Si quieres tener un recuerdo de Mallorca un poco fuera de lo común, visita la tienda de Artesanía Textil Bujosa, un negocio textil familiar fuera del circuito más turístico, donde podrás encontrar una gran variedad de los peculiares tejidos típicos de Mallorca como la roba de llengües, resistentes telas de lino en
color rojo, verde y a rayas azules, usadas por toda la isla para hacer cortinas, cubrecamas, manteles, tapices y regalos. La familia Bujosa ha conservado las técnicas tradicionales para teñir los tejidos, cosa que podrás comprobar visitando el taller donde se fabrican las telas con tejedoras antiguas.
Pocos turistas se han adentrado en el mágico mundo del bar Ábaco de Mallorca. Desde fuera, este bar de cócteles no acaba de impresionar –tan solo ves una pesada y vieja puerta de madera en un callejón de la capital de Mallorca. Sin embargo, el soso exterior esconde uno de los bares más elegantes de la
ciudad, ubicado en una lujosa mansión del XVII. Su patio es de los espacios más románticos que existen en la isla para tomar un cóctel al aire libre, rodeado de pomposos arreglos florales hechos con frutas y hojas, y la embriagadora fragancia de flores exóticas.
El tiempo parece estar en punto muerto en los Jardins d’Alfabia de Mallorca, en el corazón de la Serra de Tramuntana. Estos jardines frescos y aromáticos datan del siglo XIII, cuando la isla estaba aún dominada por los árabes. El nombre de Alfabia viene de al fabi, que significa “jarra de olivas” en árabe. Los jardines son un refugio perfecto del sol de mediodía, con sus caminitos bajo la
sombra, la abundancia de flores y alguna que otra estatua antigua que juega al escondite. Trae alguna postal para escribir, un buen libro y una bolsa de almendras, y echa una cabezadita en la hora de más calor gracias al relajante sonido del agua que brolla en sus fuentes y estanques.