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Entre los acantilados más altos de Malta y una de sus calas más remotas, esta ruta revela una cara inesperada de la isla: árida, silenciosa, abierta al Mediterráneo y sorprendentemente solitaria. Un trekking para quienes buscan paisaje puro, lejos de los recorridos más turísticos.

Malta suele imaginarse desde sus ciudades de piedra dorada, sus iglesias barrocas, sus puertos históricos y sus aguas transparentes. Pero hay otra Malta menos evidente, más horizontal y más áspera, donde el viaje no se mide en monumentos sino en viento, senderos de tierra, muros de piedra seca y acantilados que caen hacia un mar inmenso.

Esa Malta aparece con fuerza en el oeste de la isla, entre los acantilados de Dingli y la bahía de Fomm ir-Riħ. Aquí, el paisaje se abre sin demasiadas concesiones: no hay grandes urbanizaciones, ni paseos marítimos, ni chiringuitos junto al agua. Solo una línea costera abrupta, campos trabajados, caminos estrechos, vegetación baja y una sensación de aislamiento difícil de encontrar en una isla tan visitada.

dingli cliffs malta

La ruta que conecta Dingli con Fomm ir-Riħ no es un paseo urbano ni una excursión improvisada en sandalias. Es un trekking de dificultad moderada, con tramos expuestos, bajadas pedregosas y zonas donde conviene orientarse bien. Pero precisamente por eso resulta tan especial: porque obliga a bajar el ritmo, mirar el terreno y aceptar que la naturaleza aquí no está domesticada para el visitante.

Dingli: caminar sobre el borde de Malta

El punto de partida natural de la ruta son los Dingli Cliffs, uno de los paisajes más espectaculares de Malta. Situados en la costa occidental, estos acantilados forman el tramo más elevado de la isla, con Ta’ Dmejrek, el punto más alto de Malta, situado a unos 253 metros sobre el nivel del mar.

Ta’ Dmejrek malta

Desde arriba, la vista es amplia y casi hipnótica. El Mediterráneo se extiende sin interrupciones, la pequeña isla de Filfla aparece en el horizonte y el terreno cae en terrazas naturales hacia el mar. A diferencia de otras zonas costeras de Malta, más urbanizadas o frecuentadas, Dingli conserva una atmósfera rural. La carretera discurre cerca del borde, pero basta alejarse unos minutos para sentir que el paisaje domina por completo.

El entorno está marcado por campos, pequeñas parcelas agrícolas y senderos que siguen la cornisa. La piedra caliza, el viento y la vegetación mediterránea construyen un escenario seco y luminoso, especialmente bello en primavera, cuando las temperaturas son suaves y el campo conserva algo del verdor del invierno.

Antes de empezar a caminar, conviene detenerse. No solo para hacer fotos, sino para entender la escala del recorrido. Desde Dingli, la ruta no busca una cala fácil, sino una de las bahías más aisladas de Malta: Fomm ir-Riħ, escondida entre acantilados y accesible solo a pie o desde el mar en condiciones favorables.

La ruta: de Dingli a Fomm ir-Riħ

No existe una única forma oficial de hacer este recorrido. La zona permite distintas combinaciones: rutas circulares por Dingli y Fawwara, caminatas costeras hacia Baħrija o itinerarios que se acercan a Fomm ir-Riħ desde el entorno de Mġarr o Ġnejna. Para plantear una ruta concreta desde Dingli hasta Fomm ir-Riħ, lo más sensato es pensar en una caminata lineal o semicircular de media jornada, adaptando distancia y dificultad al punto exacto de salida y al regreso elegido.

Como referencia, el itinerario de Dingli Cliffs and Fawwara Trail tiene unos 9,5 km de recorrido, un desnivel positivo aproximado de 186 m y suele completarse en 2,5 o 3 horas, con dificultad moderada. Otras rutas de la zona que conectan con Fomm ir-Riħ, como el bucle desde Mġarr, rondan los 11,7 km y también se consideran moderadas.

Fawwara Trail malta

Para una excursión desde los acantilados de Dingli hasta Fomm ir-Riħ, conviene reservar entre 3 y 4 horas de caminata efectiva, más tiempo para paradas, fotos, descanso en la bahía y regreso. La distancia puede variar según el trazado, pero lo razonable es calcular alrededor de 10 a 12 km si se plantea como ruta amplia por el entorno costero.

El camino comienza con la sensación de caminar por la parte alta de Malta. Al principio, el paisaje es relativamente abierto y cómodo: pistas rurales, senderos junto a campos, vistas constantes al mar. Pero a medida que se avanza hacia el norte y se busca el descenso hacia Fomm ir-Riħ, el terreno cambia. Aparecen tramos más irregulares, zonas de tierra suelta, pendientes y pasos donde hay que prestar atención.

La bahía de Fomm ir-Riħ no se entrega fácilmente. Esa es parte de su encanto. El acceso hasta la orilla puede ser complicado, especialmente tras lluvias o con el terreno húmedo, ya que algunas zonas de arcilla y tierra rojiza pueden volverse resbaladizas. Visitantes y senderistas suelen advertir de que el descenso requiere cuidado y buen calzado, sobre todo en los tramos finales.

Por eso, la ruta debe entenderse como un trekking, no como una simple visita a una playa. Quien quiera solo bañarse quizá encontrará opciones más fáciles en Malta. Quien busque una experiencia de paisaje, silencio y esfuerzo moderado, en cambio, encontrará aquí uno de los recorridos más memorables de la isla.

Fomm ir-Riħ Bay from above

Fomm ir-Riħ: una cala al margen del mapa turístico

Fomm ir-Riħ significa, literalmente, algo parecido a “la boca del viento”. El nombre no podría ser más adecuado.

La bahía aparece encajada entre laderas y acantilados, con una playa de cantos y aguas transparentes que cambian de color según la luz. No hay grandes servicios, ni restaurantes, ni alquileres, ni música, ni paseo marítimo. Y esa ausencia es precisamente lo que la convierte en un lugar tan especial.

En una isla donde muchos espacios costeros están perfectamente integrados en la experiencia turística, Fomm ir-Riħ conserva una sensación de remoto. No porque esté lejos en términos de kilómetros —Malta es pequeña—, sino porque el acceso exige intención. Hay que querer llegar. Hay que caminar. Hay que aceptar que quizá no sea el lugar más cómodo, pero sí uno de los más auténticos.

La bahía se encuentra en la costa occidental, cerca de Baħrija, y está rodeada de un paisaje abrupto y poco urbanizado. Algunas guías la describen como una de las playas más aisladas de Malta, precisamente por su acceso limitado y su ausencia de servicios.

Al llegar, la recompensa no es solo visual. Es también acústica. El sonido del mar golpeando los cantos, el viento entre las laderas, la falta de ruido humano. La sensación de haber encontrado un hueco de silencio en una isla que, en otros puntos, puede parecer siempre activa.

El baño puede ser tentador si el mar está tranquilo, pero conviene ser prudente. No hay vigilancia, el fondo es rocoso y las condiciones pueden cambiar. Esta no es una playa pensada para instalarse con comodidad, sino un lugar para descansar, mirar, quizá mojarse con cuidado y volver a calzarse para el regreso.

Lo que hace especial este tramo

La ruta entre Dingli y Fomm ir-Riħ tiene algo que no siempre se encuentra en Malta: continuidad paisajística sin demasiada intervención urbana.

Durante buena parte del recorrido, el mar queda a un lado como una presencia constante. No se trata de una sucesión de miradores aislados, sino de una experiencia de horizonte. El sendero avanza por un territorio seco, casi mineral, donde la vegetación es baja y resistente: hinojo marino, matorral mediterráneo, flores silvestres en primavera, hierbas aromáticas que aparecen al rozar el camino.

La ausencia de urbanización es uno de sus grandes valores. Malta es una isla densamente habitada, y precisamente por eso estos tramos abiertos adquieren un peso especial. Aquí el paisaje parece más antiguo, más desnudo. Los muros de piedra seca recuerdan la actividad agrícola, las pistas rurales conectan pequeñas parcelas y el mar actúa como frontera absoluta.

Primavera: el mejor momento para caminar

La primavera es, probablemente, la mejor época para hacer esta ruta. Entre marzo y mayo, las temperaturas suelen ser mucho más agradables que en verano, el campo conserva color y la luz permite disfrutar de largas jornadas al aire libre sin el calor extremo de los meses centrales. Además, la vegetación está más viva, aparecen flores silvestres y el contraste entre la tierra seca, los campos y el azul del Mediterráneo resulta especialmente fotogénico.

a person standing on a cliff above the sea

En verano, el recorrido puede volverse duro. Hay poca sombra, el terreno refleja el calor y el esfuerzo se multiplica. Si se hace en meses cálidos, es imprescindible empezar muy temprano, llevar mucha agua y evitar las horas centrales del día.

El otoño también es una buena opción, especialmente cuando las temperaturas bajan y la isla recupera cierta calma después del verano. Pero la primavera tiene una ventaja adicional: permite combinar senderismo con otros planes al aire libre, sin la presión de la temporada alta y con una Malta más luminosa y amable.

Cómo llegar y cómo organizar la excursión

Para llegar a los acantilados de Dingli, lo más práctico es hacerlo en coche, taxi o transporte privado desde Valletta, Sliema, St Julian’s o Rabat/Mdina. También existen conexiones de autobús hacia Dingli o Rabat, aunque los horarios y combinaciones pueden condicionar mucho la ruta, especialmente si se quiere terminar cerca de Fomm ir-Riħ y regresar desde otro punto.

Si se viaja sin coche, una opción razonable es tomar como base Rabat o Mdina, acercarse desde allí a Dingli y organizar el regreso con taxi o vehículo contratado. Para quienes quieran una experiencia más flexible, alquilar coche durante un día permite combinar la ruta con una visita a Mdina, a la costa occidental o a otros puntos menos turísticos del interior maltés. La ruta no siempre está señalizada de forma evidente, y algunos senderos pueden ser confusos. Conviene llevar una aplicación de mapas o GPS, batería suficiente y una ruta descargada previamente. También es recomendable consultar el estado del terreno, especialmente después de lluvias, ya que el acceso a Fomm ir-Riħ puede volverse más resbaladizo.

Qué llevar

Lo primero es el calzado. Lo ideal son zapatillas de trekking o botas ligeras con buena suela. No es una excursión para chanclas ni calzado urbano, sobre todo si se desciende hasta la bahía. El terreno puede tener piedra suelta, tierra compacta, arcilla y tramos inclinados. El agua es imprescindible. No hay fuentes ni servicios regulares durante el recorrido, así que conviene llevar al menos 1,5 o 2 litros por persona, más si hace calor. También es buena idea llevar algo de comida: fruta, frutos secos, bocadillo o snacks energéticos.

La protección solar es otro punto clave. Gorro, gafas de sol y crema son necesarios incluso en primavera, porque gran parte del camino está expuesto. Una chaqueta ligera puede ser útil si sopla viento en los acantilados. También conviene llevar bañador si se quiere entrar al agua, aunque siempre con prudencia. Y, sobre todo, una bolsa para llevarse todos los residuos. Fomm ir-Riħ no tiene servicios, y precisamente por eso debe conservarse como está.

Una Malta sin ruido

Lo más sorprendente de esta ruta no es solo el paisaje. Es la sensación de distancia.

malta's cliffs landscape

En realidad, nunca se está demasiado lejos de pueblos, carreteras o zonas habitadas. Pero el recorrido crea una ilusión poderosa: la de estar en una Malta casi vacía. Una Malta de acantilados, campos y viento. Una isla donde el turismo queda en suspenso y el viaje vuelve a depender de algo tan simple como caminar.

Esa sensación se acentúa al llegar a Fomm ir-Riħ. Después del descenso, la bahía aparece como un anfiteatro natural. El mar entra entre las paredes de roca, la playa queda recogida al fondo y el horizonte se abre sin obstáculos. No hay mucho que hacer allí, y eso es precisamente lo mejor. Sentarse, escuchar, mirar la luz cambiar sobre el agua. En un destino tan asociado a la historia, la arquitectura y el mar turístico, este trekking recuerda que Malta también es territorio físico: una isla de piedra, viento y caminos. Un lugar donde todavía existen rincones que no se consumen rápido, sino que exigen tiempo y atención.

El plan ideal

La jornada perfecta puede empezar temprano en Dingli, cuando la luz todavía es suave y el aire conserva frescor. Antes de caminar, merece la pena acercarse a los miradores de los acantilados y observar el mar desde lo alto. Después, seguir el sendero hacia el norte, atravesando campos y caminos rurales, con pausas breves para orientarse y disfrutar del paisaje.

El objetivo no debería ser llegar rápido, sino dejar que el recorrido construya su propio ritmo. La ruta gana interés precisamente en los cambios: de la cornisa abierta al camino interior, del terreno agrícola al descenso, del horizonte infinito a la cala escondida.

Al llegar a Fomm ir-Riħ, conviene descansar, comer algo y disfrutar del lugar sin prisa. Después, el regreso puede hacerse por una variante hacia Baħrija, Mġarr o de vuelta hacia el entorno de Dingli, según la ruta elegida y el transporte disponible. Para completar el día, una buena idea es terminar en Rabat o Mdina, donde el contraste resulta perfecto: de la Malta salvaje y costera a la Malta histórica de callejuelas, murallas y piedra dorada. Otra opción es cerrar la jornada en algún restaurante local de la zona occidental, con cocina sencilla, pescado, conejo maltés o platos mediterráneos.

La isla de Gozo es como un susurro que llama al viajero curioso a vivir algo diferente. Sigue leyendo para descubrir lo que te espera si decides visitarla.

Un viaje al corazón del archipiélago maltés

Malta no es un simple destino en el mapa; es una experiencia en sí misma. Situada estratégicamente en el corazón del Mediterráneo, este archipiélago rebosa historia milenaria, cultura vibrante y una energía que enamora a quienes buscan algo más que unas vacaciones al sol. Aquí, los templos prehistóricos hablan más alto que las palabras —más antiguos que Stonehenge y las pirámides de Egipto— y la costa es una invitación constante al asombro: aguas cristalinas, calas escondidas, acantilados esculpidos por el viento y el tiempo.

Entre los callejones empedrados de Valletta, los festivales de verano y las terrazas junto al mar, Malta tiene mil caras. Pero lo más bonito de este archipiélago es que, más allá de su isla principal, esconde pequeñas joyas que te invitan a descubrir su alma más auténtica.

panorama la valletta

Tres islas, tres personalidades

El archipiélago maltés está compuesto por tres islas principales: Malta, Gozo y Comino, además de algunos islotes menores. A pesar de su proximidad, cada una tiene una personalidad marcada, casi como si fueran hermanas con sueños distintos.

Malta es la mayor y más activa. Aquí está la capital, la mayoría de la población y un sinfín de actividades culturales, históricas y gastronómicas. Es la cara más vibrante del país.

Comino, la más pequeña, es conocida por la Laguna Azul y su carácter agreste. Es una isla de pasos silenciosos, perfecta para una escapada breve entre acantilados y cuevas de piedra caliza.

Y luego está Gozo… un mundo aparte.

Gozo, donde el tiempo se toma su tiempo

Viajar a Gozo es un acto de rendición. Rendirse a la tranquilidad, al silencio, al ritmo pausado de la vida rural. Se tarda apenas 25 minutos en ferry desde Ċirkewwa o 45 desde Valletta, pero la sensación al llegar es como si hubieras cruzado una dimensión distinta.

cliffs in gozo

Nada más desembarcar, te recibe una paz profunda, de esas que se sienten en el pecho. Las montañas suaves que dominan el horizonte, los campos salpicados de flores silvestres, las casas de piedra color miel… todo parece decirte: “Estás en el lugar correcto”.

Aquí no hay grandes avenidas ni rascacielos. En su lugar, hay caminos de tierra, cultivos centenarios y pueblos con nombres que parecen susurros antiguos. Y sin embargo, Gozo no es ajena al presente: hay buena conexión, servicios modernos y una oferta turística pensada para el viajero que quiere vivir bien… pero sin ruido.

Historia que se toca con las manos

Aunque la paz sea la gran protagonista de Gozo, eso no significa que la isla carezca de historia. Todo lo contrario: aquí la historia se respira en el aire, se toca con las manos, se contempla en las piedras.

Uno de los grandes tesoros de la isla son los templos megalíticos de Ġgantija, considerados entre los más antiguos del mundo. Caminando entre estos muros milenarios, uno siente la humildad de saberse parte de algo mucho más grande, más antiguo, más profundo.

Ġgantija Temples gozo

Otro lugar imprescindible es la Ciudadela en Victoria (o Rabat, como prefieren llamarla los locales). Esta fortaleza en lo alto de la ciudad ofrece vistas panorámicas del campo goziano, pero también una experiencia íntima entre callejones estrechos, capillas, museos y torres de vigilancia. Aquí, cada piedra cuenta una historia.

Rincones con alma

Gozo está lleno de rincones que parecen haber sido diseñados para el alma viajera. Desde el pueblo pesquero de Marsalforn, con su animado paseo marítimo y sus restaurantes frente al mar, hasta Xlendi, una bahía abrazada por acantilados, ideal para nadar, comer o simplemente ver la vida pasar con un café en la mano.

Y si hay un lugar que merece su propia postal, ese es Ramla Bay. Su arena roja intensa y su bahía flanqueada por colinas verdes y acantilados crean un contraste que parece sacado de un cuadro impresionista. Es uno de esos lugares donde el mar no solo se ve: se siente, se escucha, se huele.

ramla bay gozo

Los amantes del senderismo y la fotografía disfrutarán explorando los caminos rurales de Gozo, donde el paisaje cambia a cada paso: terrazas agrícolas, árboles solitarios, casas tradicionales, muros de piedra seca y cielos abiertos. Y para los que buscan experiencias únicas, es posible ver cómo los lugareños recogen la sal de forma artesanal en las salinas, una tradición que sigue viva a pesar del paso del tiempo.

Un encuentro con lo auténtico

Lo que hace de Gozo un lugar tan especial no son solo sus paisajes o su historia, sino la sensación de autenticidad que envuelve todo. Aquí no hay artificios ni pretensiones. La vida transcurre con calma, y eso se nota en los detalles: en cómo se saluda la gente, en la forma de servir un plato, en el silencio de las iglesias, en el canto de los pájaros al amanecer.

La gastronomía local también refleja esta autenticidad. Quesos de cabra, tomates secos, aceite de oliva, vinos locales… todo tiene sabor a tierra, a mar, a hogar. Sentarte a comer en una terraza con vistas a los campos o al Mediterráneo, con una copa de vino maltés y un plato de pescado fresco, es una experiencia que no necesita palabras.

Victoria / Rabat: la ciudad de los dos nombres

La capital de Gozo tiene una historia curiosa. Oficialmente se llama Victoria, nombre que le fue dado en honor a la Reina Victoria durante el Jubileo de su ascenso al trono. Pero para los locales, sigue siendo Rabat, como siempre lo ha sido.

Pasear por Rabat es perderse en un laberinto encantador de calles estrechas, balcones coloridos y plazas soleadas. Es aquí donde late el corazón de Gozo: entre mercados, iglesias barrocas y cafeterías donde el tiempo parece estirarse.

victoria gozo

Desde Rabat, un valle fértil desciende suavemente hasta Marsalforn, creando una ruta perfecta para una caminata al atardecer o un recorrido en bicicleta rodeado de naturaleza.

Una isla que se queda contigo

Gozo no es un destino de paso. Es un lugar que, una vez que lo descubres, se instala en algún rincón de tu memoria y no te suelta. Tiene ese poder sutil y profundo de los lugares que no necesitan gritar para dejar huella. Aquí todo es más lento, más cálido, más humano.

Puede que vengas a Gozo por un día, por curiosidad, como parte de una ruta por Malta. Pero lo más probable es que te marches con la sensación de haber vivido algo diferente. Algo que no se puede comprar ni programar. Una conexión, una historia compartida entre tú y la isla.

El archipiélago maltés, ubicado en el corazón del Mediterráneo, goza de un clima muy favorable con más de 300 días de sol al año.

El clima de Malta, con una temperatura media anual de 23 °C en el aire y 20 °C en el mar, resulta de lo más agradable y permite disfrutar del sol y del agua durante casi siete meses al año. De hecho, la temperatura del mar no suele bajar de los 20 °C entre mayo y noviembre, y llega a alcanzar los 27 °C en el mes de agosto.

Para los que quieran disfrutar de un buen chapuzón, pueden elegir entre playas de arena y playas rocosas. Las playas de arena se encuentran al noroeste y al norte de la isla de Malta, en Gozo y Comino:

Al noroeste de Malta: Golden Bay, Għajn Tuffieħa Bay and Ġnejna Bay son algunas de las imprescindibles.

Golden Bay

Al norte de Malta, la playa más grande y conocida es la de Mellieha, pero también hay calas más pequeñas, como Armier Bay, Little Armier Bay y Paradise Bay:

Paradise Bay

Gozo alberga dos playas estupendas de arena roja (Ramla y San Blas), así como algunas playas de arena amarilla más pequeñas. También hay muchos sitios agradables para bañarse entre las formaciones rocosas de Gozo, como la playa Xlendi.

La Laguna Azul de Comino, a tan solo quince minutos en barco de Malta y Gozo, es uno de los mejores puntos de baño del país insular. Esta auténtica piscina natural de aguas turquesas y cristalinas se disfruta aún más en septiembre y octubre, con la calma del final de la temporada estival.

La Laguna Azul

Doce playas de arena del archipiélago cuentan con Bandera Azul.

Las playas rocosas de Malta también son muy agradables para darse un baño. Por ejemplo, la línea costera de Sliema está formada por piedras planas que constituyen un lugar muy popular para bañarse y tomar el sol durante los meses cálidos del verano. Entre las playas rocosas más bonitas no puede faltar St Peter’s Pool, al sur de Malta, una extraordinaria piscina natural de aguas turquesas y un lugar ideal para los interesados en tirarse al agua y hacer esnórquel.

St Peter’s Pool

Aparte de un lugar fantástico para darse un chapuzón, no hay que olvidar que Malta es uno de los destinos más populares entre los buceadores (elegido mejor destino del mundo para bucear en 2018) y los aficionados a los deportes acuáticos.

Gozo, la hermosa isla de Malta

¿Quieres organizar una escapada soleada para dos o entre amigos y prolongar el verano? He encontrado el destino perfecto: La Valeta, la capital de Malta.

El escenario: un archipiélago de pequeño tamaño, bañado por el sol, con una gran variedad de actividades. Malta lo tiene todo. Comparto con vosotros mis 5 “imprescindibles” para una escapada perfecta en La Valeta :

1. Pasea por las animadas calles y disfruta de los bares

La ciudad amurallada de La Valeta es muy fácil de recorrer y orientarse: las calles están organizadas en un plano escaqueado. Desde su entrada con la Fuente del Tritón hasta su extremo con el Fuerte de San Telmo, la mayoría de las calles son peatonales y los bares y restaurantes cuentan con amplias terrazas al aire libre. No te pierdas Republic Street y Strait Street, dos calles paralelas en el centro de la ciudad. Aquí encontrarás el emblemático Caffe Cordina o el famoso bar de jazz Bridge Bar. Y como en cualquier capital moderna que se precie, hay que subir a las azoteas de los hoteles: abundan los bares y salones donde se puede disfrutar de unas vistas impresionante degustando un refrescante cóctel.

bares waterfront valetta

2. Degustar la gastronomía local en el mercado cubierto Is-Suq Tal-Belt

La gastronomía maltesa es única: una mezcla de influencias italianas y mediterráneas. Tanto si buscas un bocado rápido como un restaurante tradicional para sentarte después de un día de exploración, tendrás muchas opciones: ¡desde bares de tapas hasta restaurantes con estrellas Michelin! Otra visita obligada para todos los amantes de la comida y los gourmets es el mercado cubierto de La Valeta. Todos tus sentidos se despertarán: el olor de los puestos, el sabor de los pastizzis, del queso de cabra o del imqaret, el color de las frutas bañadas por el sol… hay para todos los gustos y para todos los bolsillos. Este lugar alberga un mercado de productos locales en el sótano, puestos de comida para llevar en la planta baja y restaurantes y bares en la azotea.

gastronomie la valette

3. Levanta la vista y admira la singular y colorida arquitectura de las callejuelas de la ciudad 

La arquitectura de Malta es única por su uso de la piedra local, la globigerina, una caliza de color miel. Recuerda este término, porque está en todas partes en Malta.

Además de su color único, todos los edificios de la capital, desde las casas hasta el palacio presidencial, tienen balcones cerrados, cada cual más colorido que el anterior. Los malteses los cuidan con gran esmero para la alegría de nuestros ojos y de los objetivos de nuestras cámaras. Cada esquina es una explosión de color. Si buscas un entorno natural, el jardín Upper Barakka, situado en las alturas de la ciudad, ofrece una impresionante vista del puerto en un entorno verde.

colourful balconies en La Valetta

4. Descubrir la ciudad en barco

Probablemente las mejores vistas de la ciudad sean desde las orillas de Sliema o de las Tres Ciudades, las dos localidades situadas a ambos lados de la península en la que se encuentra La Valeta. Llegar allí es fácil: basta tomar uno de los tradicionales barcos-taxi llamados dgħajsa (se pronuncia “dai-sa”). La travesía dura solo 5 minutos y ofrece unas vistas diferentes de La Valeta, así como de otros lugares más allá de las murallas de la capital. El potencial instagrameable de la ciudad es enorme!

vue la valette dans l'eau

5. La Valeta es también el centro cultural e histórico de un archipiélago multimilenario

Es imposible no mencionar el hecho de que La Valeta suele compararse con un museo al aire libre, por lo que no es de extrañar que sea Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO en su totalidad. Hay una amplia gama de actividades para ocupar los días. Varios museos y residencias privadas te permitirán descubrir el arte maltés a través de los tiempos, como el Muza, el museo de arte moderno, o la Casa Rocca Piccola, un palacio tradicional que sigue siendo propiedad de un barón. No es raro ver al propietario del inmueble en persona. 

aerial view valetta

Otros puntos destacados, a poca distancia unos de otros, son el Fuerte de San Telmo, en el extremo de la península, y los jardines de Upper y Lower Barakka para disfrutar de un poco de espacio verde. Termina tu recorrido por la ciudad con una visita a la Concatedral de San Juan, que fue la catedral de los Caballeros de Malta. El edificio, visto desde fuera, no parece gran cosa, pero la magia sucede dentro, con un marcado estilo gótico que no deja indiferente a nadie: desde las capillas doradas, pasando por el suelo de mármol, hasta el oratorio que alberga dos obras monumentales de Caravaggio… El lugar te deslumbrará. 

Entonces, ¿quién se anima a prolongar el verano en La Valeta durante un fin de semana o más? No esperes más y vuela a Malta, ¡este hermoso destino te está esperando!

Tus mejores vacaciones en La Valeta

La leyenda cuenta que la tentadora ninfa Calipso retuvo a Ulises durante siete años en esta isla paradisíaca, pero su encanto dista mucho de ser un mito. Hoy en día, los visitantes terminan con gusto en sus orillas.

Malta es un archipiélago compuesto por ocho islas y Gozo, con su aire auténtico y sereno, es la segunda más grande. Dicen que aquí los habitantes dejan las llaves en la puerta y el coche abierto. Pero aunque esta tradición decaiga, lo cierto es que los gozanos son gente encantadora que vive con total tranquilidad.

A Gozo se llega tras un corto trayecto en ferri en cuestión de 25 minutos. Este sale con mucha frecuencia, con varias salidas cada hora del día. Además, por el camino se puede contemplar la famosa laguna azul de la pequeña isla de Comino, habitada tan solo por un vigilante.

Un litoral espectacular

La belleza del litoral de Gozo es sobrecogedora. Es más, en Dwejra se encontraba la Ventana Azul, un arco de piedra que se derrumbó por completo en 2017. Aun así, el paisaje de la zona sigue siendo increíble, compuesto por acantilados rocosos horadados que forman un pasaje hacia un mar interior. Además, en Gozo también se encuentran las playas más hermosas del archipiélago, sobre todo la de la bahía de Ramla, cuya arena de reflejos rojizos se puede contemplar desde la cueva de Calipso.

Algo más al sur, Mgarr ix-Xini parece formar un pequeño fiordo mediterráneo de aguas transparentes y apacibles. La línea costera de Gozo también cuenta con varias salinas, que siguen activas en mayor o menor medida. La sal se recoge por temporadas y es una tradición ancestral de la isla. También verás que los habitantes cuidan sus jardines y cultivan muchas verduras detrás de las cercas de madera.

Gozo es ideal tanto para descansar como para practicar actividades deportivas. Cuenta con sitios estupendos para hacer submarinismo o escalada, así como pistas de senderismo y de ciclismo de montaña. Aunque el transporte público funciona bien, recomendamos alquilar un coche, una scooter o incluso un quad para circular con total libertad.

Un patrimonio milenario 

No te pierdas algunos sitios históricos, como los templos de Ggantija, formados por las estructuras megalíticas autoportantes consideradas las más antiguas del planeta. También se pueden visitar algunos monumentos religiosos indispensables, como la basílica de Ta’ Pinu, importante centro del peregrinaje maltés, y la cúpula de Xewkija, una de las más imponentes del mundo. En el centro de la isla, la ciudadela de Victoria domina la ciudad principal con su mercado local, sus callejuelas pintorescas y sus dos óperas. Desde lo alto de sus murallas, que vieron desfilar a templarios y caballeros durante las cruzadas, se pueden contemplar los alrededores y disfrutar de la puesta de sol.

Nuestro consejo está claro: durante un viaje a Malta, es imprescindible escaparse uno o más días a descubrir la isla de Gozo, un lugar ideal para relajarse en un entorno atemporal.

Información:

https://www.visitgozo.com/es/

https://www.lepetitmaltais.com

Ferri: https://www.gozochannel.com

No sería aventurado decir que, sin saberlo, todos hemos visto alguna vez una película rodada en Malta. A pesar de que la isla rara vez aparece en los créditos, sus fortalezas medievales y sus aguas turquesas aparecen en multitud de largometrajes.

Del cine de autor a las grandes producciones de Hollywood, el séptimo arte se ha apoderado de los espectaculares paisajes de Malta. Es de justicia decir que apenas se necesitan efectos especiales para evidenciar toda su belleza. La isla es capaz de interpretar tanto las orillas más hermosas del Mediterráneo como las calles de una ciudad santa. En el caso de las epopeyas históricas o marinas, muchos directores se decantan por el archipiélago maltés por su clima, particularmente benevolente, que permite rodar en exteriores una gran parte del año. Además, Malta goza de una estabilidad política ideal, ya que pertenece a la Unión Europea y a la zona euro. Sin olvidar que cuenta con un gran puerto, que posibilita el transporte de los equipos, y con varios estudios de cine ya establecidos. En esta isla anglófona, el elevado nivel educativo y los distintos idiomas hablados por una población muy cosmopolita dan lugar a mano de obra prolífica que facilita la contratación de técnicos y figurantes. El caldo de cultivo perfecto para el éxito.

Comencemos por la serie mundialmente conocida Juego de Tronos, que eligió la isla y sus fortalezas para dar vida a Desembarco del Rey y a Poniente durante la primera temporada, antes de que HBO decidiese su posterior traslado a Croacia. Son varias las escenas míticas que se grabaron aquí, por lo que es sencillo identificar multitud de lugares de rodaje (https://www.voyage-malte.fr/sur-les-traces-de-la-serie-game-of-thrones/). Uno de los momentos más célebres, la boda entre Daenerys Targaryen y Khal Drogo, se celebró en la bahía de Dwejra, en la isla de Gozo. Un paisaje típico del archipiélago con sus acantilados rocosos. También se puede apreciar la famosa Ventana Azul, inmortalizada por última vez en la serie antes de su derrumbe en 2017 durante una tormenta.


Escena de la serie Juego de Tronos.

Las tramas históricas son las más numerosas, como Gladiator, El código Da Vinci, Assassin’s Creed o El conde de Montecristo, puesto que Malta posee varias ciudades fortificadas, como pueden ser Rabat o Mdina, cuya apariencia apenas ha cambiado desde la época de los templarios. Solo hay que quitar algunos coches, disimular los cables eléctricos y ¡prevenidos, acción! En primer lugar, La Valeta, la capital maltesa declarada Patrimonio Mundial de la Humanidad por ofrecer un fantástico escenario de estrechas callejuelas con escalinatas, posadas de caballeros y poderosas murallas con vistas al mar. Delante, las «Tres Ciudades» de Malta (Senglea, Cospicua y Vittoriosa), así como el Fuerte Manoel, que no hacen sino aumentar el interés general por esta bahía. Se trata también de la primera escena de la última adaptación de la película Asesinato en el Orient Express.


Rodaje de la película Asesinato en el Orient Express 2.

Sin abandonar todavía La Valeta, el lugar más rodado de Malta sigue siendo el Fuerte de San Telmo, situado con orgullo en el extremo de la península. De hecho, la parte inferior del fuerte se destina exclusivamente a rodajes. La película de culto El expreso de medianoche, que se desarrolla en una prisión turca, también se grabó mayoritariamente aquí. Más recientemente, Guerra mundial Z es el largometraje que usa este increíble lugar para representar, una vez más, a una ciudad oriental, en este caso, Jerusalén. Además, su protagonista Brad Pitt, es un asiduo del archipiélago. Anteriormente, había interpretado aquí a Aquiles en Troya, antes de regresar por última vez con su entonces esposa, Angelina Jolie, para rodar Frente al mar, un drama amoroso que se desarrolla exclusivamente en la isla de Gozo, sobre todo, en la paradisíaca cala de Mgarr Ix Xini.


Troya 3

Por otra parte, algunas películas únicamente se han beneficiado de las aguas cristalinas y las buenas condiciones meteorológicas del archipiélago. Entre ellas, A la deriva y Kon-Tiki, cuya acción supuestamente se desarrolla en el Pacífico. En otro orden de cosas, durante la II Guerra Mundial, Malta se convirtió en la base mediterránea de las tropas aliadas. Por este motivo, dispone de numerosas instalaciones y equipamientos militares procedentes de esa época. Por último, no podemos dejarnos en el tintero el pueblo de Popeye, situado en la bahía de Ancla. Un escenario increíble que se ha convertido en un parque de atracciones de visita obligada.

Para esta isla, que vive en gran medida del turismo, el cine es una gran bendición para darse a conocer en todo el mundo, al mismo tiempo que dinamiza su economía y pone en valor su patrimonio. Sería difícil incluir aquí una lista exhaustiva, ya que las producciones son muy numerosas, pero es probable que, durante un viaje futuro, el visitante siga los pasos de uno de sus actores favoritos. La oportunidad perfecta para grabar nuestra propia película de recuerdos.


Lugar de rodaje de la película Gladiator.

Enlaces útiles para obtener más información:

En inglés
http://www.maltafilm.com.mt/filming-in-malta
https://en.wikipedia.org/wiki/List_of_films_shot_in_Malta

En español y francés:
https://www.visitmalta.com/es/filming-locations
https://www.lepetitmaltais.com/malte-hollywood-de-la-mediterranee-le-petit-maltais-fait-son-cinema
https://www.visitmalta.com/es/a-brief-history-of-filming

Construida en una península rodeada por dos puertos naturales increíblemente bien resguardados, La Valeta fue creada en su totalidad por los Caballeros Hospitalarios a finales del siglo XVI. De hecho, durante casi dos siglos se erigió como capital de la Orden de San Juan y se convirtió en hogar de caballeros de toda Europa. Concebida en un primer momento como fortaleza capaz de resistir los asaltos de turcos y piratas, la ciudad está rodeada por poderosas murallas, baterías de artillería e impresionantes fuertes. Hoy en día, esta ciudad fortificada se ha transformado en una increíble urbe repleta de arte y de historia que, justamente, acaba de ser maravillosamente renovada para acoger la presidencia de la Unión Europea en 2017 y, a continuación, convertirse en Capital Europea de la Cultura en 2018. Pongámonos en marcha para pasear por el corazón de esta joya histórica, declarada íntegramente como Patrimonio de la Humanidad.

La Fuente del Tritón suele ser el punto de partida de cualquier itinerario para descubrir los entresijos de La Valeta. Desde esta inmensa explanada, nos introducimos en la ciudad por la Gran Puerta: un puente suspendido encima de unos anchos fosos que desemboca en una abertura que permite atravesar las murallas. La nueva sede del Parlamento nos recibe en su interior. A pesar de tratarse del único edificio contemporáneo, se integra perfectamente en el entorno gracias a su piedra amarilla, tan característica del archipiélago. Nos encontramos al principio de la calle de la República, arteria principal de la ciudad, donde se sitúa el Palacio de los Grandes Maestros que acoge el Museo de la Armería y el Despacho Presidencial.

Todas las calles de la capital siguen una planificación ordenada y perfectamente rectilínea, indispensable para las antiguas maniobras militares, aunque también para la ventilación de la ciudad en verano. Unas calles que suben y bajan a merced del relieve, si bien acaban por terminar en las azules aguas del mar. A pesar de la predominancia de la arquitectura barroca italiana, hay un elemento sorprendente que también abunda, las «bow windows». Se trata de balcones totalmente cerrados por cristaleras. Una estancia mixta a caballo entre el interior y el exterior que permite entrar la luz, observar la calle, cultivar plantas, secar la ropa o ventilar cuando toca. Están por todas partes y son de todos los colores. Descubrir los ventanales más bonitos resulta una verdadera caza del tesoro que pone a prueba los gemelos y la nuca. Durante el paseo, también descubrirás algunas cabinas telefónicas inglesas de color rojo brillante.



En el interior de las murallas, también existen dos jardines: Lower y Upper Barrakka Gardens, que ofrecen un poco de vegetación y una vista incomparable de las Tres Ciudades. El primero cuenta con una serie de cañones que se disparan todos los días a mediodía y a las 16:00 h. En un lateral, existe un ascensor que permite acceder a los muelles de La Valeta. Bajar es gratis y subir cuesta un euro. Desde allí, es posible recorrer la ciudad por la parte inferior, bordeando sus murallas. Así descubrirás otra cara de La Valeta, con sus pequeñas cabañas de pescadores, sus entradas a galerías, las olas que rompen sobre el dique de San Telmo e, incluso, algunas obras de arte callejero.



No puedes marcharte de la ciudad sin conocer el tesoro de los caballeros: la Concatedral de San Juan. De exterior sobrio y austero, contrasta con un interior ostentoso, con mucha ornamentación y dorados. El suelo está compuesto en su totalidad por lápidas con marquetería de mármol. Las ocho capillas representan los distintos idiomas presentes en la Orden de San Juan y en su museo se exponen obras de Caravaggio. Al final de la jornada, regresa a las murallas para admirar el fabuloso atardecer y poner el broche de oro a este paseo.

Para obtener más información:
Malta Heritage (monumentos históricos): http://heritagemalta.org
Concatedral de San Juan: https://www.stjohnscocathedral.com/es/
Oficina de turismo: https://www.visitmalta.com/es
Capital Europea de la Cultura: https://valletta2018.org/
Transportes públicos: https://www.publictransport.com.mt/en/

Por su belleza y su ideal ubicación en el centro del Mediterráneo, el archipiélago de Malta ha sido un lugar de interés a lo largo de la historia. La piedra es un elemento omnipresente. Sobre el litoral, le ha dado forma a los abruptos acantilados, a las calas paradisíacas y hasta a puertos naturales, como La Valeta o Marsaxlokk. Gracias a la abundante cantidad de roca, los caballeros alzaron fortalezas, palacios, catedrales y albergues increíbles con una arquitectura característica. La historia de la isla es tan antigua que se han descubierto estructuras megalíticas anteriores a las pirámides de Egipto, clasificadas, como era de esperar, por la Unesco. Estado miembro de la Unión Europea desde 2004, Malta forma parte de la zona euro, algo que ha transformado por completo su economía y nos ha facilitado el viaje. Se ha convertido en un destino muy accesible, que combina un patrimonio extraordinario con una naturaleza de ensueño.

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