Palermo es un asalto a los sentidos. Está el parlotear estridente de sus residentes, los coches pitando, la bocina de las motos, el rosa chillón de las adelfas que se alinean en los bulevares, el azul cielo de la bata de una Madonna en una capilla al borde de la carretera, y los colores brillantes de la ropa tendida en los balcones. Es un lugar con una sorpresa en casa esquina: el aroma penetrante del café que viene del bar en el callejón, un templo engalanado con mosaicos, una señal de la calle escrita en árabe o una estatua inmensa coronando una fuente en una plaza; Palermo es realmente un sitio en el que el aburrimiento no existe.
Destination: Palermo
El bosque mediterráneo es famoso y en Palermo, una ciudad templada-húmeda con inviernos leves y húmedos y veranos cálidos y secos con pocas precipitaciones, hay diversos lugares en los que puedes contemplarlo, relajarte y recargar fuerzas durante una excursión. Descubrámoslos juntos.
VILLA GIULIA Y EL JARDÍN BOTÁNICO
En vía Lincoln, entre la estación de trenes y el mar, hay dos grandes pulmones urbanos próximos. Villa Giulia es un parque geométrico con exedras pintadas al estilo pompeyano (que me recuerdan un poco a Central Park de Nueva York). Desde la pequeña colina con grandes plantas ubicada en su interior se ve el mar, pero también es impresionante el reloj del Dodecaedro, un dodecaedro de mármol diseñado por el matemático Lorenzo Federici con un reloj de sol en cada cara en el centro de una fuente, colocado a espaldas de la estatua de un joven. Lo mejor es sentarse en un banco con una “arancina-bomba“ enorme (croqueta de arroz rellena de carne y guisantes típica de Sicilia) del cercano Bar Touring. En las proximidades está el Jardín Botánico, gestionado por la Universidad. Muchos van por motivos científicos, dada la gran variedad de plantas, pero seguro que un paseo romántico por el jardín también es impresionante. Sus invernaderos, herbarios y el árbol del jabón lo convierten en un lugar perfecto hasta para declaraciones…
EL JARDÍN INGLÉS
A diez minutos a pie del Teatro Politeama, en el centro de la ciudad, suelo hacer una pausa en el Jardín Inglés que sigue las irregularidades del terreno, como es típico de los jardines a la inglesa, de donde toma el nombre. Entre puentes y caminos subterráneos, ficus y palmeras, siempre se encuentra algo de sombra en los días calurosos, aunque también hay una pista de patinaje y, desde hace algunos años, una pista de hielo durante el invierno. En el interior hay también quioscos.
VILLA GARIBALDI
En plaza Marina está uno de los árboles más grandes de Italia, un ficus macrophyla de 30 metros de altura y con un tronco de 21 metros de diámetro. Se encuentra justo enfrente del Palazzo Steri, un edificio que albergó la Inquisición española y los virreyes. En esta zona se llevaban a cabo las ejecuciones, pero ahora está llena de amantes de la fotografía y de parejas. Los domingos hay un mercadillo de antigüedades donde siempre encuentro algo que comprar tras regatear durante un buen rato. ¡Nunca hay que aceptar el primer precio que nos ofrezcan!
EL PARQUE DE LA FAVORITA
La zona verde más extensa de Palermo (400 hectáreas) está a los pies del Monte Pelegrino. Los palermitanos van allí los Lunes de Pascua y los domingos de primavera para hacer barbacoas, pero también para correr, montar en bici o pasear en los sofocantes días de verano entre árboles cítricos, olivos, fresnos, nogales y zumaques. Forma parte de una reserva natural, por lo que te aconsejo ir por los senderos y en las zonas marcadas. La visita puede alargarse con la subida a pie al monte en el que está el santuario de Santa Rosalía o con un baño en la playa, cerca de la parte norte. Se encuentra entre Palermo y Mondello, a donde se puede llega fácilmente en autobús.
PUNTA BARCARELLO EN SFERRACAVALLO
Termino con un lugar algo diferente a los demás. Se trata de una lengua de tierra tendida hacia el mar que se encuentra en una aldea marinera, Sferracavallo, en la que hay maravillosos restaurantes de pescado pero que también es muy visitada en verano por sus arrecifes y su mar cristalino (por ejemplo en la Bahía del Coral). Aquí, sumergida entre un pinar y chumberas, se encuentra Punta Barcarello, donde a veces voy a reflexionar o a tomar algo el sol, incluso en invierno. Los pescadores han construido una capilla para que les proteja cuando están en el mar, pero también hay extrañas reproducciones de monumentos en miniatura, desde fuentes ya desaparecidas de la aldea, hasta los trulli de Apulia (viviendas de piedra con planta circular y tejado cónico) ¡y hasta una esfinge egipcia! Hay también un anfiteatro del que parten alas delta en primavera y desde donde se ve todo el golfo y los aviones aproximándose al aeropuerto de Palermo. En verano también puedes bañarte o practicar buceo superficial.
La Antica Focacceria San Francesco sirve gastronomía palermitana tradicional como las sarde a beccafico (sardinas rellenas con migas de pan, piñones y pasas). Desde que abrió en 1834, los deliciosos platos del restaurante, su atmósfera animada y la decoración de estilo Liberty ha atraído a ricos y famosos, incluyendo a Giuseppe Garibaldi, Paul Newman, Hillary Clinton y Sofia Loren.
Otra razón para visitar este encantador locale es la de dar apoyo a su valiente dueño, Vincenzo Conticello, que rechazó pagar el dinero de protección de la mafia en 2005, y cuyo testimonio en contra sus supuestos extorsionadores los llevó a la cárcel. Desde entonces, Conticello ha estado bajo protección policial 24 horas, 7 días a la semana.
Para llevarte lo máximo de la cultura de la ciudad, deberías ir un noche a la ópera en el Teatro Massimo Vittorio Emanuele de Palermo. Es el teatro de ópera más grande de Italia, diseñado a imagen de un templo antiguo griego y, como curiosidad, fue el escenario donde se grabó la escena final de El Padrino III.
Templo a la ostentación en la ciudad de Palermo, sus centelleantes luces de araña, sus dorados y su lujoso terciopelo crean una atmósfera que rezuma grandeza por todas partes – añádele la gente local engalanada y las señoras moviendo sus abanicos como si estuvieran en el siglo XIX, y sólo te queda imaginar que Palermo está en lo más alto de su esplendor.
Es fácil entender cómo Villa Palagonia, muy cerca de Palermo, se ha ganado el apodo de la “Villa de los Monstruos”. Encajado alrededor de los muros del jardín barroco, y atisbando por encima de limoneros, cactus y jazmines se encuentra un popurrí de bizarras esculturas de piedra. Los visitantes acuden en masa al tour de rigor para ver el circo freak de Villa Palagonia: enanos jorobados, duendes con múltiples ojos, querubines con el ceño fruncido y fantásticas criaturas deformes: una creación de pesadilla del antiguo dueño de la villa italiana, un príncipe desfigurado que fue encarcelado por demencia.
Tan horripilante es la apariencia de las caricaturas, que las mujeres embarazadas de la zona solían evitar mirarlas por miedo a que su influencia pudiera deformar a los niños que estaban por venir.
Los sicilianos pueden pasar horas discutiendo sobre comida, debatiendo sobre el dulzor de un tomate o la mejor manera de filetear una sardina. Para comprobarlo, dirígete al mercado Vucciria de Palermo, el sitio con mayor concentración de este importante ingrediente en la vida local. Entre los feriantes chillones y los caminitos estrechos a modo de zoco, serás abofeteado por las tentadoras visiones y olores de los productos de temporada: pimientos picantes, caracoles contorsionándose, naranjas sanguinas, salados erizos de mar, frutos de nopal y nueces del Etna.
Sé atrevido y prueba comida callejera como el pani c’a meusa: bazo de becerro servido en pan con queso gratinado y limón, arenoso en textura, pero sabe mucho mejor de lo que suena.
Situado en un viejo palazzo con vistas al mar, El Kursaal Kalhesa de Palermo es el lugar perfecto para salir a tomar algo al atardecer. Es una fusión ecléctica entre bodega de vinos, restaurante, sala de conciertos y librería, con una terraza al aire libre para el verano.
Puedes pedir un coctel o beber una copita de grappa y disfrutar del espectáculo; puede que sea jazz, rock, blues o rockabilly en directo, o una muestra de fotografía, algo de teatro tradicional, o incluso una degustación gastronómica. Y si simplemente quieres relajarte en un entorno elegante y divertirte mirando a la gente que pasa, este también es el sitio ideal, sin duda.