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Del Giro al Tour y La Vuelta: tres carreras legendarias que también son una forma diferente de descubrir montañas, pueblos, lagos y paisajes que se disfrutan con o sin bicicleta.

Las grandes vueltas ciclistas de Europa —el Giro d’Italia, el Tour de France y La Vuelta a España— no son solo competiciones deportivas: son mapas en movimiento que cada año atraviesan algunos de los paisajes más espectaculares del continente.

Seguirlas en directo es una experiencia emocionante, pero sus rutas también inspiran escapadas fuera de las fechas de carrera. Un fin de semana en los Dolomitas, una ruta por los Pirineos franceses o unos días entre Asturias, el País Vasco y Andalucía pueden convertirse en el viaje perfecto para quienes aman la bicicleta, la naturaleza, los pueblos con carácter y las carreteras panorámicas.

Giro d’Italia: Dolomitas, lagos y pueblos alpinos

El Giro d’Italia, la famosa Corsa Rosa, es una de las carreras más queridas del calendario ciclista. En 2026 se celebra del 8 al 31 de mayo, con 21 etapas y un recorrido de 3.468 kilómetros. La edición arranca en Bulgaria y termina en Roma, pero su parte más viajera para los amantes del paisaje italiano llega en el norte.

carretera curva motaña dolomiti

Lo que hace especial al Giro es su mezcla de épica y belleza. Es una carrera de puertos duros, pueblos alpinos, carreteras estrechas y llegadas que parecen hechas para una postal. En una misma edición puede pasar de la costa al interior, de ciudades históricas a cumbres exigentes, de los lagos del norte a las montañas que han construido parte de su leyenda. En 2026, el recorrido incluye etapas alpinas como Aosta-Pila, Cassano d’Adda-Andalo, Feltre-Alleghe y Gemona del Friuli-Piancavallo, perfectas para imaginar un viaje entre valles, lagos y puertos de montaña.

Escapada inspirada en el Giro: fin de semana entre lago y Dolomitas

Una buena forma de vivir el espíritu del Giro sin necesidad de coincidir con la carrera es organizar una escapada entre Verbania, el Lago Maggiore y las montañas del norte de Italia. El viernes puede empezar con un paseo junto al lago, entre jardines, villas históricas y pequeños embarcaderos. El sábado, la ruta puede continuar hacia los valles alpinos, con paradas en pueblos de montaña y miradores naturales. Para quienes viajan con bicicleta, conviene elegir tramos adaptados al nivel físico: no hace falta subir un puerto mítico para disfrutar del paisaje ciclista italiano.

Otra opción más montañera es tomar como referencia la zona de Feltre y Alleghe, en los Dolomitas. Es un viaje ideal para un fin de semana largo: carreteras escénicas, lagos alpinos, senderos, terrazas con vistas y pueblos donde el ciclismo forma parte del paisaje. En primavera y verano se puede combinar una ruta suave en bici con caminatas, gastronomía local y visitas a pequeñas localidades de montaña. El aeropuerto más cercano a Feltre es el de Venecia. 

ciclisti su strada dolomiti

Tour de France: Alpes, Pirineos y la leyenda del maillot amarillo

El Tour de France es la gran referencia mundial del ciclismo por etapas. En 2026 se celebra del 4 al 26 de julio, con salida en Barcelona y llegada final en París. El recorrido suma 3.333 kilómetros y contará con 21 etapas: 7 llanas, 4 accidentadas, 8 de montaña, una contrarreloj por equipos y una contrarreloj individual.

monumento tour de france biciclette Col d'Aubisque in Francia

La edición de 2026 tendrá un perfil especialmente interesante para viajar por territorios de montaña. El Tour pasará por los Pirineos, el Macizo Central, los Vosgos, el Jura y los Alpes. Entre las llegadas en alto destacan Gavarnie-Gèdre, Plateau de Solaison, Orcières-Merlette y Alpe d’Huez, que aparece dos veces en el recorrido. El punto más alto de la carrera será el Col du Galibier, a 2.642 metros.

Lo peculiar del Tour es su capacidad para convertir una carretera en mito. Subidas como Alpe d’Huez, Galibier o los puertos pirenaicos no son sólo escenarios deportivos: son lugares de peregrinación para ciclistas aficionados, viajeros activos y amantes de los paisajes de alta montaña.

Escapada inspirada en el Tour: un fin de semana en los Pirineos franceses

Para una primera escapada inspirada en el Tour, los Pirineos franceses son una elección perfecta. La zona de Pau, Lourdes, Gavarnie y los valles cercanos permite combinar ciclismo, naturaleza y pueblos con mucho encanto. El viernes puede dedicarse a llegar con calma y pasear por Pau o Lourdes. El sábado, la jornada puede centrarse en una ruta hacia Gavarnie, famoso por su circo glaciar y por el ambiente de montaña que lo rodea. Para ciclistas entrenados, los puertos cercanos ofrecen un reto auténtico; para quienes prefieren un plan más tranquilo, hay senderos, miradores y carreteras panorámicas que se disfrutan sin prisas.

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panorama valle Lourdes

Otra posibilidad es viajar a los Alpes franceses y tomar como base la zona de Bourg-d’Oisans, muy vinculada a Alpe d’Huez. No hace falta subir sus 21 curvas en bicicleta para sentir el ambiente del Tour: basta recorrer los pueblos del valle, acercarse a los miradores y descubrir cómo una subida puede convertirse en parte de la historia del deporte.

La Vuelta a España: puertos duros, paisajes cambiantes y finales imprevisibles

La Vuelta a España tiene una personalidad muy propia: suele ser explosiva, montañosa y llena de etapas que cambian de paisaje con rapidez. En 2026 se celebra del 22 de agosto al 13 de septiembre, con 21 etapas y 3.275 kilómetros. El recorrido arranca en Mónaco, atraviesa el sur de Francia y Andorra, y entra después en España con etapas en Cataluña, Comunidad Valenciana, Murcia, Andalucía y final en Granada.

Vuelta a España a su paso por San Vicente de la Barquera, Cantabria

La edición de 2026 incluye 6 etapas de montaña, 4 de media montaña, 4 llanas, 4 accidentadas, una etapa accidentada con final en alto y 2 contrarrelojes individuales. Entre los puntos clave aparecen Font Romeu, Andorra la Vella, Aramón Valdelinares, Alto de Aitana, Calar Alto, Sierra de La Pandera, Peñas Blancas y Collado del Alguacil, antes del final en Granada.

Aunque el recorrido concreto cambia cada año, La Vuelta suele estar muy asociada a territorios de carácter fuerte: el verde de Asturias, las carreteras intensas del País Vasco, los puertos del norte y los paisajes de alta montaña del sur, como Sierra Nevada. Su encanto está en esa variedad: en pocos días, la carrera puede pasar de costas atlánticas a sierras áridas, de pueblos mineros a ciudades monumentales, de rampas imposibles a finales urbanos.

Escapada inspirada en La Vuelta: Granada y Sierra Nevada

Para un viaje inspirado en La Vuelta, Granada y Sierra Nevada son una apuesta segura. 

El plan de fin de semana puede empezar el viernes por la tarde en Granada, con un paseo por el Albaicín y vistas a la Alhambra desde algún mirador. El sábado, la escapada puede orientarse hacia Sierra Nevada: quienes viajan con bici encontrarán carreteras exigentes y ascensos de largo recorrido; quienes prefieren un plan más relajado pueden subir en coche, hacer una ruta a pie o disfrutar de los pueblos de la Alpujarra. El domingo queda para volver a Granada, visitar la ciudad con calma y cerrar el viaje con tapas, miradores y ambiente andaluz.

panprama sierra nevada granada

Para quienes buscan un paisaje completamente distinto, otra escapada posible se inspira en el norte de España: Asturias o el País Vasco. En Asturias, el viaje puede combinar costa, montaña y pueblos rurales; en el País Vasco, carreteras verdes, gastronomía y ciudades como Bilbao o San Sebastián. Son destinos perfectos para entender por qué La Vuelta no es solo una carrera de puertos, sino también una forma de descubrir la diversidad del territorio español.

Consejos para viajar siguiendo una gran vuelta ciclista

Viajar durante la carrera tiene un encanto especial: ambiente en las carreteras, pueblos decorados, aficionados esperando al pelotón y una energía difícil de encontrar en otros eventos deportivos. Pero también exige organización. Hay que revisar cortes de tráfico, reservar alojamiento con antelación y elegir bien el punto desde el que ver pasar a los ciclistas.

Fuera de las fechas oficiales, la experiencia es más tranquila y flexible. Puedes recorrer parte de las etapas en coche, hacer tramos en bicicleta, parar en pueblos que durante la carrera pasan en segundos por televisión y dedicar más tiempo a comer bien, caminar y disfrutar del paisaje. Es una buena opción para quienes quieren inspirarse en el ciclismo, pero sin depender del calendario ni de las aglomeraciones.

Para una escapada de fin de semana, lo ideal es elegir una zona concreta y no intentar abarcar demasiado:

  • en el Giro, un lago y un valle alpino; 
  • en el Tour, un puerto o un valle pirenaico; 
  • en La Vuelta, una sierra, una ciudad base y una ruta panorámica. 

Así el viaje conserva lo mejor del ciclismo: la emoción del camino, pero también el placer de detenerse.

ciclista en carretera montaña

Tres carreras, tres formas de mirar Europa

El Giro d’Italia invita a viajar por una Italia de montañas elegantes, lagos tranquilos y pueblos donde la bicicleta forma parte de la cultura local. El Tour de France abre la puerta a los grandes paisajes de los Alpes y los Pirineos, con carreteras que son historia viva del deporte. La Vuelta a España propone un viaje más cambiante, intenso y sorprendente, entre norte verde, sierras del sur y ciudades llenas de carácter.

Seguir las grandes vueltas no significa necesariamente pedalear durante horas ni ver todas las etapas. Puede ser simplemente elegir un destino con una historia ciclista, recorrer una carretera panorámica, sentarse en una terraza de montaña o descubrir un pueblo que aparece cada verano en la televisión durante unos segundos.

Lourdes es un destino inesperadamente romántico: una ciudad donde la calma, la espiritualidad, la naturaleza y la emoción se mezclan con suavidad. 

Más allá de su dimensión religiosa, Lourdes es un lugar ideal para parejas que buscan una escapada serena, introspectiva y auténtica, con paseos junto al río, paisajes de montaña y momentos de silencio que dicen mucho.

San Valentín aquí no va de grandes gestos, sino de complicidad, de compartir un paisaje, una conversación larga o un atardecer tranquilo frente a los Pirineos.

Pasear sin rumbo: la belleza de lo sencillo

Una de las mejores formas de disfrutar Lourdes en pareja es simplemente caminar. El Gave de Pau, que atraviesa la ciudad, marca un eje natural perfecto para paseos lentos, cogidos de la mano, escuchando el sonido del agua y dejando que el tiempo se estire.

rio gave de pau lourdes

Al caer la tarde, la luz es especialmente bonita y transforma la ciudad en un escenario casi cinematográfico. El recorrido que une el centro con el Santuario, sin necesidad de entrar en él, permite descubrir rincones tranquilos, pequeños puentes y vistas abiertas a la montaña. Es un plan sencillo, gratuito y profundamente romántico.

El Santuario al anochecer: silencio compartido

Incluso para quienes no viajan por motivos religiosos, el Santuario de Nuestra Señora de Lourdes merece una visita al anochecer. Cuando los grupos se dispersan y la iluminación resalta la arquitectura, el ambiente se vuelve íntimo y sereno.

santuario lourdes atardecer

Compartir ese momento en pareja —en silencio, sin fotos, sin prisas— es una experiencia emocionalmente poderosa. No se trata de fe, sino de presencia: estar juntos en un lugar cargado de simbolismo, dejando que cada uno lo interprete a su manera.

Un mirador para dos: Lourdes desde lo alto

Subir al Pic du Jer es uno de los planes más románticos de la zona. Se puede llegar fácilmente en funicular, lo que lo convierte en una excursión accesible incluso en invierno.

Desde arriba, Lourdes se ve pequeña y acogedora, rodeada por los Pirineos. En días despejados, el paisaje se abre de forma espectacular. Es un lugar perfecto para hacer una pausa, compartir una foto, o simplemente sentarse juntos a contemplar el horizonte. Un clásico que nunca falla para una escapada en pareja.

Pic du jer Lourdes

Bienestar en clave pirenaica

El amor también pasa por cuidarse, y Lourdes es un excelente punto de partida para disfrutar del bienestar termal de los Pirineos. A poca distancia se encuentran balnearios y centros de spa donde regalarse unas horas de relax en pareja, con aguas termales, circuitos de vapor y tratamientos pensados para desconectar.

Cuando el frío invita a refugiarse, estos planes se convierten en uno de los grandes atractivos de la zona. Al salir, el contraste con el aire fresco de la montaña hace que la experiencia sea aún más placentera.

Pequeñas escapadas desde Lourdes

Lourdes tiene además la ventaja de estar rodeada de paisajes naturales que invitan a explorar sin grandes desplazamientos. En pareja, estas excursiones de medio día funcionan como pequeñas aventuras compartidas.El Lac de Lourdes, a pocos minutos del centro, es ideal para un paseo tranquilo incluso en invierno. Los caminos que lo rodean permiten caminar sin dificultad, charlar y disfrutar del reflejo de las montañas en el agua.

Lac de Lourdes

Un poco más lejos, los valles pirenaicos ofrecen pueblos pequeños, carreteras panorámicas y miradores perfectos para improvisar paradas espontáneas. Planes sin horarios estrictos, donde lo importante es el trayecto compartido.

Sabores del suroeste francés, para compartir

Una escapada romántica no está completa sin buena mesa, y Lourdes permite descubrir la gastronomía del suroeste francés en un formato cercano y reconfortante. Platos como la garbure, el confit de pato o los quesos de oveja de los Pirineos invitan a comidas largas, sin prisas. Compartir una botella de vino local, un postre para dos o una tabla de quesos es parte esencial del viaje. Aquí, el lujo no está en lo sofisticado, sino en lo auténtico.

garbure plato frances

Dormir bien, dormir juntos

Lourdes cuenta con una amplia oferta hotelera, desde pequeños hoteles familiares hasta alojamientos con encanto, especialmente tranquilos fuera de la temporada alta. En invierno, muchos ofrecen una atención más personalizada, perfecta para una escapada romántica.

Elegir un hotel céntrico permite moverse a pie, improvisar planes y volver a la habitación tras un paseo nocturno por la ciudad. Ese tipo de detalles —no depender del coche, caminar juntos— marcan la diferencia en un viaje en pareja.

San Valentín en Lourdes 

Viajar a Lourdes en febrero significa descubrir su cara más íntima: menos visitantes, más silencio, más autenticidad. Es el momento ideal para quienes buscan una experiencia emocional, no un destino de lista.

San Valentín aquí no es artificio: es una conversación larga frente a un paisaje, una caminata compartida, una pausa consciente. Lourdes invita a reconectar con el otro, pero también con uno mismo.

Os invitamos a escaparos a Lourdes, bajar el volumen, miraros y compartir. Por qué eso, al final, es una de las formas más bonitas de celebrar el amor. 💫

Su historia fascina, su energía tranquiliza, su atmósfera rejuvenece. Lourdes, ciudad de peregrinación de los Papas, es a la vez un lugar santo mítico y un lugar de vacaciones único para descubrir los Pirineos.

Si estás planeando visitar esta región, aquí tienes 5 buenas razones para elegir Lourdes:

  • Visitar el Santuario, un conjunto arquitectónico único en Francia, para descubrir sea cual sea tu búsqueda, espiritual o simplemente de descubrimiento.
  • Descubrir los magníficos Pirineos. Gavarnie, Tourmalet, Pic du Midi, Parque Nacional de los Pirineos… Todos los lugares imprescindibles de los Pirineos se encuentran a una hora en coche de esta ciudad.
  • Aventurarse en lo más profundo de los Pirineos, los valles secretos, con su aire de paraíso perdido, a pocos minutos de Lourdes.
  • Disfrutar de unas cómodas vacaciones, entre montañas, el lago y el océano, con numerosos servicios y una amplia oferta hotelera.
  • Un ambiente relajado e informal, marcado por una gran sencillez y basado en una larga tradición de hospitalidad.

Echemos un vistazo más de cerca a cada una de estas atracciones imprescindibles.

El Santuario de Lourdes

sanctuaire lourdes

La Basílica de la Inmaculada Concepción, encaramada en la roca, la Basílica del Rosario, resplandeciente con sus 2.000 m2 de mosaicos bizantinos, la Basílica de San Pío X, espectacular monumento subterráneo, la iglesia más grande del mundo, las arcadas inspiradas en la columnata de Bernini en la Plaza de San Pedro de Roma, la gruta donde late el corazón de Lourdes, los estanques y fuentes, y las capillas de la luz… Construido en apenas 100 años en una vasta finca a orillas del río, el Santuario de Lourdes representa un conjunto arquitectónico único en Francia.

Circo de Gavarnie – Unesco – Parque Nacional de los Pirineos

gavarnie

Hace cincuenta millones de años, las precipitaciones y la erosión glaciar esculpieron en los Pirineos una serie de circos naturales de perfección insólita . El más conocido e impresionante es Gavarnie, con 5 km de diámetro, paredes verticales de 1.500 m de altura y cientos de cascadas. Además de sus curiosidades geológicas, sus paredes semicirculares crean paisajes grandiosos y extraordinarios, declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

Tourmalet – Pic du Midi

pic du midi

A 2.115 metros de altitud, el Col du Tourmalet es el puerto de carretera más alto de los Pirineos y escenario de algunas extraordinarias epopeyas del Tour de Francia. Está dominada por el famoso e imponente Pic du Midi, accesible para todos. El recorrido comienza con un sensacional viaje aéreo en teleférico. En la cima, a casi 3.000 metros de altitud, amplias terrazas ofrecen una vista excepcional de los Pirineos y del cielo estrellado más puro de Europa.

El lago de Lourdes

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Aunque es más conocida por su Santuario, Lourdes tiene un magnífico lago, con una amplia oferta de actividades: kayak, surf de pala, bicicleta de montaña, golf, pesca… También es un lugar muy agradable para comer en la terraza a orillas del lago.

El castillo y el funicular del Pic du Jer

pic du jer

Dos excursiones originales para descubrir sin salir de Lourdes. El castillo fortificado, monumento protegido construido sobre un saliente rocoso, domina la ciudad y ofrece una vista excepcional del Santuario. Herencia de un pasado medieval, hoy alberga el Museo de los Pirineos y la famosa leyenda de Carlomagno. Y el  Pic du Jer, que también domina la ciudad a 1.000 metros de altitud. Reconocible por su gran cruz e iluminada por la noche, se accede a ella por un funicular centenario.

Pirineos secretos

eglise pyrenees lourdes

Los Pirineos protegen celosamente sus tesoros secretos, territorios íntimos, valles secretos, pueblos encaramados… esos lugares idílicos donde se vive bien. Conocidos sobre todo por los amantes de la montaña, nunca dejan de sorprender a quienes se toman el tiempo de detenerse. Muchas escapadas desde Lourdes conducen a estos Pirineos secretos y ofrecen la embriagadora sensación del descubrimiento y el placer del encuentro.

Ciclismo

velo pyrenees

Situada en las llanuras de los valles de los Pirineos, al pie de grandes puertos, Lourdes presenta una situación ideal para practicar ciclismo y se adapta a todos los gustos. A quien le gusten los grandes puertos tendrá su recompensa con el Tourmalet, el Aubisque, el Soulor, el Hautacam, etc. Los amantes de los recorridos más suaves se quedarán en las estribaciones de los Pirineos, entre las Baronnies y los viñedos de Madiran. Los aficionados elegirán la vía verde. Todos ellos encontrarán hoteles y servicios de calidad dedicados a los ciclistas.

Parque Natural de los Pirineos

PARC ANIMALIER DES PYRÉNÉES

Rebecos, corzos, cabras montesas, ciervos, marmotas, osos, lobos, linces, nutrias, zorros… más de 600 animales de 100 especies diferentes viven en semilibertad en el parque de animales de los Pirineos, situado en la ladera de una colina a pocos minutos de Lourdes. Un sendero permite pasear por el parque y observar fácilmente todos los animales y grandes rapaces.

Biarritz, San Juan de Luz, costa vasca

biarritz

Es una de las excursiones de domingo preferidas de los habitantes de Lourdes. Con salir a las 10:30 será más que suficiente para una comida junto al mar y un baño por la tarde. Lourdes ofrece un campamento base ideal para combinar montaña y mar.

La ciudad y sus alrededores son el destino perfecto para un viaje dedicado a la espiritualidad, el arte y la naturaleza. ¡Ven a descubrir este interesante destino!

Sin duda, la visita a la Virgen de Lourdes y a su grandioso Santuario es el motivo que lleva a millones de personas a esta localidad del suroeste de Francia, considerada el segundo centro de peregrinación católica del mundo.

Tanto si se es creyente como si no, merece la pena visitar esta pequeña y bonita ciudad donde se respira un ambiente de gran espiritualidad y que, además del Santuario, alberga otros lugares que merecen atención.

Para conocer los orígenes de la Virgen del Santuario de Lourdes hay que remontarse al 1858, cuando una niña de 14 años, Bernadette Soubirous, fue testigo de la aparición de la Virgen María, que señaló a la joven el lugar preciso de donde brotarían las aguas de un manantial milagroso. Bernadette encontró el manantial y, desde entonces, esa agua se considera milagrosa y los peregrinos pueden beberla, llevársela a casa o utilizarla para bañarse.

Hoy en día, el acceso al inmenso Santuario de Lourdes, que alberga 22 lugares de culto y ocupa, junto con su explanada, gran parte de la ciudad, es libre y gratuito. Los puntos más importantes son las basílicas de la Inmaculada Concepción y de la Virgen del Rosario, la basílica de Pío X y la gruta donde la Virgen se apareció, según la creencia católica, a la pastora Bernadette.

Y algunos de los lugares que se pueden visitar en Lourdes están vinculados a la figura de Bernadette, como su casa natal o la casa donde vivió con su familia antes y después de la aparición. También hay un interesante castillo del siglo XIV en Lourdes, que ahora alberga el Museo de los Pirineos, dedicado a la historia de los pueblos pirenaicos, y un hermoso jardín botánico.

Además de las espléndidas vistas de la ciudad desde el castillo, hay otro lugar perfecto para disfrutar del panorama de Lourdes desde las alturas: el Pic du Jer, una montaña de 1.000 metros de altura a la que se puede llegar en funicular. La hermosa vista del Santuario y de los Pirineos desde la cima del Pic du Jer te reconciliará con el misticismo del lugar.

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