de arte no nos podemos perder?

Aquí, en el centro de la ciudad, dentro del Palacio Ducal —que era el palacio del dogo—, siempre suele haber varias exposiciones: la última fue sobre las obras principales desde el Impresionismo hasta el Arte pop. Si el tema os interesa, están muy chulas.

Tampoco os podéis perder el Galata Museo Del Mare, ¡es superinteresante!

¿Cuáles son tus 3 lugares favoritos para comer/beber en Génova?

Si vienes a Génova, no te puedes perder Masetto, un local de bocadillos increíble en el centro de la ciudad. Otro de los sitios en los que me encanta pasar el tiempo libre con mis amigos es Il Galeone, donde puedes tomarte algo frente al mar. Está en Priaruggia, al este de la ciudad. Y, por último, está Capricci, en Sturla, cerca del mar, uno de mis restaurantes favoritos donde se come la carne más rica de Génova.

¿Cuáles son los mejores sitios para escuchar música en directo o para bailar en la ciudad?

Los clubs a los que suelo ir de fiesta son: Mako, Sys, Casa Mia y Estoril, algunos de ellos están al lado del mar. También tenemos un montón de teatros (por ejemplo, Carlo Felice, Politeama Genovese y Teatro della Tosse) y clubs (como Crazy Bull), donde se puede disfrutar de música en directo.

¿Tienes alguna tienda de discos o mercadillo favorito?

Recomiendo ir a Papillon, una tienda de ropa vintage en el centro donde tienen prendas increíbles y diferentes, así como a La Feltrinelli, la tienda de discos más grande de Génova, donde a veces los artistas acuden a encontrarse con sus fans.

¿Qué evento no nos podemos perder este año?

Estoy deseando ir al concierto de Macklemore aquí en Italia este año. Es uno de mis artistas favoritos y, de hecho, tuve la suerte de conocerle una vez aquí, en Génova.

¿Adónde irías a dar un paseo por la mañana o por la tarde? ¿Hay alguna playa chula por aquí?

Corso Italia es una calle muy larga y bonita, cerca del mar y con muchas playas. Ahí se puede pasear, tomar el sol, jugar al vóley-playa, nadar y montar en bici. Seguro que esta calle os encanta, tanto por la mañana como por la noche.

Si tuvieras que comprar artículos de diseño, artesanía o moda de la zona, ¿a qué tiendas irías?

¡Hay tantas tiendas en Génova! Os aconsejo ir a dar una vuelta por Via Venti Settembre, Via San Vicenzo y Via Roma. En estas calles están las mejores tiendas de la ciudad. Seguro que encontráis todo lo que queréis.

¿Qué otro destino de Volotea es más probable que visites (y por qué)?

Me encantaría ir a Santorini. Nunca he estado, pero me quedé alucinado la primera vez que vi fotos de esta isla tan bonita.

Quizá este verano reserve un vuelo de Volotea a Santorini, ¡estaría genial!

Te invitamos a descubrir la ciudad de Génova a través de sus mejores artistas y sus canciones más famosas. ¿Estás listo para un paseo musical? ¡Ponte los auriculares y déjate guiar!

«Nei quartieri dove il sole del buon Dio non dà i suoi raggi / ha già troppi impegni per scaldar la gente d’altri paraggi / Una bimba canta la canzone antica della donnaccia / quel che ancor non sai, tu lo imparerai solo qui fra le mie braccia» (En los barrios donde el sol del buen Dios no llega con sus rayos / ya existen demasiados menesteres para calentar a la gente de otros vecindarios / Una niña canta la vieja canción del oficio más antiguo del mundo / aquello que aún no sabes, lo aprenderás solo aquí entre mis brazos). Para ser sinceros, la Génova de la «Città vecchia» de Fabrizio De Andrè no existe desde hace mucho tiempo. El mundo ha cambiado y, con él, las escenas que pueden vivirse en el casco antiguo de la ciudad.

Génova ha sido una increíble fábrica de talentos literarios y musicales del «Novecento» italiano, encumbrando a la historia del espectáculo nombres como Gino Paoli, el propio Fabrizio De Andrè, pero también Luigi Tenco, Bruno Lauzi, Umberto Bindi o Sergio Endrigo, por mencionar solo algunos. Una época del color del carbón y del oro que ha horadado una ciudad puramente industrial, concentrada sobre el puerto, donde encontraban trabajo decenas de miles de personas. Y otros miles más abarrotaban las plantas siderúrgicas y los astilleros del oeste de la ciudad. Paradójicamente, en medio de esta gigantesca industria pesada, surgieron algunos de los protagonistas más importantes de la escena musical italiana.

Si dejamos a un lado su procedencia, son muchos los músicos que se han visto influenciados por la Linterna de Génova y que han crecido artísticamente a su sombra. Desde Ivano Fossati, Paolo Conte o el cuarteto Ricchi e Poveri, pasando por el grupo Matia Bazar, hasta llegar a los New Trolls de Vittorio De Scalzi y a Francesco Baccini.

Esta ciudad, una franja estrecha entre las imponentes fábricas del oeste y la vida opulenta de la jet set del este de la Ribera italiana, entre Santa Margarita y Portofino, verá nacer canciones como «Il cielo in una stanza», «Io che amo solo te», «Ciao amore, ciao» y discos memorables como «La buona novella» o «Storia di un impiegato». ¿Cómo se podría volver a vivir aquella atmósfera mágica en una ciudad que ha cambiado tanto en la superficie?

He aquí nuestra propuesta para un paseo muy particular por la ciudad de Génova. ¿Acabáis de aterrizar en el Aeropuerto Cristóbal Colón? Pues bien, ahora, poned rumbo hacia el centro de la ciudad. Durante el propio recorrido, pasaréis de contemplar unas vistas puramente portuarias a otra dimensión completamente diferente y, en pocos minutos, habréis llegado al corazón de Génova. ¿Listos para empezar? Tan solo necesitáis unos auriculares y estaréis preparados para partir.

CREUZA DE MÄ – Fabrizio De Andrè

Una vez que hayáis bajado a la zona de Sottoripa, poneos los auriculares en los oídos y comenzad a caminar por los soportales. «Crëuza de ma» es la única canción que realmente puede introducirte en los recovecos de las callejuelas de Génova. Y paciencia si no entendéis ni papa… ¡el genovés es un dialecto peliagudo! Sin embargo, confiad en nosotros… Las estrofas de Fabrizio De Andrè os acompañarán a través de pequeñas calles que han sobrevivido a siglos de historia, guerras, reconstrucciones y poesía. Incluso si todavía no es la hora del almuerzo, os aconsejamos que os dejéis embaucar por el espíritu de la canción y que os detengáis en la Antica Friggitoria Carega. La sencillez de este establecimiento y la fritura de mar «como antes» constituyen más el 50 % de su buena reputación. Además del hecho de que se tratase de uno de los lugares favoritos del propio cantautor.

¿Listos para continuar? Ahora, volvemos a subir hacia el Campo, otra canción histórica de Fabrizio alias «Faber», el apelativo cariñoso con el que todavía se le conoce por toda la ciudad, veinte años después de su desaparición. Aquí, encontraréis el museo dedicado al propio cantautor y a la «Escuela Genovesa», en la dirección Via del Campo 29 Rosso, en un espacio que antiguamente ocupaba el negocio de instrumentos musicales de Gianni Tassio, comerciante y conocido de muchos de estos artistas. Si los productos fritos de Sottoripa os han abierto el apetito, cambiad de canción. Es hora de escuchar «A Çimma», un tema dedicado a uno de los platos más típicos de la cocina genovesa: la «Cima» (carne rellena), ¡evidentemente!

Las palabras con las que da comienzo la canción os arrastrarán hasta la zona del «Ghetto», una maraña de calles poco frecuentadas por el turismo clásico. Sin embargo, que no os pille desprevenidos… Génova es capaz de regalaros una espaciosa plaza a la vuelta de la esquina de una callejuela tenebrosa. Aquí, podréis encontrar un delicioso restaurante que logra entrelazar la complejidad del barrio con la contemporaneidad de sus platos: La Locanda degli Adorno. Para hacer la digestión, nada mejor que un largo paseo.

Genova Blues – Francesco Baccini & Fabrizio De Andrè

Abandonad el casco antiguo por la parte totalmente rejuvenecida del Puerto Antiguo, cerca del Acuario de Génova. Reanudamos nuestra visita musical con «Genova Blues», de Francesco Baccini y Fabrizio De Andrè. Una balada de blues que habla de una ciudad más moderna (nos situamos a comienzos de los años noventa) y que os transportará casi sin daros cuenta al Museo del Genoa (Museo de la Historia de Génova), en la Palazzina San Giobatta. Los aficionados de la Sampdoria, el otro equipo de la ciudad, no estarán muy de acuerdo si decimos que aquí podréis hacer un viaje a medio camino entre el deporte y la historia de la ciudad.

Llegados a este punto, pongamos rumbo al centro de la ciudad, hacia la parte oriental de la ribera. Cuando lleguéis a la zona de Boccadasse, encontraréis canciones muy conocidas que servirán de gran banda sonora. ¿Conocéis «La gatta» de Gino Paoli? Pues su autor la compuso aquí mismo, en este barrio marinero bañado por las olas del mar. Un lugar mágico… un rincón de fantasía dentro de la ciudad. Aquí, Gino Paoli, que creció en el barrio de Pegli, vivió durante un tiempo. En la Strambata, os esperan unos buenos vasos de vino para un aperitivo musical perfecto, a unos metros del agua.

Sin embargo, Boccadasse no se reduce simplemente a las vistas de las casas asomadas al golfo, sino que asciende por unos senderos empedrados estrechos, conocidos como crêuze, hasta llegar al cabo de Santa Clara. Mientras volvemos a bajar hacia el mar, será el momento ideal para escuchar a otro artista. Ahora, apostamos por un estilo musical diferente, el del rock progresivo de los años setenta. De hecho, en Sturla, se encontraba el restaurante del padre de Vittorio De Scalzi, fundador del grupo New Trolls. Apoyaos en las vallas de Vernazzola y dadle al «Play» en «Quella carezza della sera».

Empieza a hacerse de noche y llega el momento de las dos últimas paradas. Mientras recorréis la larga carretera marítima que atraviesa los barrios de Sturla, Quarto dei Mille y Quinto, no podría haber mejor banda sonora que «Stasera… che sera!» del grupo pop Matia Bazar. Si tenéis hambre, os recomendamos Zio Reginaldo, situado un poco antes de llegar al espléndido Nervi. De lo contrario, para terminar el día, continuad unos pocos cientos de metros hasta alcanzar el barrio más chic de la ciudad: Nervi, por supuesto, donde vivía Luigi Tenco.

Con este itinerario, habréis recorrido un largo sendero musical a la espera de la inauguración, en los próximos meses, del Museo de los Cantautores. Y podréis despediros de la ciudad con las estrofas de Paolo Conte: « Con quella faccia un po’ così / Quell’espressione un po’così / Che abbiamo noi / Che abbiamo visto Genova » (Con esa cara un poco así / Esa expresión un poco así / La que tenemos nosotros / Quienes hemos visto Génova).

© picture travelfar.it

Como cualquier ciudad, Génova también renueva su tradición cada año. Así es como el Mercadillo de San Nicola se ha transformado en una cita fija, nacido en 1986 con fines benéficos y que con el tiempo se ha convertido en un evento que se vuelve a proponer cada año.

Después de muchos años en Piazza Piccapietra, este invierno 2018 lo podrás encontrar en la aún más sugerente Piazza Sarzano, en el corazón de la città vecchia. El Mercadillo se despliega por decenas de puestos, entre recogidas de fondos y obras benéficas: los vidrios transparentes de las lámparas, el perfume de las especias, el gusto de los dulces típicos de la región y más aún. Aquí se encuentran los puestos de muchos artesanos, que sabrán inspirarte para hacer regalos más especiales. Desde joyeros hasta titiriteros, desde alfareros a encuadernadores: muchos oficios antiguos que resucitan durante el Mercadillo de San Nicola.

¿Cómo sería un mercadillo de Navidad sin vino, villancicos ni ambiente navideño? Las luces del Mercadillo también iluminan la plaza para los conciertos y los espectáculos diarios. Después, en la plazoleta interna, las cabras y los carneros aguardan para respetar la tradición popular. Sin embargo, la Navidad genovesa la puedes vivir también en la zona del interior, con el “Belén viviente” del pueblecito de Pentema, en la provincia de Génova. El interior de la capital ligur, que se despliega por las colinas y los montes que forman la “barrera” natural hacia Piamonte y Lombardía, puede resultar difícil y antiguo, y precisamente por eso esconde una fascinación especial.

En el periodo navideño, la cocina ligur y la genovesa representan tal vez uno de los motivos adicionales para visitar esta tierra. Un plato complicado y muy colorido es sin duda el “Cappon Magro”, que tradicionalmente sería una comida preparada para los días de Pascua. Sin embargo, a día de hoy, el Cappon Magro se reintroduce por completo en el menú genovés clásico. Un plato de elaboración difícil, a base de pescado y verdura, que provoca una explosión de color en la mesa ya preparada: el verde de la salsa que cubre las gambas, el morado de la remolacha y los huevos.

Continuando con la comida de Navidad, es imposible no probar al menos un poquito de “Cima genovés”, que, al igual que el Cappon Magro, era originariamente un plato hecho con restos. Al igual que en muchas otras cocinas mediterráneas, hay que hacer referencia a la historia de cada lugar para encontrar la explicación de cada receta. Las tripulaciones de los buques mercantes, que permanecían en el mar durante mucho tiempo, llevaban a menudo a la creación de platos particulares, que se mezclaban con lo que quedaba en la bodega. Así es como la Cima, símbolo de la gastronomía genovesa, cuenta la cultura ciudadana mediante un gran trozo de panza de ternera, cosida en forma de bolsillo y rellena con huevo, verduras, queso y guisantes. Se cuece y se sirve en lonchas, siendo un tipo de plato intermedio entre entrante y primero, aunque se puede comer como un plato completo. De todas formas, el rey de la mesa está al final. El pandolce genovés, con fruta confitada y pasas, te explicará, en su pequeño tamaño, toda la cultura culinaria de la zona.

Pizza con pesto. Pasta al pesto. Salsa pesto. Si dejamos a un lado a Cristóbal Colón, Génova es conocida sobre todo por su pesto. Pero el pesto genovés, igual que otros platos «sagrados» de una zona, debe respetar una serie de arraigadas costumbres y encontrar un pesto hecho «como Dios manda» puede resultar difícil fuera de la región de Liguria. Os ofrecemos una pequeña lista de lugares donde podéis comer (y saborear) el plato más famoso de Génova.

Mientras os decidís por uno, tomad nota: albahaca genovesa DOP, piñones italianos, queso parmesano reggiano, queso pecorino sardo, ajo de Vessalico, sal gorda marina y aceite de oliva virgen extra de la Riviera ligur. Cualquier cambio en la receta puede dar como resultado una salsa que estará muy rica, pero que nunca será pesto.

¿Y la albahaca? Si las hojas verdes son largas y grandes, ni os molestéis. Mejor si la planta llega directamente de los invernaderos de Prà, el barrio genovés dedicado casi por completo al cultivo de albahaca.

Acabáis de llegar al aeropuerto y queréis probar el «auténtico pesto genovés». ¿Adónde podéis ir? En Internet encontraréis cientos de trattorie y restaurantes, pero la sabiduría de un genovés te dará mejores consejos.

Si habéis alquilado un coche, un breve viaje hacia el interior os descubrirá auténticas joyas de la cocina local. En Ostaia da U Santu, a la altura de Voltri, podréis disfrutar de unas vistas increíbles del Golfo de Génova, a pocos kilómetros del centro de la ciudad. Si el clima lo permite, os aconsejamos comer en el exterior, con el aroma de la tierra como telón de fondo de vuestro viaje gastronómico por la cocina liguria.

Un poco más lejos, pero en el mismo camino hacia las colinas que protegen la región de Liguria, encontraréis otro restaurante «histórico». La Osteria Baccicin du Caru era una estación de postas del siglo XIX situada en la Via del Sale, heredada y restaurada por los hermanos Gianni e Rosella Bruzzone. La Osteria se encuentra en Mele, en un ambiente totalmente distinto de la costa cercana. El campo aquí es el rey y los platos reflejan ya influencias de la región del Basso Piemonte. ¡El pesto de Baccicin du Caru conquistará vuestro paladar!

Si preferís la zona del centro de Génova, os sugerimos tres locales muy distintos entre sí pero que os introducirán por igual en el místico rito del auténtico pesto genovés. Nos adentramos en los callejones o carruggi de la parte baja, en Piazza Caricamento. En el corazón de las callejuelas más antiguas, en Via dei Giustiniani, podéis disfrutar de una comida o cena (¡cuidado, que la cocina cierra a las 21:30!) en la famosa trattoria Sa Pesta. Un lugar con mucha historia, donde encontraréis turistas pero también muchísimos genoveses que vienen a comer para disfrutar con calma de las famosísimas tortas saladas y del pesto casero.

Si preferís una atmósfera más íntima, para una cena en pareja, por ejemplo, a unos pasos de Sa Pesta encontraréis el Ristorante Mangiabuono, en Piazza San Bernardo. Platos tradicionales cocinados con sumo cuidado, en un ambiente sencillo y elegante y con una extraordinaria cocinera a los fogones. También los hay que acercan el pesto al resto del mundo, como Roberto Panizza, responsable de Il Genovese, cerca de la Stazione Brignole. Aquí el pesto es casero, sin duda.

Llegados a este punto, solo falta embarcar y no olvidarse de meter mucha hambre en la maleta…

Si retrocedemos cinco o seis siglos, Génova era una poderosa ciudad marítima caracterizada por su gran capacidad comercial, así como por la creación y la acumulación de enormes riquezas. La ciudad se aglutinaba en el reducido espacio existente delante del mar, mientras que las cimas de las montañas situadas a sus espaldas le servían de protección natural frente a los grandes ejércitos.

Ante el gran peligro que corría Génova, saqueada durante las incursiones piratas desde el mar y asediada por los ejércitos enemigos del entorno, la solución a la que llegaron los genoveses fue compleja a la par que brillante. Tras la construcción de las murallas de Génova, estas se ampliaron varias veces, en función de las necesidades de cada época. La enorme estructura protectora que se observa hoy en día es el resultado de un proceso de ampliación defensiva desarrollado durante siglos.

En las murallas de Génova, las más largas de toda Europa, abundan los baluartes, las fortalezas, las torres y las avanzadillas. De hecho, se extienden durante casi 12 kilómetros desde el mar y ascienden a casi 500 metros de altura. Los nombres de sus fortalezas (los castillos militares anexos a las murallas) evocan tiempos lejanos y peligrosos. Sperone, Begato, Diamante, Richelieu. El poeta y humanista italiano Petrarca, cuando hablaba de Génova, recitaba: «Verás una ciudad majestuosa, rodeada por montañas alpinas, soberbia en hombres y murallas, a la que su mera apariencia la convierte en Señora del Mar». Estos versos, de los que obviamente todos los genoveses hacen alarde, ya describen una ciudad rodeada en esa época por altas y robustas murallas.

Si bien durante muchos siglos estos baluartes han visto batallas, cañones y mucha sangre, hoy en día representan un extraordinario patrimonio ecoturístico. A quienes les guste andar en bicicleta de montaña, incluso con la familia, una manera alternativa de vivir la ciudad de Génova es subiéndose al funicular Zecca-Righi desde el centro de la ciudad. Durante el trayecto, podrán admirar «la ciudad de la Linterna» mientras ascienden por la empinada montaña, aunque cómodamente sentados en la cabina. Una vez en la cima, un recorrido de unos cuantos kilómetros en cuesta les conducirá a los pies de la Fortaleza Sperone. Desde aquí, es posible emprender uno de los numerosos itinerarios que discurren alrededor de Génova para atravesar vastos senderos de hierba y crestas montañosas.



Es muy habitual toparse con numerosas personas que acuden aquí para andar en bicicleta, correr, entrenar o leer al aire libre, lejos del bullicioso centro. Desde hace unos cuantos años, la gestión de las fortalezas y las murallas se ha transferido directamente al Ayuntamiento de Génova, que está diseñando una estrategia integral para la revitalización de una parte tan importante de la ciudad. Mientras tanto, es posible disfrutar de grandes espacios verdes a pocos minutos del centro, con unas espectaculares vistas panorámicas y carteles informativos que nadie debería perderse.

Cuando llega el verano, hacemos las maletas y nos embarcamos en un vuelo rumbo a la «ciudad de la Linterna». Aquí empezamos a explorar sus callejuelas, su maravillosa arquitectura urbana, su larga historia y sus curiosidades.

Playas, museos, restaurantes, música… ¿Qué más se puede pedir? Pues el lugar ideal para tomar un aperitivo a orillas del mar. He aquí una breve lista con algunos de los bares con encanto en los que se puede disfrutar en Génova y en sus alrededores durante el verano. Iniciamos nuestro recorrido en el centro de la ciudad. Tras pasear por la explanada de Castelletto y descender por los meandros de la ciudad antigua, diríjase hacia el mar atravesando las callejuelas medievales de Génova. Una vez en la zona del Porto Antico, convertido actualmente en una gran zona de esparcimiento y de ocio para los niños, ponga rumbo hacia el Galata – Museo del Mar.

El museo, construido en el año 2004 con motivo de la capitalidad europea de la cultura de Génova, se ha renovado recientemente. Tras recorrer estas instalaciones de visita obligada, el nuevo bar 518 Cocktail & Restaurant, le acogerá como un moderno local lounge con una amplia terraza erigida sobre los embarcaderos inferiores. La bossa nova que suena de fondo le permitirá desconectar mientras degusta una larga lista de cócteles magistralmente preparados por los bármanes del local. Por el contrario, si prefieres relajarte al atardecer a pocos centímetros del agua, el Banano Tsunami es el lugar indicado. También en la zona del Porto Antico, este bar —toda una institución de las noches estivales genovesas— se sitúa en una barcaza en el mar, conectada a tierra firme mediante una pasarela. Cócteles, puesta de sol y buena música. El relax está servido.

Pongamos rumbo ahora hacia el este, o hacia Levante, como prefiramos llamarle en Génova. Si buscas explorar ambientes menos urbanos, aunque permaneciendo a pocos kilómetros de la plaza de Ferrari, puedes visitar el barrio marinero típico de Boccadasse. Prueba a escribir «Génova» en Goo-gle. Entre las primeras fotografías, seguro que no falta este pequeño rincón de pescadores al que se puede llegar en pocos minutos en autobús o taxi desde el centro de la ciudad para retroceder en el tiempo. En la playa de Boccadasse, encontrarás un pequeño local: La Strambata. Con una playa de guijarros ante el visitante, el sonido de las olas a pocos metros y una atmósfera marítima inigualable serán el marco perfecto para su aperitivo.

¿Demasiada gente en la playa? Entonces, avanzamos cuesta arriba por los crêuze (senderos empe-drados estrechos) de Boccadasse. Cuando haya alcanzado un maravilloso mirador, subimos entre algunas de las viviendas más exclusivas de toda Génova. Llegaremos entonces al Capo Santa Chia-ra, en medio de chalés y apartamentos sobre el mar. Si te concentras un poco, podrás encontrar el camino que conduce hasta Bagni Santa Chiara. Situado en un palafito al lado de los arrecifes, en el Santa Chiara sabrán ofrecerle un aperitivo inolvidable mientras respira el olor a salitre del mar.

Si has llegado a Génova en coche, o si has alquilado uno, dejando atrás la ciudad siguiendo la carre-tera de la costa, encontrarás infinidad de pueblecitos volcados hacia el Mediterráneo. Bogliasco, Pieve Ligure, Sori y un largo etcétera hasta llegar a Cinque Terre. Si prosigue por la Vía Aurelia, pasará por Camogli, otro lugar fascinante. Cuando hayas alcanzado la cima de la colina, antes de descender hacia los destellos de Santa Margherita Ligure y Portofino, a su derecha encontrarás San Rocco di Camogli. Desde la explanada situada delante de la iglesia hasta el comienzo del paseo que conduce a Punta Chiappa, San Rocco di Camogli se ganará sin duda un lugar en tu lista de los cinco lugares con más encanto sobre el mar. Dai Muagetti se sitúa justo aquí, en el principio del sendero que bordea el Monte di Portofino. Siéntese, respira y déjate envolver por la belleza del golfo.

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George Gershwin, célebre pianista y compositor de Rhapsody in blue, afirmaba: «Me gusta pensar en la música como la ciencia de las emociones». ¿Quién somos nosotros para contradecirle? Si gracias a la música logramos evadirnos y soñar, no podemos perder la ocasión de disfrutar de ella al máximo, en lugares y momentos de ensueño, como en una calurosa tarde de verano a la orilla del mar.

El verano en Génova invita a quedarse a vivir en la ciudad. Y a pasar también allí las lluvias otoñales, el viento gélido del invierno y las dificultades vitales. Porque no es fácil encontrar un lugar con una geografía tan extraordinaria. La ciudad está situada a una hora larga de Francia y a unos pocos kilómetros de Portofino y de Cinque Terre. Sin embargo, a los genoveses esto les importa bastante poco. Lo que les gusta es poder subirse a la Vespa y plantarse, en apenas un cuarto de hora desde el centro, en sus pequeñas bahías, llenas de encanto, o en las colinas tierra adentro.

El verano es una estación llena de ocasiones para relajarse, rodeados de los aromas propios de la temporada. Y en la que tampoco puede faltar la música. Este año, después de haber celebrado 20 años en 2017, regresa el GoaBoa Festival. Un evento que cambia de estructura y lugar, pero que siempre es una cita indispensable durante los veranos genoveses. Del 13 al 25 de julio, acogerá a multitud de participantes a pocos pasos del mar. La música italiana e internacional regresa al auditorio Arena del Mare, en Porto Antico. Negrita será el grupo encargado de inaugurar el evento, con un concierto el 13 de julio al que seguirán otros de artistas como Coez, Motta, Coma-Cose y Caparezza. Otro de los aspectos mágicos de las veladas del GoaBoa será, además del espectáculo de los participantes, ver pasar a pocos metros los ferris y cruceros que salen del puerto. Un panorama sin duda único.

Génova tampoco defraudará a los que prefieran la música clásica a los estilos contemporáneos o trap. El 19 de julio regresan al Palazzo Ducale «I Notturni en plein air», cinco conciertos gratuitos en el Cortile Maggiore, en colaboración con la GOG – Giovine Orchestra Genovese. Chopin, Bartók, Haydn y muchos otros pesos pesados de la música clásica para piano iluminarán las noches estivales en un lugar histórico único, que acoge exposiciones y eventos con casi 600.000 visitantes anuales.

Pero Génova es ante todo una ciudad para «ver». Las vistas y los recovecos del casco antiguo y sus barrios más íntimos harán las veces de escenario para el festival «In una notte d’estate», con música, danza y prosa en el centro histórico y la cercana localidad de Nervi. Entre el 23 de junio y el 10 de agosto, no faltarán ocasiones para disfrutar de los mejores eventos culturales bajo las estrellas.

Nervi es un remanso de paz. El último barrio al este de Génova, asomado al litoral que conduce a Portofino y a Cinque Terre, recuerda al lugar que era hace un siglo. Un destino vacacional de lujo y gran prestigio. A lo largo del Viale delle Palme hacia la estación, se respira la calma de los pueblos de finales del siglo XIX y, si se recorre en moto la carretera que va desde la calle Oberdan hasta la calle Casotti, los colores vivos de las buganvillas y los perfumes intensos de las últimas mimosas lo impregnan todo en los primeros días de mayo.

Nervi es un pequeño retiro. Una zona alejada de la ciudad, incluso en mentalidad. Un refugio de lujo que, entre el 21 de abril y el 6 de mayo, acogerá la nueva edición de Euroflora en el interior de los parques de Nervi. Los parques de Nervi, un complejo botánico creado a partir de la unión de antiguos jardines privados, son propiedad del Ayuntamiento de Génova desde las primeras décadas del siglo XX. Con una superficie cercana a los 100 000 m2, constituyen por antonomasia el pulmón verde de la ciudad de Génova.

Entre las villas que todavía se conservan —y que albergan fundaciones y museos de arte—, cobrará vida la nueva edición de Euroflora, una histórica exposición floral que ha recibido cientos de miles de visitantes en sus diez ediciones anteriores. Por primera vez en su historia, Euroflora abandonará su lugar de celebración habitual en la Fiera di Genova para apostar por una exposición al aire libre.

Y para permitir una visita agradable de las instalaciones y garantizar la sostenibilidad del transporte urbano hacia los parques de Nervi, el número máximo de visitantes diarios será de 20 000 personas. De hecho, la organización de Euroflora en esta zona de Génova supone todo un desafío para la ya compleja infraestructura de viabilidad del levante de la ciudad y, por este motivo, únicamente se podrá acceder a la exposición en transporte público (tren y buses lanzadera especiales).

En la nueva edición de Euroflora, está prevista la creación de obras de arte floral a cargo de los más de 250 floristas, paisajistas y decoradores que se han fijado como objetivo transformar las grandes extensiones de césped verde de los parques en sugerentes piezas artísticas, itinerarios musicales y tesoros botánicos. Además, también se remodelarán ocho hectáreas de superficie con la plantación de millones de flores y plantas procedentes de todos los rincones del mundo. Un viaje floral a través del color, los perfumes y la historia de este rincón.

Una idea poética para descubrir Génova en su mejor estación: la primavera. En ella, el visitante podrá explorar la ciudad bajo la calidez del sol y descubrir una nueva edición de Euroflora que, sin duda, va camino de entrar en la historia de Génova.

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