Después de recorrer la ciudad, de deleitarte con la catedral y edificios emblemáticos, de callejear y subir sus históricas escaleras, tal vez te apetece conocer Dubrovnik de un modo diferente. Si subes a un “glass boat” te aseguramos que tendrás una visión sorprendente. Se trata de embarcaciones que, como su nombre indica, tienen el suelo acristalado.
El paseo dura casi una hora por el entorno de la muralla y en él podrás conocer los alrededores acunado por la brisa marina. Si eres amante de la fotografía podrás retratar estrellas de mar y otras especies. Una experiencia única por el mar Adriático. Siéntete pez y sumérgete de lleno en las aguas cristalinas. Conoce las profundidades ¡pero esta vez sin mojarte!