El mar se une a la cultura en uno de los puntos más turísticos y lujosos de la Costa Azul. Saint-Tropez atrae tanto a turistas de todo Europa, como del centro de Francia. Además de su famoso Puerto y las vistas desde la Ciudadela, Saint-Tropez cuenta con otros rincones llenos de encanto y menos conocidos. Situado en un agradable bosque de pinos, con cierto encanto salvaje, y a pocos pasos de la playa de Tahití,
La Pomme de Pin combina ingredientes y productos frescos de la Provenza, con un delicioso giro italiano. Texturas y aromas que harán las delicias de los paladares más exigentes. Degusta sus suculentos platos de pasta fresca, o prueba su pescado y marisco. Déjate recomendar por su agradable servicio, seguro que aciertan. Combínalo todo con un buen vino y relájate con la dulzura de la brisa marina.
Hyères reúne historia, cultura y un paraje natural espectacular. Destacamos la visita a sus hermosas islas, que por algo son conocidas con las Islas de Oro. La Isla de Porquerolles resulta un pequeño oasis mediterráneo. Porquerolles nos guarda vestigios de diversas épocas: una suerte de mosaico de restos griegos, celtas, romanos y ligurios. El paisaje te cautivará con sus deslumbrantes playas de arena fina y blanca de la zona norte, que contrastan con la rocosa zona sur, por donde serpetean
refrescantes calas y podrás contemplar un faro de mediados del siglo XIX y un molino del siglo XVIII. Un plan ideal para toda la familia es pasear en bicicleta por sus bosques donde abundan las plantas aromáticas. De allí se puede ir en barco a la frondosa Isla de Port-Cros, convertida en Parque Nacional en 1963, y también a la Isla de Levant. Naturaleza, mar, deportes acuáticos y desconexión. ¿Necesitas más motivos?
La ciudad de Toulon conforma uno de los puntos claves del turismo y comercio, gracias a su situación de enclave estratégico entre la costa y la montaña, y su gran puerto militar. Pasear por sus callejuelas y contemplar las vistas desde el teleférico nos descubrirá parte de su historia. Al este de la ciudad nos encontramos el agradable barrio de Mourillon: merece la pena
pasear por sus tranquilas playas disfrutando de un buen helado artesano. El mercado de Mourillon congrega tradición e innovación todos los sábados por la mañana. Se trata de un mercado ecológico muy animado y pintoresco en el que podrás encontrar todo tipo de verduras, frutas y legumbres de la región. Una buena oportunidad para impregnarte del carácter provenzal.