La villa romana del siglo III, Casa Romana, fue originalmente restaurada por los arqueólogos italianos en 1933, aunque se cerró por cuestiones de conservación en 2002 y hasta 2010 no se reabrió. Pero la espera valió la pena: los mosaicos del suelo en los tres patios interiores, con imágenes de tigres, criaturas marinas y un variado surtido de animales, son ahora mucho más vivos y atractivos de lo que eran. Las cruces rojas apenas visibles
del exterior son marcas que hicieron los italianos al edificio durante la guerra para señalizar que era un hospital, y evitar que fuera bombardeado. Es muy probable que en tu visita tengas el lugar solo para ti, y nadie más, ya que la Casa Romana de Kos es una de las atracciones menos anunciadas en la mayoría de guías turísticas.