Para disfrutar de un buen almuerzo o cena sin caer en trampas, lo mejor será alejarse un poco de la hermosa Piazza dei Miracoli. Si paseamos por las cercanías del río nos encontramos con la Piazza Chiara Gambacorti, un lugar muy agradable y animado, pero más reguardado del trasiego turístico. Il Bistrot es un restaurante italiano de los de verdad, nada de trucos. Su servicio
es muy amable y atento, así que la mejor opción es que te dejes recomendar. Degusta sus originales platos de pasta con diferentes salsas, prueba el pescado fresco y combínalo con un vino local, como el Chianti Colline Pisane. Por cierto: ¡no cortes los espaguetis! Es un gesto un tanto ridículo en la Toscana. Para finalizar, prueba su tiramisú. No decepciona.
Hay ciudades muy propicias para montar en bicicleta y Pisa es una de ella, ya que es mayormente llana. Si tienes un día libre, alquila una bici y dedica el día a recorrer la extensa ribera del Arno, enmarcada por mágicas callejuelas o “lungarni”. Si te apetece reponer fuerzas, haz una parada en la heladería De’Coltelli, un clásico que rebosa tradición y buen hacer.
¡Delicioso! También puedes acercarte hasta las playas de la Marina di Pisa, Calambrone y Tirrenia, salpicadas por un decorado de tumbonas azules y sombrillas a rayas que te harán sentir dentro de una peli. Y si eres de los más aventureros, te recomendamos que des un paseo por la impresionante campiña hacia la bella ciudad de Lucca, a unos 38 km.
Tanto si buscas un lugar en el que contemplar un atardecer espectacular, un café en el que relajarte y dejar que pase el tiempo, o un bar para pasar una noche animada, el Sunset Café es el espacio ideal para visitar en buena compañía y disfrutar de un ambiente único. Situado en la Marina de Pisa, este cálido local abre sus puertas desde la tarde hasta la madrugada y realmente
merece la pena visitarlo. Siéntate en sus cojines dispuestos junto a la orilla del mar, respira el aroma a sal y déjate arrullar por la luz de las velas. En este ambiente seductor se reúne gente de todas las edades, así que tal vez tengas oportunidad de conocer a alguien interesante.
Su nombre real es La Moderna, pero todo el mundo en Florencia llama a esta pizzería I Briganti, apellido de la familia que ha llevado el negocio durante más de 40 años. Esta clásica trattoria-pizzería es muy popular: prepárate para hacer cola si no has conseguido reservar antes. I Briganti ha servido pastas, pizzas, carnes, y otros platos tradicionales a generaciones de florentinos,
incluidas algunas celebrities. El servicio es rápido, la comida está muy buena y los precios son asequibles. Está abierta hasta las dos de la mañana, así que aquí puedes encontrarte desde jubilados a fiesteros empedernidos. Está algo alejada del centro, pero vale la pena el paseo.
En pleno centro de la ciudad, flanqueada por algunos de los palacios más bonitos de Florencia, transcurre la Via de’ Tornabuoni. Recientemente transformada en calle peatonal, es la principal calle de la moda de Florencia y una visita obligada por sí misma. Aquí están algunas de las marcas de moda más lujosas, pero no es necesario que compres nada para simplemente
disfrutar de un paseo por esta maravillosa calle que empieza en una plaza pequeña y llega hasta el Puente de Santa Trinita. La Via de’ Tornabuoni alcanza su máximo esplendor durante la semana de la moda en el Palacio Pitti, con fiestas en cada tienda y la calle a rebosar de gente.
El centro cultural Biblioteca delle Oblate está ubicado en un palacete en el centro de Florencia y tiene una programación de eventos muy amplia. La biblioteca es gratuita y tiene libros y DVD’s de todo el mundo, y una sección dedicada a niños. Pero la gran atracción del centro es su bar en la planta superior: dos terrazas cubiertas, con unas vistas fantásticas a la cúpula del
Duomo. Durante el día encontrarás universitarios tomándose un panino, y después de cenar suelen haber actuaciones de música en directo. Ideal para el primer té de la mañana o para el aperitivo, coge un libro sobre Florencia y disfrutarás de una experiencia impagable.
Si te apetece encontrar un pulmón verde entre los palazzi y las calles estrechas de Florencia: ve a Le Cascine, un parque inmenso justo en el corazón de la ciudad y a lo largo del río Arno. Ideal para descansar a la sombra o hacer un picnic, pero también perfecto si tienes ganas de explorar: este parque
histórico tiene zonas de recreo, una piscina en Le Pavoniere que por la noche se convierte en coctelería, un anfiteatro con una amplia programación de conciertos durante el verano, e incluso un hipódromo. Los martes no te olvides de pasarte por el animado mercado.