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Si visita Oia para ver sus magníficas puestas de sol, o tiene la suerte de pasar unos días allí, el Restaurante Roka es una gran elección para ir a cenar. Este restaurante es acogedor, con unos precios razonables, muy popular entre los Griegos y sigue a rajatabla su lema «productos locales, productos frescos». Empieza por la especialidad de la isla, keftedes de tomate (buñuelos de

tomate), seguido de su delicioso y tierno arnaki kotsi (pierna de cordero cocinada con salsa de limón), y una ensalada Roka (lleva lechuga, rúcula, espinacas, hinojo, nueces y queso manouri). Situado en una escondida callecita, busca el letrero que pone «POKA» («roka» en letras Griegas) para disfrutar de este gran restaurante.

La maravillosa playa de Vlychada está ubicada en la costa sur de Santorini, frente unos acantilados de roca blanca, en los cuales el viento y el mar han esculpido formas raras y asombrosas que le dan una atmósfera salvaje de paisaje lunar. La playa en sí misma es un tramo largo de arena volcánica de color gris, con servicios limitados (sólo un par de sombrillas y tumbonas en uno de los


extremos). Si caminas un poco, encontrarás un rincón aislado y podrás incluso bañarte desnudo. Al principio de la playa, justo encima del agua, está el discreto Theros Wave Bar, construido de roca y madera natural. Su terraza de piedra, con palmeras, velas parpadeantes y música chill-out, lo convierte en un escenario ideal para tomarse unos cócteles después de un día de playa.

Sólo a 20 minutos andando de la bonita localidad de Oia (subiendo y bajando algunas colinas), la playa de Katharos está escondida entre acantilados escarpados y rocas. La excursión resulta una escapada total de otros rincones más concurridos y horteras de la isla, ya que la playa se mantienen maravillosamente virgen (sin tumbonas, sin sombrillas), y su arena volcánica de color negro, su mar temperamental y sus

puestas de sol despampanantes le dan un aire como de otro mundo. Pasando por un caminito y subiendo unas escaleras, encima de la playa, el bar Katharos Lounge, bohemio y chic, sirve zumos naturales recién exprimidos y tentempiés para picar, además de organizar conciertos en directo la mayoría de las noches.

Metaxi Mas significa “entre nosotros”, y es que este pintoresco restaurante de Santorini parece de verdad un escondite secreto para amigos especiales. Totalmente fuera del circuito turístico, está situado en una vieja casita de piedra escondida detrás de una iglesia de carretera. En verano, podrás comer fuera en la encantadora terraza, y pegarte un festín de especialidades

culinarias de Santorini como la fava (puré hecho con lentejas amarillas) o de la típica comida de taverna pero con un toque creativo: prueba los langostinos cocinados con hinojo y ouzo o la colorista ensalada de espinacas frescas, naranja, nueces, parmesano y granadas.

Justo en la salida de Oia, los viñedos de Sigalas son completamente orgánicos y producen alrededor de 300.000 botellas al año. La tierra volcánica de Santorini produce dos de los mejores vinos griegos, Asyrtiko y Nykteri, así como el dulce Vinsanto, un vino ideal para postres y elaborado a partir de uvas secas. Ven a la bodega Sigalas para catar sus vinos en el


patio de piedra con fantásticas vistas a la finca y, si te gustan lo suficiente, compra alguna botella para llevarte su sabor a casa. La recolección y cosecha de las uvas se hace a mediados de agosto, así que si estás cerca durante esas fechas incluso podrás presenciar los primeros pasos en el proceso de elaboración del vino.

Artspace es una rareza en Santorini. Te perdonamos de veras si hasta ahora pensabas que en esta isla tan sensacionalmente bella que tiende a vivir de su (de alguna manera trágico) pasado, hay una carencia total de cultura contemporánea. Sin embargo, escondida en el adormecido pueblecito interior de Exo Gonia, está Artspace, una pequeña galería que monta exposiciones


cuidadosamente seleccionadas de pintura, escultura y fotografía contemporáneas de artistas tanto griegos como internacionales. Este verano, albergará una muestra colectiva, El Santorini que soñé. La encontrarás en los blanquecinos y cavernosos sótanos de una antigua bodega, donde también elaboran su propio vino.

La vida nocturna de Santorini tiende a centrarse en Fira, pero aquellos búhos del hedonismo nocturno que conocen de verdad la oscuridad de la isla, no dudan en dirigirse al bar Hassapiko de Oia para tomar unas copas a altas horas. También llamado Marikey (por su dueña), Hassapiko es el lugar favorito para los trabajadores de las tiendas y restaurantes locales, que se reúnen allí alrededor de la medianoche para relajarse después del turno


nocturno. Situado en una antigua carnicería (hassapi significa carnicero en griego), el interior del bar tiene las tradicionales paredes blancas, una barra de mármol y aún se pueden ver los ganchos para colgar la carne. Espera una iluminación tenue, DJs poniendo música animada, mojitos excelentes y una clientela sin tapujos. Está abierto hasta tarde; así que no te sorprendas si el sol aparece en el horizonte cuando te vayas.

Si quieres pasar un día al aire libre y a la vez hacer un poco de ejercicio, prueba a caminar los 11km que bordean el acantilado desde Fira hasta Oia, en la costa oeste de Santorini. Por el camino, pasarás por los pueblos de Firostefani e Imerovigli, y observarás cambiantes perspectivas sobre la increíblemente bella caldera de color azul intenso, junto a las

diminutas y negras isletas de piedra pómez de Palea Kameni y Nea Kameni con sus ocasionales nubes de humo y gases volcánicos. Lleva chirucas cómodas y no te olvides la cámara de fotos y mucha agua. Si te pones en camino a mitad de tarde, engancharás la increíble puesta de sol en Oia al final de tu ruta.

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