Sólo a 20 minutos andando de la bonita localidad de Oia (subiendo y bajando algunas colinas), la playa de Katharos está escondida entre acantilados escarpados y rocas. La excursión resulta una escapada total de otros rincones más concurridos y horteras de la isla, ya que la playa se mantienen maravillosamente virgen (sin tumbonas, sin sombrillas), y su arena volcánica de color negro, su mar temperamental y sus
puestas de sol despampanantes le dan un aire como de otro mundo. Pasando por un caminito y subiendo unas escaleras, encima de la playa, el bar Katharos Lounge, bohemio y chic, sirve zumos naturales recién exprimidos y tentempiés para picar, además de organizar conciertos en directo la mayoría de las noches.