Entre puestos de libros usados, ediciones difíciles de encontrar, estampas antiguas, librerías independientes y locales donde detenerse a leer: un recorrido a pie por el centro histórico para descubrir una Nápoles hecha de papel, tinta e historias.
En Nápoles hay calles especializadas en belenes, instrumentos musicales o antigüedades. Y luego hay una donde, desde hace generaciones, el paisaje urbano está hecho sobre todo de libros. Es Port’Alba, una callejuela de apenas unos cientos de metros que se adentra en el centro histórico desde Piazza Dante. Aquí los libros no se limitan a estar ordenados en las estanterías: acaban sobre mesas al aire libre, se amontonan en pilas, ocupan escaparates y entradas y pasan de las manos de los estudiantes a las de los coleccionistas. Entre ellos aparecen ediciones antiguas, estampas, manuales universitarios y algún título que parecía haber desaparecido de la circulación.
Es un excelente punto de partida para descubrir una Nápoles diferente de la de los grandes monumentos. Un itinerario sencillo, para recorrer a pie en una mañana o una tarde, entre Piazza Dante, Port’Alba, Piazza Bellini, Via San Sebastiano, Piazza del Gesù y la zona universitaria.
Si quieres ampliar el viaje a otras caras de la ciudad, en la página de Volare dedicada a Nápoles encontrarás más itinerarios e ideas.
Port’Alba, la puerta de los libros
En el siglo XVII, Nápoles se estaba expandiendo más allá de las murallas y sus habitantes necesitaban conexiones más rápidas entre el centro y los nuevos barrios surgidos en el exterior. Para evitar largos rodeos, habían empezado a abrir de forma clandestina algunos pasos en la muralla. En 1625, uno de esos accesos, situado frente a la actual Piazza Dante, fue transformado por el virrey Antonio Álvarez de Toledo, duque de Alba, en una auténtica puerta de la ciudad: así nació Port’Alba, que tomó su nombre del propio virrey.

Durante mucho tiempo, sin embargo, los napolitanos prefirieron llamarla Porta Sciusciella. En napolitano, sciusciella significa algarroba: el apodo procedía de los algarrobos que crecían cerca del vecino convento de San Sebastiano. Hoy, entrando desde Piazza Dante, se atraviesa esa misma puerta para acceder a una calle estrecha flanqueada por escaparates y puestos de libros. El Ayuntamiento de Nápoles todavía la define como el “reino de las librerías”, donde buscar textos escolares y universitarios, libros de arte e historia, rarezas editoriales, estampas y grabados antiguos.
Libros usados, rarezas y pequeñas editoriales
Una buena primera parada es Libreria Langella, en el número 10 de Port’Alba. No es uno de los negocios más antiguos de la calle — nació en 2014 —, pero continúa perfectamente su tradición. Vende libros nuevos y usados, ofrece obras antiguas y títulos que ya no se encuentran en el mercado y presta especial atención a las pequeñas editoriales. En el exterior mantiene también los característicos puestos con libros de ocasión.
También merece la pena curiosear entre las publicaciones de Edizioni Langella: el catálogo incluye obras relacionadas con Nápoles, su historia, su música e incluso la lengua napolitana. Es exactamente el tipo de compra que tiene más sentido hacer aquí que llevarse el típico souvenir producido en serie.
El recuerdo de Libreria Guida y una librería donde tomar algo
Port’Alba conserva también las huellas de las librerías que ya no existen. La más importante es la histórica sede de Libreria Guida, cerrada en 2003 y recordada hoy por una placa. En 1983 fue declarada bien cultural del Estado italiano y en su célebre “saletta rossa”, o salita roja, se organizaban encuentros dedicados a la política, el arte, la historia, la poesía, la música y la literatura. Más que una simple tienda, fue uno de los lugares clave de la vida intelectual napolitana del siglo XX.
Un poco más adelante encontramos, en cambio, un ejemplo de cómo una librería puede cambiar de forma sin perder del todo su identidad. Libreria Berisio, en el número 28, combina espacios de lectura, bar y música en directo; hoy el local funciona sobre todo como un espacio híbrido y por la noche adquiere claramente el ambiente de un bar de cócteles.
Hay además una pequeña curiosidad cinematográfica y literaria: aquí se rodaron algunas escenas de la segunda temporada de La amiga estupenda. Para profundizar en la relación entre Elena Ferrante y la ciudad, puedes leer en Volare nuestro artículo Ciudades de novela: viajar por el Día Mundial del Libro.

De Piazza Bellini a los libros, el vino y los vinilos
Al salir de Port’Alba prácticamente se entra en otro de los grandes salones informales del centro: Piazza Bellini, punto de encuentro de estudiantes, músicos y habituales de las universidades cercanas. A pocos pasos, en Via San Pietro a Majella, se encuentra Perditempo – Libri, vini e vinili. El nombre ya es toda una declaración de intenciones: libros, discos y vino conviven en un mismo espacio, un café literario dedicado a los amantes de la lectura y la música. Es una parada más adecuada para última hora de la tarde o la noche que para leer en el silencio de una biblioteca, y precisamente ahí está la gracia: en Nápoles, la cultura del libro rara vez vive separada de la conversación y la vida social.
Muy cerca merece una visita también Colonnese Libri & Altro. Colonnese Editore es una histórica editorial napolitana y su catálogo resulta especialmente interesante si buscas algo que cuente la ciudad sin comprar la típica guía turística. La colección Parthenope, por ejemplo, recupera en pequeños formatos cuidados clásicos de la literatura dedicada a Nápoles, mientras que Le Bussole reúne guías histórico-artísticas sobre el patrimonio de la ciudad y de Campania.
Via San Sebastiano: cuando el papel se encuentra con la música
Desde aquí merece la pena hacer un pequeño desvío por Via San Sebastiano. Durante mucho tiempo esta calle estuvo asociada a las tiendas de instrumentos musicales, también por su proximidad al Conservatorio di San Pietro a Majella. Esa concentración se ha reducido respecto al pasado, pero la tradición no ha desaparecido: todavía resisten tiendas de instrumentos y talleres de lutería. En el centro de Nápoles, libros, teatro, música, edición y vida universitaria llevan siglos ocupando las mismas pocas calles, superponiéndose continuamente.

Una última búsqueda del libro perdido
Si todavía tienes ganas de rebuscar, sigue hacia Piazza del Gesù y después Via Mezzocannone. Aquí entra en escena Librerie Dante & Descartes, uno de los proyectos independientes más interesantes del centro, hoy con dos sedes: Via Mezzocannone 63 y Piazza del Gesù Nuovo 14.
Su especialidad son los que ellos mismos definen como “libros perdidos y encontrados”: textos antiguos, viejos, raros y descatalogados, primeras ediciones, manuscritos, autógrafos, libros usados y universitarios. En su catálogo declaran más de 5.000 títulos raros, antiguos y fuera de catálogo. Pero Dante & Descartes es también una pequeña editorial: hoy publica unos veinte libros al año, entre novedades, traducciones y reediciones.
Si quieres añadir una última dirección contemporánea, basta con llegar hasta Via Santa Chiara. Libreria Tamu nació con la idea de utilizar los libros para abrir “nuevas ventanas al mundo” y propone una selección muy reconocible de narrativa, ensayo, poesía, cómic y revistas, con especial atención al Mediterráneo, África, los Balcanes, América Latina y los temas de la sociedad contemporánea. Es un buen contrapunto a las librerías de anticuario de Port’Alba: la Nápoles de papel no vive únicamente de la memoria.
Qué llevarte a casa de una Nápoles de papel
Al final del recorrido puede que no hayas comprado ni un solo imán, y está perfectamente bien así. Una postal antigua de Nápoles, un grabado, una pequeña edición de una editorial local, un libro usado con una dedicatoria en la primera página o un volumen en napolitano probablemente cuenten algo más de la ciudad.
El centro histórico de Nápoles, inscrito en la lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO desde 1995, conserva unos veinticinco siglos de estratificación urbana. En estas pocas calles esa historia casi puede leerse literalmente: una puerta del siglo XVII, una antigua librería convertida en memoria, libros usados expuestos en las aceras, editoriales independientes, estudiantes, músicos, cócteles y conversaciones. Para conocer esta Nápoles no hace falta leer las páginas en orden. Basta con empezar en Port’Alba y ver adónde te lleva la historia.