Cuando llega julio y el Mediterráneo se llena de sombrillas, Castellón guarda un secreto refrescante tierra adentro.
A poco más de una hora de la costa, el interior de la provincia cambia la arena por la piedra caliza, las olas por el murmullo del río y los chiringuitos por pueblos tranquilos donde el verano se vive con otro ritmo. Aquí también se viene en bañador, pero el baño tiene sabor a agua dulce: pozas naturales, fuentes, cañones, senderos de ribera y paisajes de montaña que parecen pensados para bajar la temperatura.
El gran protagonista de esta escapada es Montanejos, en la comarca del Alto Mijares, uno de esos lugares capaces de convencer tanto a quienes buscan un chapuzón fácil como a quienes prefieren ganárselo caminando. El pueblo se asoma al río Mijares entre paredes rocosas, montes cubiertos de pinos y un paisaje que mezcla termalismo, naturaleza y aventura. En verano, cuando el calor aprieta, su entorno se convierte en una alternativa perfecta a las playas más concurridas de la provincia.
Montanejos, el baño más deseado del interior
La imagen más conocida de Montanejos es la Fuente de los Baños: una piscina natural de aguas transparentes encajada entre paredes de roca, donde el río dibuja remansos de color turquesa. Su fama no es casual. El manantial brota a una temperatura constante de unos 25 ºC, lo que hace que el baño sea agradable durante buena parte del año, y su caudal contribuye a alimentar de nuevo el curso del Mijares.

Llegar hasta aquí en pleno verano tiene algo de pequeño ritual. Primero aparece la carretera, que se retuerce entre montañas; después, el pueblo, con su aire de villa termal; y, finalmente, el río, que parece llamar desde el fondo del valle. La Fuente de los Baños no es una playa fluvial salvaje en el sentido estricto: es un paraje natural acondicionado, con zonas de descanso y normas pensadas para proteger un entorno muy frecuentado. Precisamente por eso conviene organizar bien la visita.
La recompensa es inmediata. El agua, ni fría ni caliente, envuelve el cuerpo con una suavidad inesperada. Las rocas hacen de solárium natural, los árboles dan sombra en algunos tramos y el sonido del río sustituye al ruido de fondo de la ciudad.
Montanejos funciona muy bien como base porque permite modular la escapada según el tipo de viajero. Quien busque un plan sencillo puede limitarse a la Fuente de los Baños y a un paseo por el casco urbano. Quien quiera algo más activo puede seguir el curso del Mijares, acercarse a los estrechos del río o contratar una actividad guiada. Y quien prefiera un fin de semana pausado puede combinar el baño con pueblos como Cirat, Puebla de Arenoso, Montán o Arañuel, pequeñas localidades donde el paisaje sigue marcando el ritmo.
Rutas suaves junto al agua
Uno de los grandes atractivos de Montanejos es que el baño puede combinarse con senderos de diferente intensidad. Para una primera aproximación, lo ideal es caminar por los alrededores del río Mijares, buscando miradores y tramos donde el paisaje se abre entre paredes de roca. El entorno de la Fuente de los Baños permite paseos tranquilos, especialmente a primera hora del día o al caer la tarde, cuando la luz suaviza el relieve y el calor da una tregua.
Entre las rutas más conocidas está la zona de Los Estrechos, un recorrido que permite comprender mejor la fuerza del río y la geología del lugar. El Mijares avanza aquí entre desfiladeros, cortados y curvas de piedra, creando un paisaje que sorprende a quienes solo conocen la Castellón litoral. No hace falta convertir la jornada en una gran expedición: basta elegir un tramo, llevar agua, protegerse del sol y evitar las horas centrales.

Otra opción para quienes tengan algo más de costumbre caminando es acercarse al Barranco de la Maimona, un escenario muy vinculado al senderismo, la escalada y el barranquismo. Sus paredes verticales y su vegetación de ribera muestran la cara más abrupta de Montanejos. En verano, eso sí, conviene ser prudentes: las rutas por barrancos requieren información actualizada, buen calzado y, en algunos casos, acompañamiento profesional. La naturaleza aquí es amable, pero no decorativa; hay que leerla y respetarla.
Aventura en el río Mijares
Para quienes quieran añadir un punto de adrenalina, Montanejos también es uno de los destinos de referencia en turismo activo de la provincia. El río Mijares y el entorno del embalse de Arenoso permiten practicar actividades como rafting, kayak, barranquismo, vías ferratas o escalada con empresas especializadas. La oferta local incluye propuestas acuáticas y de montaña, con distintos niveles de dificultad y siempre con reserva previa en el caso de las actividades guiadas.

El rafting suave es una buena forma de descubrir el río desde dentro, especialmente para quienes buscan una experiencia compartida y accesible. El kayak, por su parte, permite disfrutar del paisaje de una manera más tranquila, sobre todo en zonas de aguas calmadas. Y el barranquismo resulta ideal para viajeros con más espíritu aventurero, siempre que se realice con guías cualificados y material adecuado.
Pueblos para alargar la escapada
El Alto Mijares no se entiende solo desde Montanejos. La comarca reúne pequeños municipios de interior donde el viaje se vuelve más lento y rural. Cirat, capital comarcal, conserva ese aire de pueblo de montaña donde apetece parar a comer o tomar algo después de una mañana de río. Puebla de Arenoso, junto al embalse, abre la puerta a paisajes más amplios, con agua represada, montes y carreteras panorámicas. Montán, Arañuel o Fuentes de Ayódar completan una constelación de pueblos donde las fuentes, los barrancos y los caminos forman parte de la vida cotidiana.

La gastronomía acompaña bien este tipo de escapada. Después del baño, apetecen platos sencillos y contundentes: carnes a la brasa, embutidos, aceite de la zona, arroces de interior, verduras de temporada o dulces tradicionales. En verano, lo mejor es reservar mesa, preguntar por cocina local y dejar que el plan se adapte al horario del pueblo, no al revés.
Consejos para disfrutar sin dejar huella
La popularidad de Montanejos ha crecido mucho, y eso obliga a viajar con cierta responsabilidad. Antes de ir, conviene consultar la información oficial del Ayuntamiento sobre accesos, tarifas, fechas con aforo regulado y normas de uso del paraje. En determinadas épocas, el acceso puede estar organizado de forma específica, y las reglas sobre comida, mascotas, material de baño o elementos de camping buscan proteger un espacio natural muy sensible.
También es recomendable llegar temprano, especialmente en fines de semana y meses de calor. Las primeras horas del día permiten aparcar con más facilidad, caminar sin temperaturas extremas y disfrutar del agua antes de la mayor afluencia. El calzado de agua es casi imprescindible: las rocas pueden resbalar y entrar al río resulta mucho más cómodo con escarpines. Protector solar, gorra, agua potable y una bolsa para llevarse todos los residuos completan el kit básico.
Castellón, en modo agua dulce
Escaparse a Montanejos y al Alto Mijares en verano es descubrir que Castellón tiene muchas formas de refrescar. Está el Mediterráneo, por supuesto, con sus playas luminosas y su horizonte azul. Pero también existe esta otra Castellón interior, hecha de ríos templados, pozas escondidas, cañones de piedra y pueblos donde la sobremesa se alarga a la sombra.
Aquí el verano no se mide por la distancia hasta la orilla del mar, sino por la sensación de meter los pies en el río después de una caminata, por el frescor que sube desde el agua y por ese silencio que solo se encuentra cuando la carretera deja atrás la costa. En Montanejos, Castellón se vive en bañador, sí, pero también con botas de senderismo, escarpines y ganas de mirar el paisaje con calma.